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La(s) pieza(s) silente(s) de John Cage

4’33’’ es la pieza más famosa de Cage y, en su extrema sencillez, también la más misteriosa. En este anticipo de su ponencia en el coloquio organizado por Colón Contemporáneo y la Fundación Proa, el especialista James Pritchett la analiza en detalle
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24 de agosto de 2012  

Todos sabemos que John Cage escribió una pieza que no era más que silencio. Esa obra es su rúbrica, la que lo define para la mayoría de la gente. Tal vez hasta sepamos que fue escrita en 1952 y que su título es 4' 33" . Y probablemente hayamos escuchado alguna de las infinitas teorías sobre esta pieza: lo que significa, por qué es importante, lo que Cage estaba tratando de decir, el modo en que cambió la música. Quizá hasta tengamos nuestra propia teoría al respecto.

No voy a hablar de la pieza silente, ese punto de inflexión de 1952, sino acerca de las múltiples piezas silentes de Cage, piezas que se extienden a lo largo de cuatro décadas en su carrera, desde 1948 hasta 1989. Una de ellas, por supuesto, es 4' 33" , pero las otras tres son prácticamente desconocidas.

La primera es Silent Prayer , una pieza que Cage describió en 1948, pero que nunca compuso en realidad. Fue mucho antes de que descubriera el azar y se volcara hacia el sonido ambiente, y también antes de su lectura del budismo zen. ¿Qué habría significado una pieza silente sin ese sustento?

La segunda es 4' 33" , de 1952, la pieza silente canónica. Hablaré de los aspectos técnicos del modo en que la pieza fue compuesta (es más complicado de lo que uno podría pensar), y especularé cómo fue que a Cage se le ocurrió escribirla y lo que él pensaba sobre la obra después de que se hiciera famosa.

De hecho, Cage tuvo sus dudas sobre 4' 33" , y en 1962 creó una pieza silente improvisada, 0' 0" (4' 33" n° 2) . En 1989, cerca del fin de su vida, Cage revisitó la pieza silente una vez más en One , para intérprete solista. Allí el silencio va aún más allá y el intérprete literalmente se va de la pieza por completo. Compararé la inusualmente oscura interpretación de esa pieza que hizo John Cage con mi propio punto de vista, más optimista.

Al final, ¿se trata de cuatro piezas separadas o son una única pieza, un único silencio que se va haciendo más refinado y transparente durante las décadas de experiencia musical de Cage?

***

Lo que el silencio le enseñó a John Cage: 4' 33"

No es de extrañar que esta pieza haya concitado tanta atención. Para empezar, es un contundente gesto dramático. En su estreno, el virtuoso pianista David Tudor se sentó al piano, abrió la tapa del teclado y se quedó en silencio durante treinta segundos. Después cerró la tapa. La volvió a abrir y se quedó sentado en silencio nuevamente durante dos minutos y veintitrés segundos. Luego cerró y reabrió la tapa del teclado una vez más, y esta vez se quedó en silencio un minuto cuarenta segundos. Después cerró la tapa y se fue del escenario. Eso fue todo. Con el intérprete adecuado, cada función puede ser fascinante, y Tudor era el tipo de intérprete perfecto, poseedor de un subestimado dominio del instrumento y de una seriedad de intención que era palpable para todos los presentes.

En parte, el drama es tan contundente por la total simpleza del concepto. El compositor no crea nada de nada. El intérprete sube al escenario y no hace nada. La audiencia presencia este acto tan básico, el de quedarse sentado y en silencio. Además, todo esto tiene lugar en una sala de conciertos en Occidente, que confiere a esos gestos una gravedad histórica y artística que nos urge a encuadrarlo todo en algún contexto de peso, cargado de importancia.

Es una pieza que puede llegar a ser difícil para el público (tal como podría haberlo sido la habitación vacía de la exhibición). Quedarse sentado y en silencio, sea por el tiempo que sea, no es algo a lo que nos tenga acostumbrados la cultura occidental en general, y menos todavía en una sala de conciertos. Que se generen tensiones, con la subsiguiente controversia y notoriedad del caso, es del todo natural. Frente al silencio, en un entorno que no podemos controlar y donde nadie espera este tipo de cosas, las reacciones posibles son varias: podemos desear que termine, podemos lamentar la falta de sonidos interesantes o podemos sentirnos amedrentados, insultados, pensativos, desasnados, atónitos, incrédulos, aburridos, nerviosos, provocados, somnolientos, atentos, filosóficos o incluso, porque "lo entendimos", también un poco superiores. ¿Pero realmente pensamos en 4' 33" como una pieza de música? ¿Qué quiso decir Cage cuando hizo esta pieza? ¿Cómo se supone que debamos tomar su música?

Preguntas que nos devuelven a 1952 y a la aparición de 4' 33" . Como audiencia, ¿de qué modo lidiamos con una pieza silente? Yo creo que, en caso de que uno logre conectarse con la pieza, lo hace de una de dos maneras. La primera es prestando atención a las cualidades acústicas del sonido ambiente que escuchamos durante la interpretación. Tal vez nos digamos: "¡Ah! En este espacio hay un montón de sonidos que nunca había notado". Comenzamos a interesarnos por esos ruidos y por los que logramos detectar durante esos 4 minutos y medio. En ese caso, estamos considerando la pieza un objeto estético igual que cualquier otra obra musical, sólo que construida con materiales muy inusuales. Experimentada de esta manera, 4' 33" no es más que una manifestación tardía de la idea original de Cage de 1948 para su Silent Prayer . La otra manera más común de lidiar con la pieza es interrogarse sobre su significado: reflexionar sobre el concepto del silencio, si el silencio realmente existe, el significado filosófico de que un compositor haga una obra sin sonidos deliberados, el silencio del compositor como metáfora de alguna de numerosas cosas, las implicancias políticas de poner a la audiencia del concierto en esa situación. Nuestro pensamiento puede tomar mil caminos distintos a la hora de considerar 4' 33" , pero todos ellos tratan la pieza como una declaración: sobre el silencio, sobre la música, sobre los compositores, los intérpretes, el público, etcétera.

A mi entender, ambos acercamientos son problemáticos, en especial a la luz de la historia de la pieza y del encuentro de John Cage con el silencio. Para Cage, tocar el silencio fue un acontecimiento capital, que cambiaría para siempre su idea de la música. Tratar 4' 33" como un objeto estético trivializa el silencio, preocupación central de la vida y la obra de Cage de ahí en adelante. La composición en sí misma como cosa, como obra de música, era en realidad bastante irrelevante para la experiencia de Cage con el silencio. Del otro lado, tratar la pieza como sujeto de nuestras consideraciones estéticas aleja aún más la verdad del silencio tal como Cage la descubrió. Si buscamos el significado que está detrás de la obra, nos alejaremos de la experiencia directa para incursionar en el mundo de las ideas y las historias.

Y como resultado, yo en lo personal me quedo un poco insatisfecho con 4' 33" , por más que el compromiso de Cage con el silencio me parezca a la vez convincente y estimulante. Creo que el problema de la pieza emana del siguiente hecho: Cage experimentaba el silencio como compositor, y no sólo como oyente. Fue la composición confinada a una estructura de tiempos la que lo condujo a descubrir que todos los sonidos pueden ocurrir dentro de ella, y en todas las combinaciones. Fue ese descubrimiento el que le mostró el camino que va "de la acción a la aceptación". Desde el público, nosotros oímos los resultados de ese descubrimiento, que puede producir una clase especial de belleza inaccesible a través de otros medios compositivos, pero no estamos reviviendo realmente la experiencia de Cage: la experiencia del silencio en sí mismo. Sin ese contexto, el silencio de 4' 33" carece de potencia real. Nos quedamos con el fenómeno de superficie del silencio, con ideas acerca del silencio, y damos vueltas y vueltas tratando de que la pieza "nos funcione".

¿Entonces en qué estaba pensando exactamente Cage al componer 4' 33" en 1952? ¿Por qué apareció recién entonces y no en 1948, cuando se le ocurrió por primera vez la idea de una pieza silente? Cage nunca hizo explícitas sus motivaciones detrás de 4' 33" , pero que haya aparecido poco después del surgimiento de la música aleatoria me lleva a creer que la pieza surgió como resultado del transformador encuentro con el silencio que trajo consigo esa corriente musical. Una de sus motivaciones puede haber sido su necesidad de que la fuente de su música -el silencio- fuese más palpable y evidente para el público. 4' 33" enfrenta directamente a la audiencia con una estructura de tiempos silente de una manera que Music of Changes no podía hacerlo. Incluso podría considerarse que 4' 33" representa la profesión de fe de Cage en el silencio.

El problema, sin embargo, es que la comprensión que tenía Cage del silencio nunca podría ser comunicada directamente por medio de una pieza de música de ningún tipo, con sonidos o sin ellos. Tal vez haya escrito 4' 33" para exhibir la estructura de tiempo silente, para dejar en claro el origen de su música, pero la pieza a lo sumo señala hacia ese lugar, aunque suela confundírsela con el silencio mismo. Yo creo que Cage era consciente de ese problema, ya que desde la creación de 4' 33" siempre le restó importancia como obra musical. No figuró en el programa de los conciertos que él y Tudor ofrecieron en la década de 1950, y aunque su primer volumen de ensayos y conferencias lleve el título de Silence , la pieza 4' 33" no es mencionada por su nombre en ninguna de las 276 páginas del libro. En las entrevistas, y aunque reafirmaba su devoción por el silencio, le restaba importancia a 4' 33". Le dijo a Richard Kostelanetz, por ejemplo: "Yo escribí esa pieza en 1952. Ahora estamos en 1966. Ya no necesito esa pieza".

Aunque Cage le restara importancia a 4' 33" como obra en sí, de lo que siempre hablaba y escribía era de la importancia del silencio, en el que se había iniciado a través de la estructura de tiempos. Cuando William Duckworth le preguntó si 4' 33" actualmente era tomada "demasiado en serio", Cage retruca que es imposible tomarla demasiado en serio.

J. C.: -Bueno, yo la uso constantemente en mi experiencia de vida. No pasa un día sin que haga uso de esa pieza en mi vida y mi trabajo. La escucho todos los días. Es así.

W. D.: -¿Puede darme un ejemplo?

J. C.: -No necesito sentarme, simplemente pongo mi atención en eso y advierto que está siempre ahí, constantemente. Y así ocupa mi atención más y más, como en este momento. Más que ninguna otra cosa, ésa es la fuente de alegría en mi vida.

Tal vez esto parezca contradecir su desdén de 1966 hacia esa pieza. Sin embargo, al releer esa conversación queda claro que, cuando se refiere a "esa pieza", Cage está hablando de algo mucho más importante que la pieza silente específica que escribió en 1952. El silencio y la transformación que su descubrimiento le produjo en 1951 siempre estuvieron en el corazón de la vida y la obra de Cage. 4' 33" cumplía sobre todo las funciones de un tótem: una manera conveniente y concreta de referirse a esa experiencia.

¿Entonces qué tenemos que ver con 4' 33" ? En mi opinión, resulta más útil pensar esa pieza como un tributo a la experiencia del silencio, un recordatorio de su existencia y de su importancia para todos nosotros. Pero la pieza es fallida, sin embargo, en tanto puede sugerir que el silencio es algo que puede mostrarnos otra persona. En definitiva, la experiencia del silencio no es algo que pueda transmitirse de unos a otros. No podemos forzarla desde afuera ni adquirirla a través de la voluntad. "Lo que nos hace perfectos es lo que nos pasa, más que lo que hacemos", tal como dijo Cage citando el Meister Eckhart . Asistir a una interpretación de 4' 33 " no es una actividad que por sí misma vaya a suscitar ese descubrimiento, por poderoso que sea nuestro deseo.

Debemos tomarnos el trabajo, en cambio, de enfrentar el silencio nosotros mismos, como lo hizo Cage en las décadas de 1940 y 1950, o al menos advertirlo cuando se produce. La mejor función que podría desempeñar 4' 33" es inspirar silencio. Puede recordarnos que depende de nosotros dirigir nuestro pensamiento hacia el silencio, reconocerlo cuando se presenta, aunque sea un instante. El silencio del que hablaba Cage es algo accesible para todos y cada uno de nosotros y en cualquier momento. No podemos impedir esos momentos de profundo silencio que se nos presentan espontáneamente, tal vez también fugazmente y por variadas razones. Es posible advertirlo cuando se reflexiona sobre la experiencia cotidiana en busca de esos momentos. Para mí, fue ese silencio imperioso que se produjo cuando salí a escuchar el viento en los árboles, invitándome a entrar en el bosque. Fue el silencio que se produjo cuando sostuve entre mis brazos a un ser querido que sufría. Fue el silencio que se produjo cuando al abrir la puerta a la espera de encontrar el lucero matutino, vi en cambio caer la nieve. Cuando tocamos el silencio en momentos como ésos, experimentamos el mismo momento en que el silencio le enseñó a componer a John Cage.

Traducción: Jaime Arrambide

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