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El Polo Audiovisual, nuevo escenario de la guerra Nación-Ciudad

Multiplican los sitios de producción de películas
José Crettaz
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30 de agosto de 2012  

En su 15ª cadena nacional del año, la presidenta Cristina Kirchner anunció ayer la creación de un Polo Audiovisual en Buenos Aires, en la isla de Marchi, un rincón de La Boca que fue presentado como parte de Puerto Madero.

Pero la ciudad ya tiene un distrito específico para esa industria en Palermo y Chacarita. En esta zona, a lo largo de los años se fueron instalando productoras y canales de televisión. Allí hay actualmente unas 50 empresas que no pagan el ABL ni Ingresos Brutos por una ley de fomento que votó la Legislatura porteña, incluidos muchos diputados del kirchnerismo.

A pesar de eso, la Presidenta le pidió al gobierno de la ciudad que también impulse una promoción a través "de ordenanzas" locales que, en rigor, ya existen. Ayer Cristina Kirchner firmó también el decreto que reconoce como industria a este sector, que en la jurisdicción porteña obtuvo ese mismo status en septiembre de 2011. En su discurso, Fernández de Kirchner invitó "a participar" de la iniciativa del polo a la administración porteña, a la que –según afirman los ministros Francisco Cabrera y Hernán Lombardi– ni siquiera notificó previamente.

El anuncio presidencial se realizó en el Museo del Bicentenario. En esas tablas, la mandataria fue aclamada por una multitud de militantes, actores, directores y productores, buena parte de los cuales trabaja para el Estado, que va camino de convertirse en el principal productor de televisión del país. Sólo el Ministerio de Planificación Federal subsidió cerca de 1000 horas de contenidos de ficción, entre ellas El Pacto, la historia oficial sobre Papel Prensa.

Video

Toda esa producción, entre la que pueden encontrarse algunos muy buenos programas, no se desprende de la ley de medios audiovisuales –como se señaló ayer– sino que va completamente en paralelo, como ocurre con todo el plan de despliegue de la televisión digital estatal. De hecho, si se aplicara aquella norma a la TV digital, casi todos los canales privados –propiedad de Cristóbal López, Sergio Szpolski, Remigio Angel González González o los dueños de Electroingeniería– que emiten hoy en esa tecnología no podrían hacerlo.

El nuevo polo estará en la Isla de Marchi, un rincón de La Boca que fue presentado como parte de Puerto Madero. Esa zona –un espacio portuario abandonado pero de gran potencial inmobiliario– se puso de moda: por ahí se proyecta un lujoso barrio cerrado con acceso desde el río para embarcaciones, y allí pretende el jefe de gobierno, Mauricio Macri, ganarle con escombros terrenos al agua.

Si se hubieran conjugado los esfuerzos de promoción de la Nación y la Ciudad, el nuevo polo audiovisual podría haberse emplazado dentro del distrito porteño, en el que hay edificios ferroviarios en desuso que son propiedad del Estado nacional.

Fue como una película de ficción y no pretendió ser otra cosa el contenido del video que mostró en TV la futura transformación con maquetas, planos y renders fue ficticio.

Así lo aclaró la propia mandataria: "Lo que hemos mostrado es el piso que queremos, pero estamos abiertos a las ideas que presenten los desarrolladores inmobiliarios". Los usuarios de Twitter no se perdieron la oportunidad de sumarse y la convirtieron en comedia divertida bajo el hashtag #PelículasDelPoloAudiovisual: "Esperando la cadena" y "Vicky, Cristina, Calafate" son sólo una muestra de ese ingenio.

La Presidenta reconoció ayer la inflación y el dólar blue para un sector en el que ambos indicadores son críticos. Por decreto, aumentó de $ 3,5 a $ 5 millones el monto máximo del subsidio a películas nacionales, una ayuda que hacía tiempo no se actualizaba y que históricamente rondó el millón de dólares (con menos presupuesto es prácticamente imposible pretender competir en una industria tan dinámica como la audiovisual).

La audiovisual es una actividad estratégica por su doble naturaleza cultural y económica. Argentina, que antes del surgimiento de Hollywood supo tener el mayor cine industrial del continente, tiene aún un presente relevante gracias a la política de Estado que distintos gobiernos mantuvieron –no sin sospechas y amiguismos– en el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa), creado en 1957.

Esa actividad sigue siendo pujante, pero el país no es "el cuarto exportador de contenidos" del mundo, como se dijo ayer. En 2009, fue el cuarto exportador de formatos televisivos (guiones y know-how), algo que ya no ocurre.

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