Las segundas partes pueden ser buenas

Alfredo Sainz
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2 de septiembre de 2012  

La sentencia de que las segundas partes no son buenas encontró una excepción en el mercado argentino de la comida rápida. Sin hacer publicidad y apuntando al boca a boca, la cadena Wendy’s barrió con los pronósticos más pesimistas que apostaban a un nuevo fracaso en su incursión en la Argentina. Y a casi un año de la apertura, el local sobre la avenida Cabildo se convirtió en el número uno en ventas, entre los 6547 que tiene Wendy’s en un total de 27 países.

La buena marcha de la tienda –que enfrenta en menos de cien metros las competencia de Burger King y McDonald’s– llevó a los dueños de la licencia, la firma local Degasa, a avanzar con un plan de expansión que incluye otras dos aperturas antes de fin de año en dos shopping centers porteños (las opciones que se barajan son las de Alto Palermo, Unicenter y Abasto).

En un caso parecido al de las galletitas Toddy –que se convirtieron en el lanzamiento más exitoso en materia de consumo masivo de los últimos años sin pisar la televisión–, el regreso exitoso de Wendy’s se sustenta en una combinación de producción y las redes sociales.

Nuevo modelo

Wendy’s no es la única cadena internacional que logró romper con el maleficio de una primera incursión fallida. Subway también demostró que supo aprender de sus errores y su experiencia fallida a fines de los 90. Con la apertura de su sucursal número 25 en lo que va del año, la cadena de comidas rápidas Subway llegó a los 60 restaurantes en el país y antes de fin de año planea sumar otros 25. A la hora de explicar este buen momento, en la empresa destacan la implementación de un nuevo modelo de negocios. "Antes, Subway contaba con un máster franquiciado, que era quien manejaba el tema localmente. Ahora tenemos tres agentes de desarrollo, divididos en zona norte, sur y Capital, muy enfocados en el modelo de negocio y en la rentabilidad del franquiciado. En ese sentido se pone mucho foco en las locaciones, en la operación y en la preselección de franquiciados", dijo Santiago Binello, agente de desarrollo de Subway para Capital Federal.

Cementerio de elefantes

Los casos de Wendy’s y Subway toman real dimensión si se tiene en cuenta que el mercado de la comida rápida se convirtió en los últimos años en una especie de cementerio de elefantes para las cadenas internacionales que se atrevieron a incursionar en el país, como lo ilustran los casos de Pizza Hut, Domino’s, Dunkin Donuts o Schlotzsky’s Deli. Igualmente, para entender este cambio de paradigma no se puede obviar el fenómeno de Starbucks, que en apenas cuatro años logró armar una red de 57 locales y ya avanza sobre los tradicionales cafés porteños. A la lista de los que regresan, además, antes de fin de año se sumará Kentucky Fried Chicken (KFC), que prepara antes su arribo a un shopping porteño, después de la incursión fugaz que tuvo a principios de los 90, cuando llegó a tener un restaurante en Recoleta. "Para KFC, sí pensamos adaptar un poco la propuesta, y a la oferta tradicional de pollo frito le vamos a agregar opciones de pollo grillado y una línea de tragos frutales, con el objetivo de tener un menú más al gusto argentino", explicaron en Degasa, la empresa que tiene las licencias para la región no sólo de Wendy’s y KFC, sino también de Pizza Hut, aunque al menos por ahora traer a esta última cadena no figura en sus planes.ß

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