El mail del gobernador Peralta a Cristina

Diego Sehinkman
Diego Sehinkman PARA LA NACION
En medio del conflicto por el supuesto espionaje del gobierno de Santa Cruz a la Presidenta, el pirata informático dio a conocer un dramático correo electrónico
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6 de septiembre de 2012  • 20:24

Estimada Presidenta:

Le escribo para decirle que por el momento no podré seguir concurriendo a su curso, ¨El Arte de (sobre) vivir¨, donde Usted y Zannini nos enseñan a los gobernadores técnicas de respiración, para aprender a soportar la bolsa de nylon en la cabeza.

No es que el curso no sea bueno. Si sucede, conviene. Pero estar en apnea financiera durante meses porque no me giran, me hizo descreer de que con esta religión llamada kirchnerismo se alcanza la felicidad. Presidenta, a los bifes: terminemos cuanto antes con esta penosa novela. No me apriete a través de Télam ni el resto de sus medios afines. A confesión de partes, relevo de pruebas: Sí, le hice espionaje. Cuando vino el fin de semana a Santa Cruz, la seguí. ¡Pero era para pedirle plata! ¡No puedo pagar los sueldos y aguinaldos de Santa Cruz sin la ayuda de la Nación! Igual que en la India, en Santa Cruz también hay una casta rica y el resto se muere de hambre. Desde 1987 su marido ocupó la Intendencia de Río Gallegos, y después fueron años de gobernaciones suyas. Pero la situación social es muy mala. Las únicas que engordan porque nadie puede tocarlas son las vakas sagradas: Lázaro, Cristóbal… y hasta hace un tiempo, este humilde gobernador.

¿Qué pasó conmigo, Presidenta? ¿Por qué me expulsó de la Casta? Lo que más me preocupa es que el kirchnerismo no es el budismo: Usted no perdona. Con Cristina, no hay reencarnación.

Lo que más me preocupa es que el kirchnerismo no es el budismo

¿Por qué no me valora? Recuerde que no estoy en una provincia fácil. ¿Sabe cuántos gobernadores terminaron su mandato en casi 20 años? Uno solo: EL. Los demás se tuvieron que ir antes. Siempre tuvieron que renunciar porque les explotaba algún conflicto: minero, docente, municipal, policial... En 2006 Sergio Acevedo se enfrentó con Kirchner y tuvo que volar. Asumió Sancho, que era su vice, pero se tuvo que ir, acosado por una crisis con los docentes... Ahí llego yo, en mayo de 2007… Estaba de interventor en Yacimientos Carboníferos Río Turbio. Todavía me acuerdo cuando asumí, que Néstor, arreglándome el nudo de la corbata me dijo: "¿Sabés, Danielito, qué es lo único que se consume más rápido que un carbón santacruceño? Un gobernador santacruceño. ¡Bienvenido al horno!"

La acusación de espionaje tiene tal trascendencia institucional que anoche, desesperado, lo llamé a Zannini. ¿Sabe lo que me dijo? "Vos fumá, Dany. Que pidamos la intervención federal es imposible, porque estaríamos frente a un caso de redundancia jurídica". ¿Cómo redundancia jurídica?, le digo. Entonces riéndose me contesta: "Y claro, papá, si vos ya estás intervenido¨.

Con todo respeto: Yo me pongo el delantal y limpio en la casa de los padres, ¡pero no en la de los hijos!

Su hijo avaló mi reelección en 2011, y desde que asumí empezó a acorralarme. Tienen mayoría en la legislatura provincial y me vuelven loco. Presidenta, créame.

Una cosa era ser el peón de su marido. ¡Pero que su hijo con sus amigos de 30 me quieran conchabar, es demasiado! Con todo respeto: Yo me pongo el delantal y limpio en la casa de los padres, ¡pero no en la de los hijos!

¿Quieren que renuncie y asumir ellos para tener el primer gobernador de La Cámpora?

Pídamelo con claridad y yo me bajo. Eso sí. Déjeme decirle que los veo verdes. Presidenta, estos chicos saben esquilar. Pero todavía no carnean. Si ven sangre, se van a impresionar.

Medítelo. Mire que acá es al revés. Si no sucede, conviene.

DP.

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