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A todo o nada, el programa que se salvó de ser levantado

El regreso de Guido Kaczka a El Trece con A todo o nada
El regreso de Guido Kaczka a El Trece con A todo o nada Fuente: Archivo
Cómo hizo el programa de Kazcka para permanecer en el aire y convertirse, a la tarde, en lo más visto de El Trece
Andrés Puig
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11 de septiembre de 2012  • 12:30

No tuvo lugar en Telefé, pero gracias a que la Ley de medios obliga a los canales tener contenido infanto juvenil lo tuvo en El Trece. En su nuevo canal dejó de ser El último pasajero para convertirse en Bariló, a todo o nada. Empezó flojo, repuntó, recibió denuncias, se reinventó, estuvo a punto de ser levantado y ahora es lo más visto de la tarde en el canal programado por Adrián Suar.

Recién empezado optó por lo extremo, por poner a los adolescentes al límite, pero eso con el tiempo se diluyó, en parte por la poca respuesta del público y en parte por las denuncias de diferentes sectores. Sostener una barra de hielo, comer arañas y lombrices vivas con chocolate , y los conocidos cortes de pelo a mujeres, hoy son parte del pasado. En esos días el programa rondaba los 7 puntos y era superado por Los Simpson.

Quiso salir a flote con juegos de dudosa calidad: torre provoletas, tejo con zapato y poner clavos en una madera sin que se rompa, entre otros. Logró mejorar sus mediciones con "las misiones" [consignas que los participantes cumplían en la calle] luego llegaron juegos más hablados, de preguntas y respuestas, que sostuvieron al programa hasta noviembre de 2011. Así superó a Los Simpson, le ganó a Justo a tiempo que pasó del mediodía a la tarde e hizo que la repetición de Alma Pirata dure sólo tres emisiones. Entre septiembre y octubre, se confirmó que A todo o nada seguiría al aire todo el verano pero dos horas y media diarias. Consciente del desgaste que esto generaría, el conductor Guido Kaczka le ofreció a Suar volver después del verano, pero la respuesta fue negativa.

Entre tantos cambios y marchas y contra marchas, también mutó de nombre, ya que perdió el "Bariló" de su título, porque había sido registrado previamente. Enero y febrero, las mediciones de A todo o nada fueron aceptables. Los lunes salía al aire desde un parque en Benavidez y algunos días del verano, por cuestiones internas del canal, no tuvo estudio para salir al aire y la producción se arreglaba como podía. En abril, la situación era crítica: el programa pasó a los domingos, donde sólo duró dos emisiones; luego, con el levantamiento de Los únicos volvió a estar de lunes a viernes, a las 19, pero al competir con Floricienta perdía por el doble de rating. En ese momento llegó el últimatum: si no se superaban los 7 puntos en dos semanas era el final. Se ensayó un primer cambio de formato, con cuatro colegios jugando por su viaje de egresados, poniendo el acento en las aptitudes artísticas de los participantes y con un jurado evaluador que hoy no es más que un pedazo de decorado. Pero esto no funcionó.

Con la última semana de vida por delante se pegó un nuevo volantazo, el que salvó al programa: la diferenciación de colegios quedó atrás, y Kazcka abandonó su imagen juvenil. Se lanzó un nuevo concepto, el actual: filas de gente, de grandes y chicos, para participar en juegos cuya vedette es la puntería. Hoy, gracias a La barra, La herradura, embocar la pelota de tenis en un miniaro de basquet, el bowling con autos y enganchar los carritos de supermercado, entre otros, A todo o nada no baja de los 9 puntos y es lo más visto de la tarde para Suar.

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