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Entre el disparate y el realismo

Felipe Fernández
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14 de septiembre de 2012  

Salí Alí es el comisionado municipal de Pastos Grandes y está convencido de que el mar llegará a ese pueblo situado en medio de la cordillera de los Andes. Un artículo periodístico que anuncia "importantes modificaciones meteorológicas" y el hecho de que la Puna de Atacama, millones de años atrás, haya sido un inmenso océano apoyan su teoría. Hombres de mar, la novela de Marcelo Constant transcurre durante la Primera Guerra Mundial. Alí habla con los habitantes del pueblo. Los persuade de su fantástica idea y juntos se ponen a construir un muelle y un faro para "el primer puerto de la Puna". Hay un dinámico mosaico de personajes cuyas historias individuales rodean el núcleo de la trama, sin integrarse plenamente a ella. Figuran Antonio de Angelis, el cura de la parroquia; el comerciante Laureano Benítez; la madama Juana Barconte y sus pupilas; las hermanas Ema y Marta Riquelme, a cargo del coro de la iglesia; el teniente de navío Delfín Garro, que decide establecer una base naval en Pastos Grandes con el propósito de que los pobladores contagien a los cadetes "la vocación marinera". El disparate se mantiene en un plano realista sostenido por una prosa que combina humor, actitud poética y síntesis. Para el desenlace, el autor parece dudar entre un rumbo hacia lo maravilloso o una resolución costumbrista. Se contenta con un final abierto que trae un presagio apocalíptico.

Hombres de mar

Marcelo constant

Emecé

135 páginas

$ 69

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