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El hombre detrás del capitán: el compromiso de Juan Fernández Lobbe

Habla de sus orígenes, los valores familiares, su club y de su futuro como ingeniero; "Trato de estar atento a todo lo que hago para no dar un mal ejemplo", contó
Santiago Dapelo
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14 de septiembre de 2012  

GOLD COAST, Australia.– Será una historia especial, un recorrido por la vida y el pensamiento de Juan Martín Fernández Lobbe. Con un estilo propio, el capitán de los Pumas se muestra como un líder positivo, de esos que guían con el ejemplo. Pero vayamos por partes. Cuando su padre y sus hermanos lo llevaron por primera vez a Liceo Naval sus objetivos eran otros. Amigos y deporte, era en todo lo que pensaba; cuestiones lógicas de la edad. La pasión por la ovalada fue creciendo con él, pero siempre tuvo otros objetivos además del rugby. En esos años se ganó el sobrenombre que lo acompaña en la actualidad: Corcho, apodo que se ganó de chico por su fisonomía (era cabezón y regordete, como un corcho de sidra). Sus días de adolescente pasaron y así llegó la universidad; el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) se transformó en su tercera casa durante los primeros años de su juventud, años en los que empezó a representar al país en el equipo de seven.

"Cuando iba creciendo nunca pensé en ser jugador profesional. El rugby era un hobby. Para mí papá era importantísimo que me capacitara y en ese momento no existía la posibilidad de irse a jugar afuera. Después, cuando surgió la oportunidad, mi viejo me lo dijo bien claro: ‘Si querés hacerlo, hacelo, pero antes te tenés que recibir’. Y así fue. Cuando me vinieron a buscar de Inglaterra aceptaron que fuera unos meses después para terminar la carrera. Fue un desafío terminar", cuenta el octavo, que en noviembre cumplirá 31 años.

–La carrera del deportista es corta. ¿Qué pensás hacer en el futuro?

–Ahora quiero disfrutar esto. Se que se va acabar en algún momento, así que lo disfruto plenamente; quiero entregar todo lo que tengo, pero con el convencimiento de que en un futuro tengo ganas de volver a la ingeniería. Me va a costar… pero habrá que arremangarse y laburar.

–Después de varios años jugando de manera profesional, ¿lo sentís como un trabajo?

–No, lo disfruto mucho. La verdad es que amo muchísimo este deporte. Soy un privilegiado. Por eso no lo quiero perder hasta que no sea yo el que diga se terminó. Todavía me queda bastante, pero se que tiene fecha de vencimiento.

–¿Qué es exactamente lo que te dio el rugby?

–Muchísimas satisfacciones, alegrías, amigos, valores. El valor de la humildad, querer dar todo por el que tenés al lado y el respeto. La forma en la que fui educado empezó en casa y se afianzó en el club. Cuando uno tal vez se corría del camino, rápidamente te lo señalaban de nuevo. Trabajo, humildad, respeto, ser serio, dar todo por un bien común, eso lo más importante. Esos son los valores que le quiero transmitir a mi familia.

–¿Esa es la marca que representa a los Pumas?

–A toda nuestra camada nos representan esos valores. Los años duros de la transición post 2007 terminaron para que hoy este grupo tenga esos valores bien marcados.

–La estadística marca que uno de entre 7000 y 10.000 chicos eligen el rugby, ¿cómo se hace para que el deporte sea más inclusivo y popular?

–Es un proceso difícil, pero es importante que cada imagen que vos des sea positiva. Que la gente se pueda identificar con la entrega del equipo, el respeto y la unión. Que cuando nos toca expresarnos en los medios, expresemos esos valores y respetarlos. Así la gente se irá enganchando. Lo que haga este equipo es muy importante porque lo ven todos.

–¿Es difícil pensar de esa manera en el mundo súper profesional en el que se encuentran?

–Llegamos acá por eso. Por haber sido humildes, por haber trabajado en equipo y por habernos esforzado al máximo. Nadie nos regaló nada. La entrada al torneo fue por el esfuerzo y el trabajo de muchísima gente. No es que la Sanzar dijo que entren los Pumas porque son un equipo divertido. Fue a base de luchar, pedir y demostrar en la cancha que estábamos a la altura. Es un mensaje espectacular: cuando vos trabajás con seriedad te esforzás y entregás todo por algo va a llegar, algún día vas a llegar.

–¿Qué es ser capitán de los Pumas?

–Es difícil de explicar. Trató de que mis acciones sean una clara muestra de lo que todos queremos para este equipo; trato de estar muy atento a lo que hago para no dar un mal ejemplo. Después, con buena energía, buena onda, tratar de que el grupo vaya para adelante con el mismo objetivo. Lo más importante, en lo que no quiero fallar, es en una acción individual. No hablo del juego, sino de fallarles en lo que hablamos del respeto.

–¿Es complicado lidiar con esa responsabilidad?

–No, pero estás más expuesto.

–¿Te sentís cómodo con esa exposición?

–Son las reglas del juego. Es verdad que hay momentos en los que me gustaría disfrutar de ser el capitán de los Pumas, pero no tener toda esa exposición, pero lo acepto y lo vivo de la mejor manera. La imagen uno la construye por años, pero la puede perder en un segundo. Una macana, ir en contra de nuestra vida de grupo, te lo puede destruir.

–El exitismo argentino, ese que impone que sólo vale ganar, los presiona…

–Esa presión nos la ponemos nosotros solos. Estamos satisfechos con la entrega, pero no nos gusta perder. Todo lo que está laburando el ambiente del rugby, nosotros, todos, es para ganar partidos. Queremos ser lo mejor que podamos ser. Queremos ganar. Sí, es importante mirarse a los ojos cuando termina un partido, pero queremos ganar. No se trata de un capricho; siento que tenemos las armas. Nos falta consolidar la cabeza.

–¿En qué sentido hablás?

–Terminar de convencernos todos. Tenemos una defensa que nos va a permitir siempre estar cerca en los partidos, pero tenemos que meterle la misma locura y convicción a los ataques para definir los partidos.

–Es decir, basta de derrotas dignas…

–A todo el mundo le gusta ganar.

–¿Es Australia el partido más accesible de los tres?

–No, la verdad que no. No tenemos que caer es esa. En nivel de exigencia va a ser muy alto. Son un equipazo. No los podemos subestimar ni un segundo. Los tenemos que asfixiar y terminar de liquidarlos con el ataque. Nuestro siguiente paso es ese: seguir teniendo la locura en defensa y dar el paso siguiente en ataque. Como nos dijo Graham Henry, salir a jugar con la cabeza bien arriba. Hay que terminar de convencerse.

–Antes del torneo dijiste que te daba miedo que el equipo se desestabilice. Ya pasaron tres partidos y eso no ocurrió. ¿Sigue estando esa preocupación?

–Está bueno eso… No es miedo, pero por eso hablo del límite de estos partidos en los que si aflojás un poco te la dan. El grupo está muy, muy sólido. Siento que venga lo que venga el grupo se va a mantener unido. Es una sensación espectacular. Disfruto y la paso bien.

–¿Ganar sería cerrar un ciclo?

–Es el siguiente paso. Se lo merece el grupo. Hay que estar convencidos y llevar a este equipo a una dimensión más; sentir que el techo siempre está más arriba. Nunca conformarse y ojalá que en tres años, en 2015, la Argentina pueda ser el número uno del mundo. La formula es trabajar y ser serios.

Números

  • 46

    Son los test-matches que jugó Juan Fernández Lobbe en la selección. El tercera línea disputó dos mundiales (2007 y 2011) y anotó 20 puntos (cuatro tries).
  • LA FAMILIA ESE APOYO IRREMPLAZABLE

    GOLD COAST (De un enviado especial).– Está lejos de su casa mucho tiempo. A los meses que insume el Rugby Championship hay que sumarle el tiempo en los clubes y las ventanas internacionales. Mucho tiempo de viaje, mucho tiempo lejos de casa. "La familia es clave. Sin el poyo de mi mujer y mi familia sería imposible. Es un apoyo irremplazable. Sería imposible dar todo sin ese apoyo. Me banca a muerte y esas cosas lo hacen sentir a uno en deuda. Por eso cuando entro en la cancha dejo todo", aseguró el octavo del Toulon de Francia.

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