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Miguel Ángel Gardetti: "Hoy es necesario hablar de sustentabilidad"

Poner la mirada en la etiqueta y el made in de cada prenda, en dónde y cómo fue realizada, en los cuidados que le damos en casa, en su reutilización, en su descarte. Ver todo el proceso para así, ser cada día más ecológicos
Catalina Lanús
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20 de septiembre de 2012  

En un viaje a Europa a fines de los 80 conoció los productos orgánicos. Y no pensó que era sólo una moda. Vio el Partido Verde en Alemania crecer. Había más algo más. Acá se viene algo, pensó. Miguel Angel Gardetti (de 52 años) es ingeniero textil, un día le pico el bicho verde y se convirtió en experto en sustentabilidad. Lleva adelante el Centro de Estudios para el Lujo Sustentable (incluye todo: joyería, autos, deco, diseño), y el Centro Textil Sustentable (involucra sólo textiles y la moda), el primero en su tipo de América latina. Acaba de participar como panelista en las conferencias precedentes a la Cumbre en Río, organizadas por las Naciones Unidas, donde por primera vez se incluyó la moda. "Hablar de sustentabilidad no es una moda. Es un tema instalando porque no hay más remedio." Da algunas pistas: "A pesar de que parecería que el mayor impacto negativo está dado en el sector productivo, no se ve que el consumidor en su proceso de cuidado de la prenda textil también asuma una conducta nociva porque no tiene una clara conciencia. Y muchas veces lo que se ganó en el cuidado del medio ambiente en el proceso productivo se pierde en manos del consumidor al usar gran cantidad de agua en el lavado, la plancha, el secarropas (gasto de energía), etcétera.

¿Somos conscientes de esto?

No. La empresas deberían concientizar sobre el uso de los recursos naturales. Hay que ver todo el aspecto: agricultura u obtención de fibras textiles), parte productiva, confección, logística, consumidor y la disposición final (en algún momento termina en el basurero). Hay que ver los impactos a lo largo de toda la cadena. Ojo, encarar el proceso productivo y la manufactura de la materia prima es excelente. Pero los impactos negativos y positivos hay que medirlos en todo el proceso.

Hay una moda de reciclar la ropa en desuso...

Lo catalogaría como un excelente primer paso. Se ve cómo varias marcas empiezan a trabajar con materiales más amigables como el algodón orgánico. No hay que quedarse sólo con esa visión. Yo con un descarte puedo hacer una prenda, un accesorio, una billetera. Pero si a esa billetera realizada con descartes la hago en un taller clandestino pierdo lo que gané con el medio ambiente con lo social.

¿No estamos a años luz de cumplir todos los requisitos de esa amplia cadena?

Las realidades siempre empezaron como utopías. Me acuerdo cuando Favaloro era joven y soñaba con algunas cosas. Y hoy ves a la generación Favaloro y existe. Debería haber una combinación de varios sectores para que se dé una rápida concientización. Sector académico, empresarial, etcétera. Las universidades no ven la sustentabilidad en su plenitud, sino que la reducen al espectro ambiental.

¿Qué es eso de moda y diseño lentos?

Eco chic, moda sustentable, moda ética, diseño lento... No son diferentes, los valores que subyacen en estas escuelas son los mismos. El problema es que se empiezan a generar quintitas con adeptos a esas líneas.

¿Registros marketineros de un mismo fenómeno?

Exactamente. No importa qué nombre tengan, lo que hay que destacar son los valores que tienen esas escuelas y cuáles van a ser los impactos. El tema no es hacer la cosa lentamente, sino cómo puedo compatibilizar la velocidad y el ritmo de la naturaleza con la moda. Si tengo una empresa como Zara que cambia las colecciones cada 22 días, tengo que producir cada 22 días masivamente una línea de producto, que estoy sacando de la naturaleza a un ritmo mayor de lo que la naturaleza se puede regenerar. El diseño lento es intentar que la velocidad que genera la economía esté en consonancia con la naturaleza.

¿Es caro ser sustentable?

Claro que sí. Es un proceso que se construye, no se rescata un oficio de la noche a la mañana. La maquinita para hacer remeritas de algodón es fácil de conseguir, pero volver a formar un sastre, una costurera, es todo un proceso y lleva mucho tiempo. Cúbreme (ver recuadro) no va a valer como cualquier marca.

¿Eso es el lujo sustentable?

Sí. Hasta hace poco el consumidor de lujo llevaba equis marca como símbolo de éxito. Pero el lujo se está redefiniendo. Si uno lleva una marca como ícono de lujo y esa marca trabaja con mano de obra infantil y asalariados de 10 centavos de dólar la hora... El consumidor ya se pregunta qué hay detrás. Ese es el nuevo lujo, que incluye emprendedores con conciencia sustentable. Los pioneros son diseñadores muy jóvenes, que empiezan a hacer joyería y ropa de otra manera.

¿Qué podemos hacer para ser más sustentables?

Empezar a preguntar cómo se hace. Y si cuestan igual, a menos precio, llevarse el menos dañino. Elegir la propia bolsa para hacer las compras. Usar poca agua, menos jabón y preguntar más.

ORO VERDE: NUEVO LUJO

Oro Verde es una ONG colombiana, que obtiene oro con técnicas ancestrales africanas, que mantienen la selva intacta. Cobra el oro 25% más caro que el precio internacional. Con esa prima capacitan para no dañar el medio ambiente, y ayudan a las comunidades afrocolombianas en infraestructura, salud, etcétera. Tienen comprada toda la producción por joyerías europeas. Hay un consumidor dispuesto a pagar más. Hay un marketing en el buen sentido. Hacen anillos para aniversarios, alianzas, piezas especiales. Es más caro, pero yo no dudaría en comprarlas"

EL CASO CúBREME

"Cuando hay una historia detrás de una prenda se genera un sentimiento, y esto hace que uno no la descarte rápidamente. Ejemplo, el de Alejandra Gottelli de la firma Cúbreme: trabaja con cooperativas, personas de bajos recursos, selecciona materiales nobles, tiñe con tintes naturales. Uno toma conciencia y compra el producto por lo que hay detrás. Se rescatan oficios como el corte y confección. Lo mismo pasa con Martín Churba, que trabaja con Cooperativa La Juanita. Cuando tenés una prenda de ese tipo no pensás en meterla en el lavarropas, sino que la cuidás y la valorás de otra manera".

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