El desempleo juvenil empieza a preocupar a la Europa "rica"

Hasta ahora era un problema que afectaba principalmente a los países más pobres del sur del bloque, pero cada vez está golpeando más al Norte
(0)
24 de septiembre de 2012  

AMBERES, Bélgica (Reuters).- A los 29 años, Samira Ahidar acaba de conseguir su primer empleo permanente. Ahidar, que aún vive con sus padres, abandonó la escuela hace una década y se pasó toda su vida adulta buscando trabajo. Estaría desempleada de no ser por un programa de creación de empleo que le ofreció trabajo en una institución para el cuidado de ancianos.

Ahidar no vive en Grecia ni en España, en donde uno de cada dos jóvenes no tiene trabajo, sino en la rica ciudad portuaria belga de Amberes. El desempleo juvenil es un notorio problema del sur de Europa, pero es un problema cuya escala resulta menos obvia en el Norte.

Una cuarta parte de los jóvenes entre 18 y 25 años en Amberes está desempleada, un índice que era del 19% en 2008. En algunas partes de Bruselas, la rica capital de la Unión Europea (UE), el desempleo juvenil llega al 40%. En Francia, Gran Bretaña y Suecia, uno de cada cinco jóvenes está ahora sin empleo.

La creciente masa de jóvenes desempleados fomenta las divisiones raciales y de clase, según alegan los especialistas, los trabajadores jóvenes y algunos políticos. Muchos expertos culpan al desempleo de los estallidos de violencia como los que se produjeron el año pasado en Gran Bretaña.

Y el problema de hoy puede tener un gran impacto en la Europa del futuro. El Banco Mundial estima que la fuerza de trabajo del continente se reducirá en 50 millones de personas en los próximos 50 años. Se necesitarán nuevos trabajadores capacitados y con experiencia para mantener a una población envejecida. "La gente joven está siendo marginada, y eso conlleva enormes consecuencias económicas", dijo Francis Robert, un experto en empleo en Bruselas.

El sur de Europa hace mucho que lucha contra el desempleo juvenil. En Italia, ese índice no ha bajado del 20% en más de 20 años, según Eurostat, la oficina de estadísticas de la UE. En España, el índice de desempleo juvenil es de un promedio del 30% desde 1990.

Es normal que el desempleo aumente en épocas duras. Pero lo más preocupante es que algunos problemas, incluso en el norte de Europa, son estructurales. En Bélgica, como en otras partes, esos problemas incluyen la falta de capacitación, la discriminación y el colchón de subsidios de desempleo que se acerca al salario mínimo.

Bélgica tiene una economía abierta y de alta tecnología, y ocupa el puesto número 12 en el ranking de ingresos per cápita. "Pero la educación que ofrecemos no siempre está en sintonía con las necesidades del mercado", dice Pascal Smet, el ministro de educación de Flandes, la mitad norte del país, donde el idioma es el holandés.

Estas falencias tienen importantes consecuencias. La brecha entre la capacitación de los jóvenes y la capacitación requerida por los empleadores implica que Bélgica tiene, en el mundo industrializado, uno de los porcentajes más altos de gente joven que no tiene empleo, educación o capacitación, según la Organización para el Desarrollo y la Cooperación Económicas.

Para algunos jóvenes, la educación básica es el mayor problema. Por ejemplo, para trabajar en Bruselas, es imprescindible saber inglés: la ciudad está repleta de embajadas y organizaciones internacionales. Alrededor del 36% de los residentes en Bruselas viene de afuera de la UE, y no hay muchas oportunidades para los hijos de inmigrantes que sólo hablan francés.

Algunos empleadores belgas también discriminan por cuestiones raciales, pese a la existencia de leyes que lo prohíben. Una investigación realizada por la Federación Federgon, dedicada a analizar la asignación de empleos, descubrió que un tercio de las agencias laborales accedió a enviar tan sólo belgas blancos para ocupar las vacantes durante el año pasado.

Pero no sólo los hijos de inmigrantes tienen problemas. Anna De Cock, de 24 años, una belga blanca nacida en Holanda, trabaja barriendo las arboladas avenidas de Amberes, como resultado de otro programa de creación de empleos.

Después está el problema de los subsidios de desempleo en el norte de Europa, que para una persona joven equivalen a más del doble de los subsidios en Estados Unidos. Y en el caso de Bélgica, los subsidios son aún más generosos.

Un graduado secundario belga puede recibir un subsidio de unos 1200 dólares por mes, después de un año desempleado. Después de los descuentos, sólo hay una diferencia de 150 euros entre el subsidio de desempleo y el salario de empleos no calificados, dijo Peter Stappaerts, director de Werkhaven, un programa de empleo de Amberes. "Así que, lamentablemente, es más fácil quedarse en casa y cobrar el subsidio."

Traducción de Jaime Arrambide

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?