Alfredo Alaria, una figura polifacética

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28 de agosto de 1999  

Alfredo Alaria, el reconocido y también controvertido bailarín, coreógrafo, director de cine y hombre del espectáculo de Buenos Aires, París, Hollywood y Las Vegas, murió a los 68 años, como consecuencia de una hemorragia, después de que fuera operado el mes último de una hernia que lo mantuvo recluido en su domicilio.

"Aunque conocí durante mucho tiempo el éxito, considero que mi vida fue una lucha constante, porque como día a día crecían mis responsabilidades, me entregué sin tregua a mi profesión. pero no fue fácil. Durante más de treinta años me dediqué a trabajar, le robé horas a mi descanso y no conocí los momentos de ocio o esparcimiento. El éxito tiene a veces ese precio tan alto ", fueron conceptos dichos por Alfredo Alaria en el último reportaje que se le hizo.

El bailarín que debutó con su propia compañía en el teatro Casino de Buenos Aires y pocos meses después conquistaba París en el centro de la revista del mundo, el Lido, con su atmósfera entre tenue y luminosa para realzar las líneas de la belleza femenina y que dio la vuelta al mundo mil veces para alegría de los públicos más dispares, desde Egipto e Israel a Suiza, Italia, Inglaterra y Francia.

Cuando después de muchos años de ausencia retornó a Buenos Aires, en 1962, dio una versión muy comentada de "El otro yo de Marcela", comedia musical de Sixto Pondal Ríos, Nicolás Olivari y Mariano Mores, pero siempre quedó el interrogante de su personalidad y de una vida que supo de accidentes, conflictos judiciales y alguna detención policial.

Sin embargo, nada podría opacar su talento y dotes para el espectáculo como quedó demostrado en obras como "La muerte camina bajo la lluvia", "Zapatillas coloradas", "Rosa de América" y su vinculación con Miguel de Molina, cuando en 1949 llegó a ser primer bailarín del popular cantaor y bailaor de la noche porteña.

Alguna vez Alaria resumió su visión del concepto de la coreografía moderna diciendo: "Debe expresar algo y hacérselo sentir al publico, como en la pintura o en cualquier otra manifestación artística y siempre debemos distinguir que existen dos clases de coreografías, las de relleno y las que atraen, las que tienen fuerza de taquilla porque dicen algo superior. La moderna es mas un arte de dirección, de luces y de efectos, y no de pasos, normas, estilos y disciplina. Yo no me especializó en nada, sino que procuró hacer de todo".

Cuando Alfredo Alaria dejó de bailar y de crear coreografías, escribió libretos y no dejó de lado actuaciones como actor. Con su muerte se fue una figura polifacética.

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