El polo también se juega en bicicleta

Palermo es sede un torneo sudamericano que reúne a casi 40 equipos
Julieta Paci
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7 de octubre de 2012  

Ni la lluvia fue capaz de detenerlos. Audaces y desafiantes, cambiaron caballos por bicicletas, césped por asfalto y al grito de 3, 2, 1 ¡juego!, comenzaron a pedalear con energía y a mover los tacos para lograr meter un tanto.

¿La meta? Consagrarse campeones del ChePolo, el segundo torneo sudamericano de bike polo que, en esta edición, se realiza en Palermo.

La final se jugará hoy, a partir de las 10, en la Plaza Unidad Latinoamericana, situada en Francisco Acuña de Figueroa y Costa Rica.

Aunque el deporte no es de los más conocidos, tiene una gran historia por detrás. Fue creado en 1891 por el irlandés Richard Mecredy, y si bien en un comienzo se practicaba sobre césped con las mismas reglas que el polo, en los 90 empezó a hacerse sobre una superficie dura.

Un grupo de jóvenes amantes de las bicicletas interesados por conocer el deporte jugaron el primer partido en la ciudad hace unos tres años y desde entonces no lo abandonaron.

Entusiasmados y deseosos de poder entrar a la Liga Mundial, fundaron el primer club de Buenos Aires, El Progreso, anfitrión del encuentro que en la tarde de ayer tuvo una gran convocatoria.

Según cuentan los entendidos, cada vez son más los que se interesan por este deporte y quieren ser parte del "nuevo polo". Quizá, una muestra de ello sea la gran cantidad de equipos que participan. En esta oportunidad son casi 40 de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, y Perú.

"Nuestro objetivo es divertirnos, poder generar una unión entre países y culturas del continente y difundir el uso de la bicicleta", dice Ariel Lobo, uno de los responsables del torneo.

Con música de batucada de fondo, los "Mixtura fina" –el primer equipo mixto de Buenos Aires– se preparaban para entrar a la cancha, mientras los "Monopolientos" –defensores del título sudamericano– estudiaban las técnicas de sus contrincantes.

"Este año va a ser difícil ganar, pero vamos a dejar lo mejor de nosotros en la cancha. Nuestro sueño es ir a un Mundial", dice el chileno Exequiel Valdés, de 23 años, quien desde hace cuatro temporadas se encuentra inmerso en este mundo.

Pablo Valenzuela, fotógrafo, de 33 años y otro de los integrantes del equipo que el año pasado se consagró Campeón Sudamericano, cuenta que ellos son ciclistas urbanos, que jamás se desprenden de sus bicicletas y que "la competencia se encuentra a nivel mundial, sin exagerar".

Con una remera amarilla muy estridente, que hacen alusión a su grupo llamado "Pollopolientos", Felipe Orrego da vueltas alrededor de la cancha perimetrada un tanto nervioso.

"Es la primera vez que competimos, estuvimos todo el año esperando este momento, estamos muy entusiasmados con el torneo, esperamos poder clasificarnos", dice el chileno.

Según cuenta Lobo, la edad de los jugadores inscriptos ?que se distribuyen de a tres por equipo y deben usar cascos y rodilleras– va de los 19 a los 40 años y muchos tienen un costado artístico ya que se dedican a la fotografía, la arquitectura o el diseño.

"Me parece muy interesante que esta movida se instale en la ciudad, se nota que son muy unidos entre los distintos países y apasionados por lo que hacen", dice el arquitecto Federico Sánchez, al tiempo que asegura que no se perderá la final por nada del mundo.

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