Desastre aéreo en Aeroparque: 63 muertos; hay sobrevivientes

Anoche, a las 20.54, un Boeing 737 de LAPA, con destino a Córdoba y 100 personas a bordo, no logró despegar, cruzó la costanera y se estrelló contra el complejo Punta Carrasco; el piloto está vivo; 40 heridos, con automovilistas y peatones.
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1 de septiembre de 1999  

En lo que constituye la peor tragedias aérea ocurrida en la Argentina, al menos 63 personas murieron ayer cuando un Boeing 737 de la empresa LAPA, que se dirigía de Aeroparque a Córdoba con 95 pasajeros y 5 tripulantes, cayó sobre la pista mientras intentaba despegar y, tras cruzar la avenida de la costanera, se estrelló e incendió en el complejo Punta Carrasco.

Se estima que el número de heridos asciende a 40, 37 de ellos del avión y 3 transeúntes. En su incontrolable paso el aparato arrastró automóviles estacionados, uno de los cuales fue encontrado dentro del avión con tres cadáveres. Muchos otros vehículos se salvaron al detenerse por el semáforo.

Algunos de los pasajeros lograron escapar de la aeronave en llamas por la puerta trasera, mientras la mayoría fue víctima del fuego cuando intentó salir por la puerta delantera, que no se abrió, según dos sobrevivientes.

El vuelo 3142 debía despegar a las 20.36, pero salió con 18 minutos de retraso. Según testimonios que pudo recoger La Nación , esa demora se debió a que técnicos de LAPA revisaron la turbina izquierda del avión, la que se cree que falló al decolar.El aparato llegó a despegar apenas medio metro en dirección sur cuando se desplomó sobre la pista, dijeron testigos. A más de 250 kilómetros por hora, atravesó las rejas de la aeroestación, bajó el cordón, cruzó la avenida, destrozó el murallón de la Costanera Norte, chocó contra una grúa y frenó su marcha al impactar contra un talud del terreno de práctica de golf que funciona en el complejo recreativo Punta Carrasco. Medio minuto después del fallido despegue, el avión explotó repleto de combustible. "El piloto, Gustavo Weihel, de 45" años, está internado en la clínica Bazterrica, informó el secretario de Salud local, Héctor Lombardo.

La avenida costanera Rafael Obligado mostraba anoche las huellas de las ruedas de la nave, que en su descontrolada marcha hacia la destrucción arrastró con las alas una parada de colectivos, árboles, dos automóviles estacionados y el alambrado interno de Punta Carrasco. Al menos tres personas que circulaban por el lugar resultaron heridas. Una de ellas era el cabo primero Diosques, de la Prefectura Naval, que perdió una pierna por el estallido.

La catástrofe es la más sangrienta de las ocurridas dentro del territorio argentino y la segunda en la historia de la aviación nacional, detrás del accidente del 10 de octubre de 1997, cuando un DC 9 de Austral proveniente de Posadas cayó cerca de la localidad uruguaya de Fray Bentos y murieron sus 74 ocupantes.

El presidente Carlos Menem y el jefe de gobierno porteño, Fernando de la Rúa, llegaron al lugar de la tragedia una hora después del hecho.

Ellos, como todos los testigos que estuvieron en la zona, pudieron ver un escenario espeluznante: una turbina destruida en medio de la avenida, trozos de alas dispersos a 100 metros a la redonda mezclados con restos humanos y más de 100 personas trabajando entre el fuego.

La primera atención a los sobrevivientes fue brindada por los socios del club de golf que funciona a metros de donde explotó la nave.

"Tardé un minuto en sacarme el cinto. Me ahogaba y empecé a correr hacia la parte de atrás. Pasé por encima de gente que se quemaba y salí por el tobogán", relató Fabián Núñez, de 35 años, uno de los sobrevivientes que quedaron ilesos. Habían pasado pocos minutos de la tragedia y el hombre permanecía sentado cerca del lugar de la explosión.

Otro sobreviviente que salió ileso, el campeón de windsurf Jorge García Velasco, dijo anoche que la nave embistió contra un conducto de gas. "Eso ocasionó la tragedia, no hay dudas -señaló-. Cuando miré para atrás vi que mi hermano había salido despedido con asiento y todo. Cayó sobre una turbina. Yo salté por la puerta y allí me reencontré con él."

Desde el coche

Decenas de automovilistas que pasaban por la avenida Obligado fueron testigos de la explosión. Milagrosamente, el semáforo de acceso a Punta Carrasco estaba en rojo en el momento de la caída del avión, por lo que el tramo de la avenida por la que pasó estaba casi libre. De todos modos, chocó a un Chrysler Neón con tres ocupantes que perecieron carbonizados, según fuentes de la Prefectura. A pocos metros del lugar de la explosión, además del complejo de restaurantes y el campo de golf, funciona una estación de servicio con más de 250.000 litros de combustible.

Según Lombardo, en distintos centros de salud de la ciudad seguían internados hoy más de 30 heridos con pronóstico reservado. El funcionario no aclaró si todos ellos viajaban en el avión. Al menos tres víctimas no precisaron ser hospitalizadas.

Hasta las 2.30 sólo fueron identificados tres muertos: Daniel Serrano, Pablo Ganame y Gustavo Luna, que era intendente electo de la localidad cordobesa de Cruz del Eje.

Más de 150 familiares de los viajeros del vuelo 3142 se juntaron anoche en el aeropuerto de la ciudad de Córdoba para recibir noticias. Hubo escenas de desesperación, mientras cinco psicólogos se acercaron a asistirlos. En Aeroparque, decenas de personas enardecidas reclamaban información sobre las víctimas.

LAPA sólo emitió un escueto comunicado pasada la medianoche, que sólo explicó la hora del accidente.

El Boeing matrícula LV-WRZ, una nave de una antigüedad de 29 años, era alquilado a la firma norteamericana ILFC. La causa está en manos del juez federal Gustavo Literas.

El Aeroparque cerró a las 20.55 de ayer y desde ese momento todos los vuelos de cabotaje fueron desviados a Ezeiza. Hoy seguirá así.

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