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Los buitres 2, Argentina 0

La visión del economista Nicolás Dujovne
Nicolás Dujovne
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26 de octubre de 2012  • 15:01

La Corte de Apelaciones del segundo distrito de Nueva York acaba de ratificar un fallo negativo contra la Argentina efectuado anteriormente por el juez Thomas Griesa, a favor de acreedores de la Argentina. Este fallo de segunda instancia confirma que la Argentina violó cláusulas de trato igualitario o "pari passu" al discriminar a tenedores de deuda argentina emitida bajo legislación extranjera que no ingresaron a los canjes de deuda de 2005 y 2010, respecto de aquellos acreedores que recibieron bonos Par y Discount en dichas operaciones.

De esta forma, la cuestión de fondo ha quedado saldada a favor de los acreedores, a menos que la Argentina apele y logre que la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos tomara el caso. Ese evento es altamente improbable. Ahora, la Corte de Apelaciones le ha pedido al juez de primera instancia, Thomas Griesa, que determine la forma en que se harán efectivos los pagos que reclaman los fondos NML y Elliot, con acreencias equivalentes a 1400 millones de dólares de bonos en default.

El temor se basa en las consecuencias que sobrevendrían si la Argentina decide encadenar este evento al folklore del embargo de la Fragata Libertad y pretende resolver la cuestión políticamente

Con la cuestión de fondo saldada, el Juez Griesa debe determinar la forma en la que ordenará que se repartan los pagos al fondo NML. Esa decisión de Griesa podría ser apelada por la Argentina. Esto es, la Argentina podría apelar cuestiones de forma, aunque no de fondo.

Si se respeta el fallo de la Cámara de Apelaciones, los "fondos buitre" deberían recibir una compensación equivalente a la de aquellos bonistas que ingresaron al canje de 2005, incluyendo los intereses cobrados y los pagos acumulados por el cupón de PBI. Ese monto no supera los USD 1400 millones originales reclamados por los fondos.

Ante este evento, el mercado ha entrado en pánico. No por los USD 1400 millones a pagar, que es un monto perfectamente afrontable por la Argentina. El temor se basa en las consecuencias que sobrevendrían si la Argentina decide encadenar este evento al folklore del embargo de la Fragata Libertad y pretende resolver la cuestión políticamente. Malvinizar la deuda. Allí, chocaría contra una pared. Es que una vez que confirme la forma en la que la Argentina debe pagar a los bonistas, esos montos serán separados mediante órdenes al agente de pago de los bonos argentinos (el Bank of New York) y al sistema de liquidación Euroclear, restando entonces fondos que deberían ir a parar a los bolsillos de los actuales tenedores de bonos Par y Discount.

El próximo pago correspondiente a estos bonos es en diciembre de este año. Entonces, si la justicia norteamericana ordena separar fondos de esos pagos para compensar a NML, los actuales tenedores de bonos recibirían menos fondos que los que les corresponderían. La Argentina debería entonces elegir entre caer en default o compensar a NML y Elliot, con los que recientemente se ha enfrentado en el marco del conflicto por la Fragata y con quienes ha prometido no negociar. Y el canciller Héctor Timerman ya ha comprobado en carne propia que las Naciones Unidas poco podrán hacer por él.

Aquellos que festejaron la enorme quita que efectuó la Argentina en el marco de la reestructuración de la deuda se encuentran ahora con una de las consecuencias de las heridas que dejó ese proceso

Los fondos buitre se han anotado otra victoria contra la Argentina. Y el impacto político de la misma, luego del evento de la Fragata, hace que esta cuestión adquiera una dimensión política gigantesca. Aquellos que festejaron la enorme quita que efectuó la Argentina en el marco de la reestructuración de la deuda se encuentran ahora con una de las consecuencias de las heridas que dejó ese proceso. Haber dejado abierta la cuestión de la deuda podía tener costos. Y los rendimientos extravagantes de la deuda Argentina en comparación con, por ejemplo, los de Bolivia tenían explicación.

Como con la inflación, la energía, los trenes y el funcionamiento del Estado en general, el futuro, lejano, llega todo junto y a la vez a pasar factura. La futura moción de censura que efectuará el FMI en diciembre a la Argentina por falsear sus estadísticas, el evento de la Fragata Libertad y este fallo de la justicia norteamericana muestran que el mundo ya se ha cansado de la Argentina y sus situaciones especiales. La crisis terminó hace mucho y la Argentina mantiene su deuda en default con el Club de París desde hace 11 años, a la vez que no paga los fallos adversos que recibe en el Ciadi.

Si tan bien anda nuestra economía como para que le expliquemos al mundo cómo debe resolver sus problemas en cuanto foro disponemos, la dicotomía entre nuestro éxito y la comprensión especial que le pedimos al mundo ya no tendría sentido. Y nos lo están haciendo saber.

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