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Los comerciantes de Belgrano tuvieron que liquidar la mercadería que se mojó

Los locales de ropa y telas anegados comenzaron a ofrecer los productos dañados a precios irrisorios para minimizar el quebranto económico; mucho enojo entre los comerciantes por la falta de asistencia
Marina Herrmann
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30 de octubre de 2012  

"Terrible inundación", fue la frase que eligió Marcos Sousse, de 65 años, para describir los daños que el temporal dejó en la madrugada de ayer en su local de telas Robert, en la esquina de Cabildo y Olazábal. Con un cartel con esa frase, el dueño decidió ofrecer sus telas al 50% del valor original, para minimizar las grandes pérdidas económicas que sufrió.

"El daño psicológico, además del económico, es terrible, porque vamos a tardar como diez días en limpiar todo. Es agotador que cada vez que llueve se arruine todo lo que hay en el local", explicó Sousse.

"Está vez la inundación fue más fuerte que nunca. En el verano también se nos inundó el local e hicimos la liquidación. Tengo este negocio desde hace más de 30 años y hace 12 que cada vez que llueve se inunda siempre, incluso a pesar de las obras que se hicieron. La sensación es desoladora, porque perdés todo", dijo el hombre, y agregó que fue a limpiar a las 6, cuando oyó la tormenta.

La avenida Cabildo entre Olazábal y Monroe, era en la mañana de ayer, un verdadero río de unos 200 metros de ancho y casi un metro y medio de profundidad.

El agua ingresó a comercios y viviendas, con un fuerte torrente, desplazó autos y obligó a las líneas de colectivos a cambiar sus recorridos en busca de vías alternativas.

En Blanco Encalada y Cabildo, los dueños de un local de ropa de mujer decidieron liquidar todo a 35 pesos para que la gente se lleve la mercadería que se les mojó durante la inundación, antes de que ya no sirva. No sólo ofrecían lo que había en el local, sino también en depósitos cercanos que tienen en la zona. La noticia corrió rápido entre los vecinos y cientos de clientes se acercaron. Pasadas las 19 de ayer, en la puerta del local había una larga fila de personas que querían comprar la mercadería en liquidación a un precio increíble. Eso sí, sólo efectivo.

"Lo peor es que nadie se hace responsable. El gobierno de la ciudad nos había dicho que nos iba a dar $ 6000 y nos dieron $ 200. Hoy habremos perdido alrededor de $ 450.000, porque calculo que perdí 30.000 metros de tela que cuestan $ 15 cada metro. Entonces lo único que nos queda es vender a menos del costo para recuperar algo mínimo", explicó el dueño de la casa de telas, mientras se ocupaba de atender a los clientes que se acercaban a aprovechar las ofertas y de explicarles que las telas no estaban arruinadas, sino sólo sucias. Al mismo tiempo trataba de organizar el local y sacar el agua con un escurridor.

Su hija, Laura, que tiene 40 años y trabaja con su padre en el local, dijo que la oferta por inundación ya se convirtió en una costumbre: "La gente ya sabe que cuando hay inundaciones pasa esto y hacemos la oferta, así que vienen y aprovechan. Estamos desde hace más de 30 años acá, no nos queremos ir", justificó.

Los comerciantes de Belgrano mostraron su escepticismo de que las autoridades porteñas les den apoyo ante las pérdidas "porque no han hecho nunca nada".

Lucila atiende desde hace más de 40 años un local de objetos y ropa "vintage" en la galería Marga de Cabildo al 2300. Con el sótano lleno de agua, la mujer aseguró que la situación se agravó con las obras del subte.

Remate forzoso de telas sobre la vereda
Remate forzoso de telas sobre la vereda Fuente: LA NACION - Crédito: Fernando Massobrio

"Las paredes están secas, pero en realidad hay filtraciones por todos lados, y eso empezó con el subte. Por eso la mercadería de tela se empieza a humedecer y arruinar", contó.

La comerciante explicó que el hecho de tener prendas mojadas compromete el estado del resto de la mercadería. "Lo peor es la ropa húmeda, porque si no te das cuenta y no la sacás moja las prendas secas. Y para hacer todo ese trabajo necesito más personal."

Con mucho de resignación, Lucila dijo: "Esto no tiene remedio. No me voy a mover un milímetro porque ya sé lo que va a pasar: nada. Nunca han hecho nada las autoridades".

El dueño de una zapatería en la avenida Cabildo y Blanco Encalada también lamentaba ayer las pérdidas de mercadería. "Perdí todo lo que estaba en la parte de adelante del local, pero esto ya es moneda corriente. Lamentablemente nos estamos acostumbrando a esto", dijo.

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