Diez obras para que no se inunde la ciudad

Los especialistas coinciden en que Buenos Aires necesita realizar una decena de trabajos sobre los arroyos porteños, que demandarían una inversión superior a los 500 millones de dólares; el Vega es la prioridad
Pablo Tomino
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4 de noviembre de 2012  

A Buenos Aires le falta hacer por lo menos diez obras hidráulicas de importancia por más de 500 millones de dólares, aproximadamente, para evitar inundaciones. Según los especialistas, los drenajes pluviales construidos entre 1930 y 1940 son obsoletos frente al crecimiento habitacional y demográfico que evidenció la ciudad en las últimas décadas.

Además, la tropicalización del clima porteño, con precipitaciones abundantes en lapsos breves, como ocurrió el lunes pasado, cuando cayeron 73 milímetros en dos horas, obliga a realizar obras hidráulicas, principalmente, sobre los arroyos Maldonado, Vega, Medrano; en otras cinco cuencas, y en una veintena de desagües para ampliar la capacidad de escurrimiento del agua.

Las inundaciones son un problema en la Capital cada vez que llueve más de 30 milímetros en una hora, afectando directamente a unos 350.000 habitantes.

Para el año próximo, la prioridad del gobierno será, además de ampliar las redes de captación del Maldonado (la obra costará otros 100 millones de dólares), la construcción de un aliviador del arroyo Vega, sobre el eje de la calle Blanco Encalada. Éste colapsó la semana pasada con las fuertes lluvias y causó serias inundaciones en los barrios de Núñez, Belgrano, Coghlan y Saavedra. Según el gobierno porteño, la obra fue demorada porque la Nación no le ha firmado los avales para endeudarse y financiar el megaproyecto, que a la Ciudad le costará aproximadamente 100 millones de dólares.

Lo llamativo es que el gobierno de Macri, tras terminar los dos túneles aliviadores del arroyo Maldonado, sobre el eje de la avenida Juan B. Justo, prevé un presupuesto para el año próximo en obras hidráulicas de 26.722.829 pesos. Y el único camino posible para cumplir con estas promesas es el financiamiento con un crédito, algo que fue aprobado el jueves último en la Legislatura por 250 millones de dólares. Aunque aún falta la firma de la Casa Rosada, lo que estaría asegurado luego del acuerdo al que parecen haber llegado Pro con el kirchnerismo.

Además del arroyo Vega, la Ciudad tiene pendiente, en segundo orden, la construcción del aliviador para el arroyo Medrano, del que el 33 por ciento de su traza está en la Capital (Villa Devoto, Villa Pueyrredón, Villa Urquiza, Coghlan, Saavedra y Núñez) y el resto en el partido bonaerense de Tres de Febrero.

"Con la construcción de los 16 kilómetros totales por los dos canales aliviadores del arroyo Vega y Maldonado, más decenas de obras menos llamativas pero sí importantes para los vecinos, podemos decir que se realizó el 50 por ciento de las obras que la ciudad necesita para mitigar las fuertes lluvias", dijo el ministro de Desarrollo Urbano, Daniel Chaín.

Consultado el funcionario sobre por qué sólo se había presupuestado 26 millones de pesos para obras pluviales el año próximo, dijo: "Ocurre que con la construcción del Maldonado se utilizó todo el dinero y por eso estamos a la espera de un crédito para comenzar con las mejoras en el arroyo Vega, que será la prioridad. He conversado con funcionarios nacionales y eso está cerca de concretarse".

Otras obras hidráulicas pendientes, valuadas en unos 300 millones de dólares (aún están pendientes las licitaciones), son la ampliación en la red de captación en la cuenca del arroyo Cildáñez (recorre los barrios de Mataderos, el Bajo Flores y Villa Soldati, hasta el Riachuelo); las cuencas Larrazábal y Escalada (colectores que desaguan en el Riachuelo y abarca unas 852 ha en Soldati y Nueva Pompeya); mejoras en las cuencas de Radio Antiguo (Almagro, Balvanera, Boedo, Constitución, Montserrat, Parque Patricios, Puerto Madero, Recoleta, Retiro, San Cristóbal, San Nicolás y San Telmo), y la construcción de estación de bombeo en Boca-Barracas (ver infografía).

Además, se necesita la construcción de aliviadores en el arroyo Erézcano, la cuenca Ochoa (Boedo, Parque Patricios y Nueva Pompeya) y una docena de desagües construidos a fines de 1940 y que hoy son insuficientes, como en Mistral, entre Nazca y Helguera; Olleros, entre Lacroze y Cramer, y Julián Álvarez, entre Beruti y Juncal.

"En la actualidad, la red de drenaje de la ciudad es insuficiente para la correcta captación y conducción de las aguas pluviales, razón por la cual cuando se producen importantes lluvias y tormentas, causan anegamientos en diferentes sectores de la ciudad", dijo el arquitecto Rodrigo Olavarriaga.

Buenos Aires está atravesada por varios arroyos que descargan sus afluentes en el Río de la Plata y en el Riachuelo. "Aproximadamente un 70% de los problemas de las inundaciones de la ciudad corresponden a los desbordes de los arroyos Maldonado, Vega y Medrano. En el Maldonado se hizo la obra más grande de la ciudad y resultó un éxito. Lo mismo se hará con los arroyos Vega y Medrano. Las obras del Plan hidráulico benefician a más de un millón de habitantes", dijo Daniel Capdevila, conductor de la Unidad de Proyectos Especiales de la ciudad.

Para el legislador porteño Fernando Sánchez (Coalición Cívica), la disputa entre la Nación y la Ciudad deja a ambos gobiernos en posiciones ridículas. "Hoy tenemos grandes condiciones de créditos en la región para que la Ciudad se endeude, pero entre el gobierno local y el de la Nación han boicoteado el bienestar de los vecinos. Es una estupidez negar un crédito a largo plazo con muy poca tasa de interés. Pero la Ciudad no puede someter eternamente a la indefinición del Estado a los ciudadanos. Tiene que haber un plan B. A un gobierno con decisiones absurdas no se le puede sumar otro con la misma característica. Son cuatro años de atraso", aseguró Sánchez.

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