Marilú Marini: "Nunca quejarse, nunca explicarse"

Un espacio experimental en busca de la entrevista soñada: el elegido se interroga y se fotografía
Fernando Castro Nevares
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9 de noviembre de 2012  

Entrevistada por ella misma, la actriz aprovecha para dar las gracias a todos (pero uno por uno). Y completa con una autofoto.

-¿Qué la angustia?

-La falta de claridad, la ambigüedad que crea confusión y no misterio, la falta de solidaridad, la violencia gratuita.

-¿Qué la alegra?

-Poder desear, trabajar para que el deseo se cumpla y comenzar a desear nuevamente.

-¿Cómo le gustaría ser?

-Modestamente y alegremente sabia.

-¿A quién admira?

-A los poetas.

-¿Cómo quisiera morir?

-Haciendo la siesta, tras haber comido un puchero y leído Se nos fue redepente, de Niní Marshall. El libreto me lo pasó la misma Niní.

-¿A quién esta agradecida?

-A mucha gente; estar agradecido corresponde al hecho de estar feliz con lo que se hace, se tiene y se es, y mantener la distancia para verse con lucidez y humor. Por lo tanto, le estoy profundamente agradecida a Sigmund Freud, a mi analista, a mis maestras de danza María Fux, Patricia Stokoe y Renate Schotelius, que me iniciaron en la disciplina y la búsqueda; a Guido Di Tella por el Instituto Di Tella, donde encontré un espacio para expresarme y trabajar; a mi hermano y mi familia, porque son mi palenque ande rascarme ; a mis amigos; a mis compañeros de trabajo Paola Barrientos, Vicky Almeida y Marcelo Bonilla, porque me cuestionan y me hacen estar activa; a mi representante, Cipe Fridman, porque me cuida y me hace bajar a tierra; al inventor del café ristretto; a Gutenberg, por la imprenta; ¡ah!, a don Alberto Casares: su librería en la calle Suipacha es un oasis para el alma y el cuerpo; a Francia, por haberme dado un lugar de trabajo y haber sido tan generosa conmigo y mi labor de actriz.

-¿Qué le resulta imprescindible?

-Caminar, que mi cuerpo y mi mente funcionen con armonía y lo mejor posible, o sea estar sana.

-¿Quién le resulta imprescindible?

-Rodolfo de Souza, mi marido, porque lo amo y me siento profundamente amada por él, es eso la columna vertebral de mi vida, lo que me da libertad. Nuestras peleas son casi siempre aperturas hacia nuevas posibilidades de ver o vivir las tragicómicas situaciones de lo cotidiano y las delicadísimas relaciones del día a día de una pareja.

-¿Un momento de intensa belleza?

-Una noche de luna llena, clarísima y estrellada, en la pampa argentina, cerca de Chivilcoy. Era verano, la luz de la luna caía sobre un campo de trigo maduro; al hacerlo las espigas doradas se convertían en espigas plateadas iridiscentes, el campo entero irradiaba una luz mágica, como para que Sueño de una noche de verano no sólo se representara, sino que Oberon y toda su corte aparecieran realmente.

-¿Cuál es su divisa?

-Nunca quejarse, nunca explicarse.

-¿Qué desearía para el futuro?

-Que los intereses económicos no sean los que rijan la política mundial; que la salud y la educación de todos sean los objetivos primordiales.

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