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El torbellino eléctrico de un cantor con oficio

Palo Pandolfo, referente tanto del nuevo tango como de toda una generación de cantautores, presenta ahora su álbum más rockero
Sebastián Ramos
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9 de noviembre de 2012  

Palo Pandolfo es considerado una suerte de padrino de la nueva canción porteña, esa que, con exponentes como Pablo Dacal, Nacho Rodríguez, Lucio Mantel, Pablo Grinjot y Lisandro Aristimuño, entre tantos otros, se abre paso renegando de los clichés del rock de la última década. Pero su figura también aparece como un faro en otra escena como la del nuevo tango, que con nombres como la Orquesta Típica Fernández Fierro, Acho Estol, Alejandro Guyot, La Quimera del Tango y Alfredo Piro se nutre de su poética y su esencia rioplatense. No muy lejos de allí, a veinticinco años de su debut discográfico junto a Don Cornelio y La Zona, la joven guardia rockera también le rinde pleitesía por la entrega desmedida de aquellos años 80 y lo ubica entre sus principales influencias.

Antiestrella por naturaleza, luego de una década al calor de su guitarra criolla, alejado de la ciudad y conmovido por su rol de padre hiperpresente, Palo Pandolfo tiene listo un nuevo álbum que lo devuelve a su plan más rockero, asegura estar "adicto al Twitter" y, sentado en una reposera playera bajo una sombrilla, en una pequeña terraza de Villa Ortúzar, proclama: "Este disco es un accidente más. No lo voy a defender desde lo consciente, sino que lo defiendo como un hecho de espontaneidad total. ¡Y en hora buena! Porque si algo me gusta es que se diferencia de Ritual criollo y de alguna manera patea el tablero de toda la nueva vanguardia. Desde lo consciente soy padre de Francesca, de Vitto y de Anahí, quiero el amor, la dulzura y la Madre Tierra, pero abrí la canilla y es como confesar: «Sí, ok, estoy algo endemoniado»".

Esta noche, en Niceto, presentará algunas de estas canciones con su nueva banda, La Hermandad. "Es como una especie de corporación del rock del Oeste, una banda territorial, con base en Haedo", se enorgullece este ahora ilustre ciudadano de Ituzaingó.

Palo comenzó a componer canciones en 1977 y recuerda aquel tiempo como el único en el que tenía un objetivo claro en la música: ser como los Beatles. Poco después, encontró su manera de ser compositor: dejarse llevar. "Siempre me manejé así, que salga lo que tenga que salir. Fue la composición automática la que me llevó a un sonido más rockero. Surgió de esa búsqueda, del automatismo y la espontaneidad y de lo que está dentro mío. Después de un disco como Ritual criollo, muy introspectivo, donde me di el gusto de hacer la gran Atahualpa Yupanqui, ahora ese ascenso se dio naturalmente. Fue como decir, bueno, listo, pasamos diez años todo bien, ahora vamos a hacer quilombo."

–Justo cuando los rockeros, por una u otra razón, parecen abandonar el barco...

–En los últimos años yo también le he tenido mucho prurito a la palabra rock. Pero creo que éste es un disco de rock moderno, que suena a 2012: es crudo, es medio vintage, es electrónico al mismo tiempo, medio industrial, hay ruidos. El rock hoy es un poco así.

El CD-R con las canciones de La Hermandad –está analizando cómo y con quién editarlo el año próximo– llega al tema siete, "Dale luz", con un riff pesado que apenas puede cortar el alarido Pandolfo. "Es el momento heavy del disco y digo un montón de cosas. Salió totalmente automático y tiro mierda a diestra y siniestra. Todo el disco tiene mucho de la disconformidad del rock. Este tema dura dos minutos y siete segundos y está todo el tiempo ahí, zarpadito", dice, y larga la carcajada Palo marca registrada.

"Y todo tiene que ver con todo, porque éste es un disco eléctrico y estoy mucho en el Twitter. Sin dudas es un momento mío expansivo, si se quiere –continúa el cantor–. Lo considero un medio de comunicación interactivo.Tengo todas las agencias de noticias, de todo el mundo, de Misiones, del Comahue y de Londres. ¡Cómo va el Rojo! ¡Quién juega! Tengo a todos los hinchas de Independiente en el Twitter. La BBC, noticias de ahora, cuántos reventaron en Afganistán, ja, ja. Es adictivo, estoy enfermo. Me aburro si no tuiteo. Es una especie de enfermedad. De hecho a veces escribo poesías. Los últimos poemas los escribí directamente en Twitter y ya está. Ya no escribo en un cuaderno, escribo en Twitter... Estoy quemado, pero bueno, es parte del momento."

Cambia, todo cambia. Si hasta dice que está dejando de tocar la guitarra en los shows. "Ni en «Tanta trampa» toco la guitarra. Eso me cambió totalmente la cabeza. Es como subir diez pisos, porque con la guitarra estás a tierra, pero con el micrófono solo es como que tenés el control total de la escena. Al dejar la guitarra empezás a volar más, tenés más libertad y te dejás llevar más y empezaron a surgir nuevas palabras, las letras cambian arriba del escenario y eso me da un momento muy exquisito en lo privado. Como si las letras estuvieran vivas y creo que si algo se parece al arte es que las letras se transformen en vivo. Como entes individuales de mí, como estados de trance, donde pasan cosas diferentes y las letras se van modificando. Es exquisito." Tuitealo Palo, tuitealo.

PARA AGENDAR

Palo Pandolfo y La Hermandad

Hoy, a las 21. Niceto Club, Niceto Vega 5510.Entradas, $ 60. Invitado, Guillermo Beresñak.

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