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En Gaza, festejos, sensación de victoria y dudas

Al ritmo de bocinazos y petardos, cientos de palestinos salieron a las calles; sin embargo, reina el escepticismo sobre el futuro
Elisabetta Piqué
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22 de noviembre de 2012  

CIUDAD DE GAZA.- Ráfagas de disparos celebratorios, fuegos artificiales, bocinazos, el grito de la victoria "Allah Akbar!" (¡Dios es grande!). Pocos minutos después de las nueve de la noche, entró en vigor una tregua que nadie sabe ni cómo ni cuánto durará, pero que en teoría significará el fin del bloqueo para esta franja. Y entonces estalló una fiesta en Gaza.

Después de ocho días de terror, en la que ésta era una ciudad fantasma, aterrada por los bombardeos que la devastaron aún más, repentinamente volvió la vida. Desde sus parlantes las mezquitas celebraron la victoria al grito de " Allah Akbar " y, en un clima de victoria, adultos y niños salieron a la calle para festejar la tregua con tiros y fuegos artificiales.

El ambiente traía a la memoria los festejos de la "primavera árabe" en Egipto y Libia, el año pasado, tras la caída de sus respectivos regímenes dictatoriales. Cientos desfilaron por las calles principales y plazas con banderas palestinas y de Hamas, coreando consignas contra Israel y Estados Unidos, y haciendo con los dedos la "V" de la victoria.

A través de una transmisión de radio, Hamas había llamado a la población a "festejar en las plazas". "Nuestra victoria es completa. Israel debió aceptar nuestras condiciones", afirmó el movimiento islamista.

Hasta segundos antes de la tregua y durante toda la jornada, tanto los bombardeos israelíes contra objetivos "terroristas" -subterráneos, depósitos de armas y oficinas de Hamas- como el lanzamientos de cohetes desde Gaza hacia Israel no se habían detenido. Y reinaba el pesimismo en cuanto a cualquier tregua, no sólo por los brutales bombardeos de anteanoche (ver aparte) y la madrugada de ayer, sino también por el atentado en Tel Aviv.

Si algunos lo celebraron en Gaza con disparos al aire y entrega de típicos dulces árabes, otros dijeron pensar que, después del ataque al micro, nunca Israel iba a aceptar una tregua. De ahí, se entiende por qué hubo semejante júbilo con la entrada en vigor de una tregua que también evitó una invasión israelí de Gaza.

Más allá de las condiciones del acuerdo -que implicaría el fin de las restricciones de movimiento para 1,6 millones de personas-, en las celebraciones con ráfagas de metralleta, la mayoría pareció descargar la tensión acumulada en ocho días en los que murieron más de 150 personas.

"Es bueno que se haya llegado a un acuerdo porque ya no podíamos más vivir así, bajo fuego, pero la cuestión es ver cuánto podrá durar", dijo a LA NACION Hassan, un comerciante que vive en una modesta casa de Jabalia, al norte de esta ciudad, una de las zonas más bombardeadas.

Hassan estuvo una semana encerrado en su casa, sin poder abrir su negocio, viendo TV y sin poder dormir. "Claro que estoy contento de que todo vuelva a la normalidad, pero habrá que ver si realmente se cumplen las condiciones de la tregua y si nuestra vida mejora", dijo.

En Gaza, la edad media es de 17 años y la desocupación es superior al 40%. La mayoría de la población vive gracias a la ayuda internacional. De hecho, ayer un camión de la ONU seguía repartiendo comida y frazadas a las familias que debieron abandonar sus casas y alojarse en algunas escuelas del campo de Jabalia.

"¿Cómo podemos confiar en que Israel va a cumplir su parte del acuerdo de tregua, después de que asesinó a mujeres y niños, como vimos en estos días en la televisión? Ojalá haya paz, pero también es mucho el dolor que llevamos adentro", dijo a LA NACION Jazmin, de 23 años, casada con Hassam y maestra de árabe.

El mismo escepticismo era palpable entre los palestinos que se acercaron ayer a ver las ruinas de un complejo donde funcionaba el Ministerio del Interior de Gaza, arrasado anteanoche. "Que hayan destruido las oficinas en las que el pueblo palestino hacía sus trámites para documentos de identidad, permisos de salida y pasaportes es todo un mensaje de parte de Israel", dijo Walid Talat, del Partido del Pueblo Palestino. "Israel miente y habrá que esperar para ver si cumple sus condiciones de firmar la tregua. Además, harán falta muchos años para poder reconstruir todo lo que fue bombardeado", concluyó.

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