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Ahora hay que tomar la mejor decisión

Nicolás Dujovne
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23 de noviembre de 2012  

Ocurrió. El juez Griesa clarificó finalmente la forma en la que se deberá aplicar su fallo del 23 de febrero de 2012, que luego, el 26 de octubre pasado, fue ratificado por la Cámara de Apelaciones.

La interpretación del juez de "trato equivalente" entre los bonistas litigantes y los que ingresaron en los canjes de 2005 y 2010 es que a partir de ahora cada vez que la Argentina cumpla con los pagos de deuda, les deberá pagar el 100% de lo adeudado a los acreedores rebeldes. Y ese 100% no es la deuda que el país dejó impaga en 2001, sino que se duplica al considerar los intereses vencidos y penalidades.

Es decir, los US$ 1450 millones involucrados en el fallo se componen de un capital original de 650 millones y el resto son intereses vencidos.

Si uno extendiera el problema potencial a toda la deuda en situación de impago, acumularía pasivos en bonos por US$ 11.200 millones, en vez de los US$ 6200 millones originales. Negar el problema no ha hecho que éste desaparezca, desafiando también en el plano de las finanzas una creencia que el Gobierno aplicaba a la situación inflacionaria, a la política energética y al transporte, entre otros casos.

El juez Griesa ha decidido que aun cuando hay apelaciones posibles a la Cámara, la Argentina deba depositar el 15 de diciembre el monto reclamado, los US$ 1450 millones, en una cuenta "custodia" hasta que se determine el monto exacto del pago. Y ha decido proceder de esa forma basado en las declaraciones de la presidenta Cristina Kirchner y del ministro de Economía, Hernán Lorenzino, en el sentido de que la Argentina no cumpliría con un fallo desfavorable .

Si la Argentina no logra una nueva "cautelar" de la corte de apelaciones, deberá elegir entre hacer el depósito y seguir litigando o incumplir por primera vez

un fallo de la justicia norteamericana y generar probablemente un default técnico. Malvinizar la cuestión de la deuda no ha servido de nada.

Ahora sólo queda elegir la mejor decisión para la Argentina, midiendo los costos y los beneficios de las distintas alternativas.

Tomar una decisión basándose en la mirada de la política interna sobre la calidad moral de los oponentes puede ser simpático, pero muy peligroso.

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