La cocina como filosofía

En el flamante Italianísimo, Donato de Santis rescata la simpleza de los sabores regionales y transmite la sabiduría de su cultura
Gabriel Plaza
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24 de noviembre de 2012  

Cada detalle recuerda a un almacén italiano. En Cucina Paradiso se respira esa atmósfera de las antiguas despensas donde venden el aceite suelto, se siente el aroma de los productos y se escucha el seseo de la cortadora de fiambres en acción. Donato de Santis fue pionero de su familia: el primero y único en cruzar el Atlántico. Será por eso que en cada uno de sus espacios culinarios busca de alguna manera recrear esa italianidad: recuerdos de infancia como un muñeco del Topo Gigio, frases en su idioma ("La bellezza sta in fondo alla semplicitá"); conocidas marcas italianas como las pastas De Cecco; y hasta uno de esos cartelitos que se ven en la ruta que marca la distancia(11.204 km) que lo separan de Piacenza, el lugar donde se forjó como cocinero y conoció a su maestro.

Donato llega de unos mandados con una camisa rosa furiosa y empieza a saludar a todo el mundo, conocidos y desconocidos. Hace una ronda de inspección para ver cómo está la cocina y se sienta, todavía acalorado. A Donato le gusta conversar y compartir sus productos. Pide algo para picar, un prosciutto, una birra Moretti, unas melanzanes con aceite de oliva y unos cortes de parmesano. Su nuevo programa Italianísimo, que va por Utilísima, los domingos, a las 20, rescata la nobleza de esos productos y, también, la simpleza de una filosofía de vida alrededor de una mesa bien servida.

"Cuando me pasé a este canal me hicieron la clásica pregunta, ¿Qué querés hacer? Yo quería hacer un programa donde rescatar las cosas que están desapareciendo, como esa sabiduría que nos está dejando y que tiene que ver con el almacén, el almacenero, el carnicero, el pescadero que te dice lo que hay de temporada o te recomienda sus productos. Cocinar tiene que ser un placer, no un acto distraído de salir a comer porque no tenés ganas de cocinar. Entonces, qué mejor que rescatar esta identidad de los italianos o europeos donde está la cuna de esta cultura alrededor de la mesa."

El mundo de Donato está impregnado de una estética retro -tiene un afán coleccionista de cosas antiguas y es fan declarado de Elvis Presley-, que traslada a su visión gastronómica y al concepto integral de su nuevo programa, donde realizó una puesta escenográfica y teatral con actores en escena. "Con Italianísimo quise proponer un escenario figurativo y real de estas situaciones que hemos vivido como italianos o que viste en alguna película. Trabajamos con una luz particular, un diseño de vestuario y, de hecho, la escenografía la soñé y la dibujé. Después eso fue realizado por todo el equipo de Fox, donde intervinieron técnicos de luces y escenógrafos, es como una puesta «cinemateatral». Me encantaría llevarla al teatro como obra", dice el cocinero, que no para de pensar proyectos y sueña con rearmar su banda de música con clásicos italianos, y poner un local con una pescadería en el centro de la escena.

Por momentos, Donato se comporta como un director de cine fellinesco. Se mueve, saluda a los gritos, elige la música con la que quiere ambientar ese momento, da indicaciones de los detalles que no pueden faltar en la mesa, se ríe a carcajadas con las ocurrencias de su esposa Micaela, que le trae una berenjena tallada con una carita "fumona" y se fija cómo está la masa para las pastas que cocinarán por la noche. Parte de esa misma atmósfera se respiraba en el reality Los Donato , su presentación estelar en la señal.

"En el reality nos impusimos hacer algo real. Si se rompía algo, se rompía. Lo hacíamos entre las horas sándwich que quedaban entre la obra de ejecución de Cucina Paradiso y los tiempos de filmación. Hasta me dio una subida de presión importante que se reflejó en el programa, porque nosotros hacemos de todo y estábamos con muchos frentes", cuenta este televidente distraído, que le gusta "picar" entre los programas culinarios de Anthony Bordain y la RAI. "De todo se aprende", agrega con humildad.

Si en su anterior ciclo quedaba expuesta su intensa rutina diaria, en el nuevo programa (de trece capítulos) Donato bucea en su origen, su identidad culinaria y reflexiona sobre una vida más apacible, alrededor de la mesa. "Al programa le pusimos los ingredientes de la cocina y los ingredientes de la vida -explica el cocinero de la Puglia-. Esa idea con la que soñamos de vivir tranquilos, de conocernos con la gente del barrio, de tener ese ámbito de distensión, con encontrar el placer de un rayo de sol que te ilumina una plantita, destapar una cerveza, hacer un amasado o simplemente sentarte a escuchar cómo se cocina el pan en el horno".

-¿Suena como una filosofía de vida?

-Está un poco entre el deseo, la ilusión, la fantasía y la nostalgia. Es una manifestación de lo que uno anhela y quiere reproducir. Después de grabar 13 capítulos, me emocionó verme en ese contexto, como si estuviese viendo una película. El espesor que ha tenido el mensaje para los que son sensibles a este tipo de cosas, es muy intenso. ¿Por qué no hacemos más estas cosas? ¿Por qué hemos dejado de ser lo que somos en esencia? No es una crítica a la vida moderna, sino un espacio de reflexión. Todos podemos hablar del "peace and love", pero esto va más allá del vuelo pindárico. Ya que estamos dentro de los medios y hablamos a millones de personas, podemos aportar, no sólo con frivolidades, sino que está bueno mandar un mensaje de humanidad.

Sus favoritos

Música

  • Elvis Presley


  • Vasco Rossi


  • Mina


  • Laura Pausini


  • Louis Prima
  • Comidas

  • Huevos fritos


  • Pasta al pomodoro


  • Alubias blancas con aceite de oliva, pimienta negra y pan tostado caserol


  • Lardo di colonnata


  • Nutella
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