Arte: rumbo al sur

Obras de 51 artistas de todo el mundo seleccionados por Alfons Hug, entre los que se cuentan los argentinos Eduardo Basualdo y Marina De Caro, se exhiben hasta marzo en Montevideo
Celina Chatruc
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30 de noviembre de 2012  

Caminando contra el viento sobre la nieve, un hombre arrastra un trineo en medio de la noche helada. Todas las cruzadas de la humanidad parecen estar resumidas en este video del inglés Darren Almond, filmado en Siberia, que también recuerda otras batallas destinadas a conquistar territorios desconocidos. Por ejemplo, la que acaba de ganar Montevideo al lanzar con éxito su propia bienal.

El ambicioso proyecto reúne hasta marzo en la capital uruguaya obras de 51 artistas de todo el mundo, convocados por Alfons Hug bajo el lema "El gran Sur". Varios de ellos –incluidos los argentinos Eduardo Basualdo y Marina De Caro, el chino Yang Xinguang y el célebre nigeriano El Anatsui– viajaron desde sus países de origen para realizar obras site specific o performances en dos sedes del Banco República del Uruguay (BROU), en la Iglesia San Francisco de Asís y en el edificio Atarazana, primer arsenal de esta ciudad fundada en el siglo XVIII.

"El arte es una máquina del tiempo", dice Hug a adncultura frente a la obra del estadounidense Mark Dion, realizada in situ con cientos de objetos antiguos hallados en los depósitos de la imponente Casa Central del Brou, diseñada por el italiano Giovanni Veltroni e inaugurada en 1938. Con sus altas columnas de granito y mármol, aún logra transportar a sus visitantes hacia épocas más prósperas.

"Todo ya ha sido hecho. El archivo es la forma más moderna de trabajar en el arte contemporáneo y de vincularnos con nuestros antepasados", agrega el curador alemán, que incluyó en su selección un documental realizado en 1933 por el sacerdote salesiano Alberto María De Agostini sobre los pueblos originarios de Tierra del Fuego.

Este valioso registro histórico se exhibe a metros del video presentado por el uruguayo Martín Sastre: se trata del anuncio publicitario de un perfume que el artista busca producir con esencias de flores cultivadas por el presidente de su país, José Mujica, para crear con lo recaudado un Fondo Nacional de Arte Contemporáneo. "A Mujica se lo conoce como el presidente más pobre del mundo, por su estilo de vida y porque dona el 90% de su sueldo. Pero ¿qué es ser pobre y qué es ser rico? Para mí, tener este presidente es un lujo", señaló Sastre, artista que según Hug integra con Dani Umpi y Juan Burgos –también presentes en la bienal– un "trío del pop" sin igual en los países vecinos.

Video

El collage de Burgos, gigantesca postal de un mundo caótico en el que conviven el bien y el mal, refleja otro de los criterios del curador: sumar diferencias de escalas a los contrastes estéticos y generacionales. Así, hay que acercarse al enorme Jardín de flores creado por Anatsui para descubrir que está hecho con pequeñas piezas de metal reciclado, alusivas al licor que se usó para comprar esclavos, o al bosque creado por Xinguang para darse cuenta de que está formado por puntas de ramas que el artista cortó de las copas de árboles en China.

Los distintos niveles de lectura se aplican incluso a los retratos, desde la obra del mexicano Jorge Satorre hasta la del colectivo que trabajó en el pueblo de Tambores. Y se multiplican en la sede del banco que aloja la mayor parte de los videos: exhibidos todos a la vez en un único espacio amplio y oscuro, parecen integrar una instalación polifónica creada por Hug y sus colaboradoras, la chilena Paz Guevara y la uruguaya Patricia Betancur.

Hay que atravesar esa torre de Babel para acceder a dos pequeños subsuelos que alojan las instalaciones de la alemana Kitty Kraus –una especie de Aleph creado con efectos lumínicos– y del argentino Basualdo. Experto en jugar con el peligro, la inminencia y la repetición, este último presentó Salón fumador, una lamparita que se balancea contra un vidrio y amenaza con chocar a cada segundo. De esa manera evoca la soledad, la ansiedad y el monólogo interior de un fumador en situación de "máximo encierro mental".

Ese espacio agobiante contrasta con el mandala de especias de Sonia Falcone, boliviana residente en Hong Kong. Montado en el centro de la Iglesia San Francisco de Asís, invita a la contemplación mientras se escucha Pastores, instalación sonora del brasileño Paulo Vivacqua.

En el mismo tono mágico y ritual sintoniza la obra de Marina De Caro, integrada por imágenes surgidas de una experiencia con ayahuasca y una acción alquímica que permitió transformar en música y color la oscura realidad reflejada a diario por la prensa.

Un afán de cambio similar al que impulsó a la princesa Laetitia d’Arenberg, al empresario Jorge Srur y a Graciela Rompani, viuda del ex presidente Jorge Pacheco Areco, a crear una fundación que invirtió casi un millón de dólares en esta primera edición de la Bienal de Montevideo para ubicar a la capital uruguaya en el mapa del arte mundial. Con este resultado, ¿Buenos Aires tomará la posta?

Adn hug

Hochdorf, Alemania, 1950

Director del Instituto Goethe en Río de Janeiro, fue curador general de las bienales de San Pablo (2002 / 2004) y del Fin del Mundo (Ushuaia, 2009), y cocurador de la Bienal de Curitiba (2011). En la Bienal de Venecia estuvo a cargo de los pabellones de Brasil (2003/2005) y América Latina (2011).

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