Incidentes en el juicio a 44 represores de La Perla

Algunos imputados dejaron la sala en Córdoba por polemizar con familiares de las víctimas
Orlando Andrada
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5 de diciembre de 2012  

CÓRDOBA.– Con incidentes que protagonizaron algunos de los 44 imputados , a quienes el presidente del Tribunal Oral N° 1, Jaime Díaz Gavier, les llamó la atención y les ordenó que abandonaran la sala, comenzó el proceso oral más importante por violaciones a los derechos humanos en Córdoba, conocido como el Juicio de La Perla, por el centro clandestino de detención.

Este megaproceso, también llamado Menéndez III, reúne 17 causas que investigan secuestros, tormentos y homicidios ocurridos entre 1975 y 1977. Unas 2500 víctimas permanecieron en cautiverio en los centros clandestinos La Perla, La Ribera y la Dirección de Informaciones de la Policía (D2). Familiares de las víctimas asistieron a la audiencia, seguida desde afuera por militantes de organizaciones de derechos humanos.

Según la instrucción judicial, hubo 417 homicidios, 45 imputados (el militar retirado Aldo Carlos Cecchi, de 67 años, se suicidó antes de comenzar el juicio) y deberán comparecer 983 testigos.

El principal imputado es el ex general Luciano Benjamín Menéndez, quien ya acumula tres condenas a prisión perpetua en Córdoba, otras tres en Tucumán y una en Salta.

También son juzgados Ernesto Guillermo Barreiro, Jorge Exequiel Acosta y Luis Gustavo Diedrichs, ex jefes de sección del Destacamento de Inteligencia 141, cuya base operativa era La Perla, y Héctor Pedro Vergez, ex jefe de ese centro ilegal, entre otros. Se les imputan los delitos de homicidio agravado, privación ilegítima de la libertad agravada, imposición de tormentos agravados y lesiones gravísimas.

Al iniciarse el juicio y en medio de una fuerte tensión, el juez Díaz Gavier fue riguroso ante los gritos de imputados que pretendían que los familiares de las víctimas bajaran sus fotos y flores que portaban porque se consideraban agraviados. Más de una decena de ex represores abandonaron la sala, a instancias del presidente del tribunal.

Para justificar las fotos y flores de los familiares, el fiscal general y titular de la Unidad Fiscal de Derechos Humanos de la Procuración General de la Nación, Jorge Auat, dijo: "Hay que entender que los expedientes no son solamente caligrafía porque abajo hay mucha sangre derramada y mucho dolor".

Sus palabras exacerbaron los ánimos de los imputados, que lanzaron gritos. Ello llevó a Díaz Gavier a ordenar el desalojo de los revoltosos. "Señor, cállese, llámese a silencio. No me obligue a tomar medidas más severas", dijo el magistrado al ex policía Luis Alberto Lucero.

El tribunal rechazó la pretensión del retiro de los retratos de las víctimas. Díaz Gavier llamó severamente la atención al ex policía Vergez, que seguía el juicio por teleconferencia desde el penal de Ezeiza, porque le hizo al tribunal la señal de los cuernos con los dedos. El clima ya se había enrarecido cuando los fotógrafos y camarógrafos ingresaron en la sala y cinco de los acusados se taparon sus rostros con libros.

El abogado querellante Claudio Orosz dijo a LA NACION que "los imputados están dispuestos a provocar. No aceptan estar sometidos a las leyes y a la Constitución, y echarán mano a todas estas situaciones".

Superados los incidentes, el tribunal –que también integran Julián Falcucci y José Quiroga Uriburu– comenzó la lectura de los autos de elevación a juicio, lo que se prolongará hasta la semana próxima.

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