Una fuente de inspiración

La tercera edición de URRA, una experiencia de intercambio para artistas visuales, reunió en Buenos Aires a catorce participantes de distintos países
Delfina Helguera
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7 de diciembre de 2012  

Todo comenzó con una invitación a una residencia de artistas en una isla en Escocia; corría el año 2003 y Melina Berkenwald vivía en Londres. Le pareció un formato tan útil que cuando regresó a la Argentina decidió replicarla. Con Graciela Hasper y Roberto Jacoby formaron RIAA, que tuvo varias ediciones en Ostende, y siguió URRA en Buenos Aires ( www.urraurra.com.ar).

En esta tercera edición, URRA reunió a catorce artistas de distintas partes del mundo para vivir y trabajar en la ciudad durante un mes, con un programa abierto y flexible sin la presión comercial ni de la crítica.

Con Berkenwald en la dirección, la residencia se propone como una experiencia de intercambio con la ciudad y de diálogo entre colegas. "La idea es que hagan nuevos contactos, abrir posibilidades, colaboraciones futuras, establecer vínculos", explica la directora, que también pone énfasis en la inspiración: "Los viajes siempre fueron inspiradores, y recuperar esa idea es parte de la residencia".

En el programa de URRA hay tres instancias claves: la presentación de proyectos, que se realizó en el auditorio de Malba el 5 de noviembre; la exhibición grupal, en la galería Del Infinito, y un día de estudio abierto en el espacio de los talleres, con la muestra de los proyectos trabajados durante el mes.

La ciudad ha servido como fuente de inspiración a algunos de los participantes. Por ejemplo al holandés Allard Van Hoorn, que trabajó con el cuento de Borges "Tlön, Uqbar, Orbis Tertius" en una pieza sonora que remite a su vez a una tradición aborigen australiana, donde los lugares se cantan y la medida de los espacios tiene que ver con el sonido.

La inglesa Holly Davey rastreó la memoria de los espacios porteños; vino sin un plan hasta que se encontró con el edificio de Harrods y una postal de Eva Perón vestida de gala. Davey explicó que tener tiempo para ver y pensar es un lujo en estos días y que la residencia le permitió salir de los lugares habituales para abrirse a otros colores, otros sonidos y otra luz. Por su parte, el colombiano Hernández Mellizo recorrió la Plaza de la República, donde está el Obelisco, y esgrafió los soles de los escudos que aparecen en las placas.

El artista chino Xi Zhang, residente en Denver, pinta durante muchas horas por día lo que experimenta en Internet y en las redes sociales: a lo lejos, sus obras parecen pinturas tradicionales chinas, pero de cerca se descubren notas discordantes, como las Angry Birds del juego homónimo y las mujeres que se retratan en los lugares de citas.

El brasileño Guilherme Peters recorrió la ciudad con un skate y fotografió las esculturas realizadas por artistas vinculados con el concretismo, mientras que la artista de Misiones Sonia Abian presentó una serie basada en las distintas maneras de leer, ordenar y observar la información.

Todos los artistas compartieron una mirada renovadora sobre nuestras tradiciones y costumbres, uno de los objetivos iniciales que ya se han cumplido.

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