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El Bellas Artes estrena nuevo guión curatorial

Se replantean el recorrido y las obras de las salas del primer piso
Alicia de Arteaga
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11 de diciembre de 2012  

En la que puede considerarse una transformación histórica, con un presupuesto de 14 millones de pesos salidos de las arcas oficiales, el Museo Nacional de Bellas Artes se prepara para inaugurar el nuevo guión curatorial y el rediseño de las salas del primer piso.

Durante una recorrida exclusiva con LA NACION, el director Guillermo Alonso explicó paso a paso el sentido de esta relectura de las colecciones que completa la puesta en valor de las salas de planta baja y del pabellón de muestras temporarias donde se exhibe con gran éxito la exposición de Caravaggio y sus seguidores.

Si hubiera que elegir una imagen que sintetizara el giro copernicano impulsado por Guillermo Alonso, con la colaboración del crítico e historiador Roberto Amigo, es la reunión del equilibrista de Curatella Manes y una pintura de Fernand Léger. Allí están el cruce y el punto de partida en el nuevo recorrido: integrar las obras del arte universal con el arte argentino en una secuencia que fija su atención en los diferentes lenguajes expresivos del siglo XX.

Las vanguardias, el cubismo, la visión del paisaje, los años ochenta, el arte cinético, los concretos y los Madi se suceden en las salas que rodean el núcleo de obras de Antonio Berni.

Era un viejo sueño de Alonso contar con una selección de trabajos del maestro rosarino considerado el artista paradigmático del siglo XX, ganador del Gran Premio de Grabado en Venecia, en 1962, creador de un imaginario vital a partir de personajes cercanos y entrañables como Juanito Laguna y Ramona.

En la sala Berni se verán las nuevas adquisiciones: "Siesta", "El Cristo en el departamento" y "San Sebastián", y, en calidad de préstamo, "Desocupados", la pintura más cara vendida en la Argentina, propiedad de un coleccionista del mundo de los laboratorios. En la sala consagrada a la Nueva Figuración será exhibido, en comodato, "El día ilustrísimo", de Jorge de la Vega, que enriquece el excelente conjunto propiedad del museo.

Se mantiene en el formato que conocemos de la sala María Luisa Bemberg, con la imponente escultura de Alicia Penalba en primer plano (foto). Ese gesto abstracto congelado en el bronce representa de manera cabal la estatura plástica de la artista argentina muerta en Francia, y hace honor al entorno rioplatense con Barradas, Torres García, Xul Solar y Pettoruti.

Para Guillermo Alonso, esta reapertura es también la oportunidad de potenciar las perspectivas trazadas por el arquitecto Bustillo, cuando reacondicionó una vieja casa de bombas de obras sanitarias con destino museológico, en los años treinta del siglo pasado.

Es también el broche de oro de su gestión de cinco años al frente del museo como director elegido por concurso. Nada se sabe de su continuidad en el cargo ni nadie habla de sucesión. Los cinco años se cumplieron el 7 del actual. Silencio de radio.

Así como la puesta en valor de las salas de planta baja, subrayó con una paleta de colores estridentes obras extraordinarias de la pinacoteca: "Sin pan y sin trabajo", los Cándido López, el pastel de Degas y la joya de la colección que es la "Ninfa sorprendida" de Manet, en el primer piso se potencian piezas de excepción, entre ellas el vaciado de Bistolfi rescatado de los fondos del MNBA, un regalo del artista para el Centenario y el bronce de Henry Moore de la colección Di Tella. Esa pieza rotunda alcanza para medir el aporte invalorable que ha significado la colección Di Tella para nuestro museo mayor, como fueron los legados Guerrico, Hirsch, Santamarina, Gónzalez Garaño, y tantos otros que cimentaron la mejor y mayor colección de arte universal en América del Sur.

En esta relectura, Roberto Amigo ha puesto especial énfasis en el arte latinoamericano al colgar obras que estaban en los depósitos, para "hilvanar" el diálogo de lenguajes formales sin límites geográficos. Es una nueva cartografía que va de Malharro a De Chirico, de Centurión a Modigliani, sin fisuras.

Formado al lado de Amalia Fortabat en el Fondo Nacional de las Artes, abogado de profesión, Alonso logró cumplir un proyecto que muchos pensaban imposible. De 2 millones de pesos de presupuesto original pasó a los actuales 22 millones de pesos; contó con el invalorable aporte de American Express y de los Amigos del MNBA; logró que el museo volviera a comprar obra y concretó, con Clarín como esponsor, la realización del catálogo razonado que el museo no tenía desde que fue fundado por Eduardo Schiaffino, el 25 de diciembre de 1896.

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