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Involucran directamente a Lula en el "mensalão"

Un antiguo socio suyo dijo que el ex presidente usaba plata del esquema de sobornos para sus gastos
Alberto Armendariz
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12 de diciembre de 2012  

RÍO DE JANEIRO.- Las acusaciones de corrupción vuelven a caer sobre el ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva.

Cuando el ex mandatario y su agrupación, el oficialista Partido de los Trabajadores (PT), ya daban por acabado todo el revuelo por el histórico juicio del "mensalão", ayer la prensa reveló que un ex socio suyo lo acusó de haber estado detrás de todo el esquema de sobornos que sacudió a su gobierno, en 2005, y de haber usado dinero desviado para cuestiones personales.

La revelación llega apenas dos semanas después del arresto de una cercana colaboradora y amiga de Lula, Rosemary Novoa Noronha, por tráfico de influencias.

Según documentos judiciales a los que tuvo acceso el diario O Estado de São Paulo, el empresario publicista Marcos Valerio contó a la Procuraduría General que él mismo hizo dos depósitos en la cuenta bancaria de una empresa de seguridad, propiedad de Freud Godoy, asesor de Lula, y que el dinero estaba destinado a pagar gastos personales del ex presidente.

Valerio hizo esas declaraciones en septiembre, cuando, acusado de ser una de las piezas centrales del "mensalão", intentó llegar a un acuerdo con los fiscales para que le redujeran la pena.

Sus esfuerzos fueron en vano y al final el Supremo Tribunal Federal lo condenó a 40 años de prisión por integrar la red de pagos ilegales a legisladores entre 2003 y 2005. Según la Corte, a través de sus agencias de publicidad, Valerio recibía dinero desviado por la cúpula del PT y de préstamos bancarios, con el cual mensualmente pagaba a diputados opositores para que apoyaran proyectos del gobierno.

Por el caso fueron juzgados y condenados el ex jefe de gabinete de Lula, José Dirceu ; el ex presidente del PT, José Genoino, y el ex tesorero del partido, Delubio Soares.

En cambio, Lula, que siempre buscó distanciarse del escándalo, nunca fue procesado.

En la declaración por escrito obtenida por O Estado de São Paulo, Valerio aseguró a la Procuraduría que, en 2003, se reunió en el Palacio del Planalto con Dirceu y con Soares para discutir el tema de los sobornos, y que Lula "dio el OK a las negociaciones".

Valerio, cuyos abogados durante el juicio del "mensalão" fueron pagados por el PT, también reveló que, para asegurar su silencio, fue amenazado de muerte por Paulo Okamoto, uno de los hombres más cercanos al ex presidente, que actualmente es uno de los directores del Instituto Lula.

Publicadas en el diario de ayer, las declaraciones de Valerio tuvieron eco en todo el espectro político en Brasil, y el impacto llegó hasta París, donde Lula y su sucesora, la presidenta Dilma Rousseff, participaron de un seminario y luego se reunieron con el presidente de Francia, François Hollande.

"Es una mentira", afirmó Lula a la prensa, en su único comentario al respecto, mientras que Rousseff, su delfín político, salió a defenderlo.

"Todos saben mi admiración, mi respeto y mi amistad por el presidente Lula. Por lo tanto, repudio todos los intentos, y ésta no será la primera vez, de buscar destituirlo de la inmensa carga de respeto que el pueblo brasileño le tiene", resaltó la mandataria, en una conferencia de prensa en el Palacio del Eliseo, donde calificó las nuevas revelaciones de "lamentables".

Renovación

En tanto, en Brasilia, la dirección nacional del PT, que busca reorganizarse y renovarse tras los efectos del juicio del "mensalão", emitió un comunicado en el que rechazó las acusaciones contra Lula.

Por su parte, la oposición, liderada por el Partido Social Demócrata Brasileño (PSDB), se movilizó para lograr que Valerio se presente ante el Congreso para reafirmar sus dichos. "Queremos oírlo para que diga al país lo que le dijo al fiscal. Lo que se sabe son filtraciones. Creemos que es oportuna su presencia para confirmar lo que fue publicado en la prensa", señaló el senador Álvaro Dias, líder de la bancada del PSDB en la Cámara alta, que pidió al Ministerio Público una copia de la declaración original de Valerio.

Su moción fue respaldada por el Partido Popular Socialista (PPS), que exigió que Lula rinda cuentas. Pero es muy difícil que, con la mayoría que tienen el PT y sus aliados en el Congreso, la iniciativa sea aprobada. Lo más sorprendente fue que hasta el presidente del Supremo Tribunal Federal, Joaquim Barbosa, que fue nominado a la Corte por Lula, apoyó la idea de que las acusaciones sean investigadas a fondo.

Estas nuevas turbulencias políticas llegan justo después de que una ex asesora de Lula, Noronha, ex jefa de la oficina de la presidencia en San Pablo, algo así como una delegada del poder ejecutivo, fue acusada de tráfico de influencia tras un vasto operativo de la Policía Federal.

Rousseff, que había mantenido a Noronha en su cargo por expreso pedido de Lula, debió echarla. Aunque en las pruebas presentadas hasta ahora por la Policía Federal no hay indicios de la participación de Lula en esa red de corrupción, la investigación reveló que Noronha tenía una relación "muy íntima" con el ex mandatario.

Para Lula, un entorno riesgoso

Tres estrechos colaboradores que echan sombra sobre él

  • José Dirceuex

    Ex Jefe de Gabinete de Lula

    Mano derecha del presidente hasta su renuncia en 2005, fue condenado semanas atrás a 11 años de cárcel por liderar la red de corrupción que compraba votos opositores en el Congreso de Brasil
  • Rosemary Noronha

    Asesora presidencial en San Pablo

    Nombrada por Lula y despedida por Rousseff, está acusada de corrupción pasiva, falsedad ideológica, tráfico de influencias y asociación ilícita. Fue asistente de José Dirceu
  • Paulo Okamoto

    Director del Instituto Lula

    Hombre de máxima confianza del ex mandatario, Okamoto fue acusado de amenazar de muerte a Marcos Valerio Fernandes, condenado a 40 años de prisión junto con Dirceu
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