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La deuda externa ya supera la mitad del PBI

En 1999 representó casi el 52% del producto y las exportaciones de seis años; la deuda pública bruta fue de US$ 121.876 millones; los economistas dudan de que pueda bajar
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4 de mayo de 2000  

Para la Argentina, los años 90 concluyeron con una deuda externa explosiva de US$ 144.657 millones, el equivalente a casi el 52% del producto bruto interno (PBI) -de US$ 279.511 millones en 1999- y al 521% de las exportaciones, de US$ 23.308 millones en el mismo período.

Seis años antes, en los primeros tiempos de la convertibilidad y de la venta de activos del Estado, la deuda externa era de US$ 72.209 millones.

Según cifras difundidas ayer por el Ministerio de Economía, durante el año último, además, se registró una deuda pública de US$ 121.876 millones.

Las cifras del Boletín Fiscal conocidas ayer indican que del total de la deuda pública bruta hay US$ 117.703 millones que vencerán a mediano y largo plazo y 85.804 millones que están en títulos públicos.

Del resto, el 16,7% corresponde a instituciones multilaterales -el Banco Mundial va primero con $ 8595 millones- y el 4,9% a acreedores bilaterales (países con los que la Argentina contrajo deudas).

Fuerte preocupación

Los mercados suelen mirar con mucha atención los recursos de un país para honrar sus compromisos. ¿Inquietan las abultadas deudas de la Argentina a los economistas locales?

Según Adolfo Sturzenegger, economista miembro de Acción por la República, esta es "la principal preocupación de los inversores externos respecto de la Argentina", que exporta menos de un 10% de su PBI.

De todos modos, el Gobierno sostiene que este bajo nivel de ventas al exterior no genera un problema de solvencia.

En diálogo con La Nación , el subsecretario de Financiamiento, Julio Dreizzen, repitió uno de los argumentos favoritos del ministro José Luis Machinea para evitar el pánico. "La relación exportaciones-deuda no es el mejor indicador para medir el caso argentino, porque hay más de 100.000 millones de dólares que entran y un importante flujo interno de capitales."

En la misma sintonía, el economista del Centro de Estudios de Estado ySociedad (Cedes) José Fanelli dijo que es difícil establecer si la relación deuda-PBI es alta. "Todo depende de la credibilidad", opinó. Para Fanelli, el problema argentino es que el Estado suele gastar en tiempos de crecimiento y de recesión; por lo tanto "es lógico que suban el déficit y la deuda".

El economista Martín Redrado, de la Fundación Capital, agregó que -más allá de la gran expansión del gasto público- la deuda se duplicó desde el 93 por el cambio en el sistema previsional y el traspaso de las cajas jubilatorias provinciales a la Nación. Pero como contrapartida de ese aumento de gastos no hubo una ampliación en la recaudación tributaria. Desde Estados Unidos, Guillermo Calvo colocó el problema en un contexto más amplio. "La preocupación sobre la Argentina no se refiere al corto sino al largo y en realidad forma parte de un interrogante que abarca a toda América latina. Esto se refleja en las altas tasas de interés que paga toda la región", dijo el economista.

Más Inf. en la Pág. 2

Una carga que se torna hipoteca

Una soga al cuello. Una piedra gigante cargada sobre los hombros. Se puede elegir la metáfora que uno quiera para explicar el significado de la deuda externa argentina sobre el futuro del país, pero en todo caso debería quedar en claro que se trata de una gran hipoteca que paga un alto interés.

La explosión del rojo externo en los años 90 no concuerda con el sentido común: durante un gobierno que se enorgulleció de derrotar la inflación y de achicar el peso del Estado en la economía, el gasto público escaló sin freno y, a diferencia de lo que se pensaba, la productividad de la economía no creció lo suficiente como para compensarlo.

El gobierno actual -al igual que la administración menemista- insiste en explicar que la relación deuda-exportaciones no explica en forma adecuada la capacidad argentina de repago, por el grado de apertura del país. Pero las calificadoras de riesgo país, esos "malos muchachos de Wall Street" que les ponen nota a los países, no piensan lo mismo. La Argentina tiene una baja participación de las exportaciones en el PBI. Además, tiene déficit comercial y fiscal.

El Congreso votó una ley de responsabilidad fiscal que debería eliminar el déficit en 2003. No son muchos los economistas que confían en que ese objetivo se cumpla. Pero más allá de lograrlo y de mostrar una conducta fiscal a tono con los aires de austeridad globales, ¿puede mejorar el país su competitividad y cerrar su brecha comercial? Si no, difícilmente la deuda sea sostenible en el largo plazo. Por eso los economistas parecen no estar demasiado preocupados por la situación argentina actual: los últimos dos equipos económicos lograron extender los plazos de pago. Pero hacia el futuro, las dudas de los inversores aumentan casi tanto como creció la deuda externa.

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