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Madonna, un show de largo aliento

Miles de fanáticos vivieron anoche el primero de los tres recitales que dará la diva en el país; subió al escenario con retraso, frente a un público que se mostró muy impaciente
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14 de diciembre de 2012  

La larguísima espera por ver a uno de los mayores hitos del pop mundial terminó. Madonna, con su MDNA Tour, subió al escenario que estalló en brillos multicolores al igual que los corazones de los fanáticos que la esperaban desde hacía tiempo.

El show comenzó con retraso a las 23,20, al punto que el público que había llegado a las 20 empezó a ponerse muy impaciente sin ahorrar cánticos y abucheos contra la diva. Al final, Madonna apareció con un espectáculo imponente.

En esta tercera visita a la Argentina, Madonna no perdió un ápice de lo que la ha caracterizado en toda su carrera: espectacularidad, sensualidad y, sobre todo, un gran estado físico. No paró de moverse. El show, calculado al milímetro como suele acostumbrar Madonna, es una síntesis erótica, violenta, caótica, precisa y crítica de nuestros usos y costumbres, contada en dos horas, 20 canciones con coreografías y una puesta impactante. Nada queda librado al azar. Del primero al último tema. Allí donde la tecnología nos hace abrir la boca está la inteligencia de la protagonista para mantenernos en estado de alerta. "Oh my god, oh my god" fueron las palabras más escuchadas de la cantante sobre el escenario. Los fanáticos no lo podían creer. Desde Vogue, quizá su álbum bisagra, Madonna mantiene un lazo fuerte con cierta extravagancia social que ve en ella la libertad de hacer lo que quiere.Anoche el público fue muy distinto: mucha gente entre los treintas y los cuarentas de estilo muy convencional.

Éste fue el primer recital de una serie de tres que sigue mañana otra vez en el estadio River Plate y el 22 en el Estadio Olímpico de Córdoba.

En un momento del show los bailarines están en escena, Madonna sólo en off y las pantallas devuelven imágenes de un cementerio. Desde una lápida se puede leer Love Is Above... (el amor está por encima). La "chica material" revienta el estadio con una batería de hits a prueba del paso tiempo y la edad de los primeros fanáticos. El fondo del escenario aparece cubierto por tres enormes bloques de led en los que se proyectan las imágenes que completan cada uno de los cuadros. En escena, una serie de cubos sirve para producir un impacto mayor en las coreografías. Son parte del piso, pero pueden elevarse en cualquier momento y sus paredes proyectar imágenes complementarias a las de las pantallas. También el piso se abre en varios pasajes para ocultar los objetos que ya no se usan o para que la mismísima Madonna desaparezca ante la vista del público.

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