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El humor, a presión

"Café fashion", programa humorístico con la participación de Daniel Aráoz, Chichilo Viale, el Negro Alvarez, el Sapo Cativa y Ginette Reynal. Músico en estudio: Vane Mihanovich. Producción general y realización: Luis Cella y asociados. Lunes a viernes a la medianoche, por Azul TV. Nuestra opinión: regular.
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17 de septiembre de 1999  

¿Para qué existen los conductores en televisión? La respuesta es justamente de lo que adolece "Café fashion", el ciclo nocturno de Azul TV que recrea el ambiente de un porteño bar moderno cuyos parroquianos son un grupo de contadores de chistes cordobeses: Daniel Aráoz (una especie de barman renegado), el Negro Alvarez, Chichilo Viale y el Sapo Cativa. La dueña del lugar, Ginette Reynal, es quien, desde el punto de vista televisivo, hace cumplir -en forma precaria- el orden preestablecido del programa: invitados, agradecimientos, cuadro musical, etcétera.

Así, a pesar de la escenografía impecable poblada de personajes curiosos, la buena dirección de cámaras y el surtido de invitados que concurre al café virtual algo debilita la estructura del programa tan bien planteada desde la forma. Ese problema gira justamente en torno del contenido.

El alma del ciclo -tal es la razón de la presencia de los humoristas- son los chistes. De su calidad depende la del programa. Aun con estilos tan diferentes como los del posmoderno Aráoz y el más tradicional Negro Alvarez, el humor de "Café fashion" no alcanza el nivel esperado. Mucho menos cuando, obligados por el espíritu del ciclo, los invitados de cada día -e incluso Reynal- deben contar un chiste.

Mucho ruido y pocas nueces

Por lo demás, el clima amistoso y relajado del programa podría ser aprovechado para explorar otros recursos. Como corresponde a un bar moderno, "Café fashion" cuenta con video-wall (con imágenes de la señal de cable Fashion TV), mozos-bailarines, una mesa de pool, una megabarra, y la colaboración del pianista Vane Mihanovich. Sus protagonistas, los invitados especiales y los convidados que completan la escenografía, fuman, beben y comen pizza o alguna picada. De modo que si no existiera la prerrogativa de abundar en el chiste, "Café fashion" podría elevar la exigencia en su calidad humorística y expandir con mayor provecho otros segmentos como las entrevistas a las figuras invitadas.

Sin un conductor que mantenga la línea del ciclo y administre el humor y las entrevistas, "Café fashion" no logra ser un producto parejo -algo que no puede permitirse un programa de TV- y termina expuesto al ánimo e ingenio de sus humoristas.

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