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En Facebook las buenas y malas noticias van de la mano

Las redes sociales nos conectan con amigos, pero también se usan para anunciar una separación o el fallecimiento de un ser querido; virtudes y defectos de esta modalidad de uso
Christina Valhouli
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23 de diciembre de 2012  • 01:12

Como muchas mujeres en estos tiempos, Aran Hissam, de 35 años, de Melbourne, Florida, informó que estaba embarazada en Facebook. En la mañana de una ecografía el año pasado debatió en el sitio si averiguar el sexo del bebé, con la frase "pispiar o no pispiar".

Cuando no actualizó la información ese día, sus amigos comenzaron a contactarse con ella. Hissam decidió volver a Facebook para compartir la noticia de que su bebé aún por nacer, una niña, tenía hidropesía fetal y no tenía posibilidades de supervivencia.

"Quería comunicar la noticia para sacarme la gente de encima", dijo Hissam en una entrevista telefónica. Aunque su marido se sintió sorprendido de que quisiera compartir una noticia tan emotiva, ella dijo que Facebook parecía una de las maneras fáciles de hacer conocer la situación.

"Era demasiado agotador llamar a todos, porque tendría que hablar de lo mismo una y otra vez", dijo Hissam, agregando que siguió actualizando información sobre su beba, que nació a las 35 semanas y vivió 15 horas y se convirtió en una forma de terapia para ella, un momento que luego lo terminó de plasmar en un libro sobre su pérdida .

Facebook, ese depósito de lo mundano que resume las actualizaciones a la hora de las comidas, recordatorios de fiestas y cambios de empleo y que la gente usa hace mucho para mostrar el lado positivo de sus vidas, también es cada vez más un lugar donde dar las noticias complicadas .

Fue donde la corredora de autos Danica Patrick, de 30 años, anunció que se divorciaba amigablemente de su marido Paul Hospenthal, de 47 años, después de 7 años. Y es donde una fotógrafa de retratos y madre de dos niños, Alicia, de 35 años (que no quiso que se publicara su apellido por cuestiones de custodia) colocó unas cuantas frases sobre la ruptura de su matrimonio recientemente. La gente de su círculo social estaba escuchando rumores sobre su vida personal, dijo, y quería responder a eso.

Publicar malas noticias en las redes sociales alivia el dolor. "Es difícil anunciarlas sin llorar o descontrolarse. Pero podemos las podemos compartir de maneras menos dolorosas", agregó la doctora Janet Sternberg, de la Fordham University

"No quería provocar lástima, pero quería decir honestamente lo que estaba pasando" dijo Alicia, agregando que hacer el anuncio de este modo le permitió controlar el mensaje al mismo tiempo que evitar poner incómoda a la gente. "Una de las cosas hermosas de Facebook es que es comunicación pasiva y da a la gente la libertad de responder –o no- del modo que se sienta más cómoda".

Publicar malas noticias en su sitio de medios sociales alivia el dolor para quien aporta las malas nuevas y para los receptores, porque tener que saber qué decirle a alguien que acaba de dar esa información puede ser una de las situaciones más complicadas socialmente. "Si se pone la noticia en Facebook se maximiza también la comodidad del receptor, para que pueda procesar la información a su ritmo" dijo la doctora Janet Sternberg, profesora adjunta de comunicación y estudios de medios de la Fordham University.

"Es difícil dar malas noticias sin llorar o descontrolarse. Pero podemos compartir este tipo de noticias de maneras menos dolorosas", agregó la especialista.

El doctor Louis Manza, profesor y presidente del departamento de psicología en el Lebanon Valley College de Pennsylvania, dijo: "Desde una perspectiva cognitiva, es más fácil manejar la cosa así. Uno coloca la noticia, vuelve en ocho horas y lee todos los comentarios y no tiene que preocuparse por tener una conversación difícil".

Aún así, los amigos íntimos y familiares podrían reaccionar mal por enterarse de situaciones delicadas o trágicas vía píxeles.

"Las noticias realmente significativas se transmiten mejor cara a cara, pero a veces lo que interesa es la rapidez de su transmisión" dijo Daniel Post Senning, un autor de etiqueta y vocero del Emily Post Institute. "Definitivamente hemos cruzado un umbral en cuanto a cómo usamos los medios sociales".

La mano que está a punto de seleccionar el botón de "Me gusta" también puede crear situaciones tremendamente incómodas.

"Ah, sí, el desafío del vocablo de Facebook" dijo Senning, que dijo que está bien que las noticias negativas te puedan "gustar". "Esa acción indica una conexión emocional e indica que uno ha leído", explica.

Doug Anter, de 46 años, un ejecutivo de relaciones públicas de Royal Oak, Michigan no estaba preocupado por un exceso de "Me gusta" cuando pensaba en como difundir la noticia de que su padre había muerto en agosto.

Para algunos, este tipo de publicaciones en Facebook inevitablemente las trivializa. "Si uno anuncia la muerte de alguien o un divorcio, no es muy diferente de escribir

En aquel momento también esperaba su primer hijo, por lo que se sentía muy emocional, y llamó a miembros claves de la familia antes de colocar la noticia sobre su padre en Facebook.

"Pude haber hecho incontables llamadas telefónicas, pero era increíblemente ineficiente y en cada llamada me pondría muy emotivo", dijo. Luego de colocar la noticia de su padre, según Anter se sintió "bendecido y afortunado por la cantidad de mensajes de apoyo".

Pero algunos expertos creen que colocar malas noticias en Facebook casi inevitablemente la trivializa, para mayor detrimento de quien lo sufre. "Si uno anuncia la muerte de alguien o un divorcio, no es muy diferente de escribir voy a Starbucks ", dijo la doctora Carole Lieberman, psiquiatra de Beverly Hills, California.

Cuando alguien pone malas noticias en medios sociales, dijo, "se trata de mostrar desafiante y pretender que uno no está destruido por la noticia. No es bueno porque si uno no se permite sentir, interfiere con su pena".

La doctora Lieberman dijo que es muy preferible decirle a la gente en persona, "siendo que es muy humano y real y uno tiene que manejar sus sentimientos". En tiempos anteriores a Facebook, señaló todos teníamos que hacer 50 llamadas difíciles o pedir ayuda de amigos y familiares y todos lográbamos hacerlo.

© NYT Traducción de Gabriel Zadunaisky

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