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La oposición reclama al gobierno que diga "toda la verdad" sobre Chávez

"Hacer creer que gobierna es una irresponsabilidad monumental", denunció;un nuevo parte dijo que se encuentra "estable dentro de su cuadro delicado"
Daniel Lozano
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3 de enero de 2013  

CARACAS.- El secretismo informativo que rodea la deteriorada salud de Hugo Chávez provocó ayer la primera reacción airada de la oposición: "Hemos sido respetuosos con la enfermedad del presidente, sólo exigimos la verdad. Que den una prueba de vida", demandó Ramón Guillermo Aveledo, secretario ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), el frente que agrupa a toda la oposición.

"Es mentira que Chávez esté mandando", se quejó el dirigente opositor. "Hacer creer que Chávez gobierna es una irresponsabilidad monumental y un abuso a su propio nombre", señaló Aveledo horas después de que el propio vicepresidente Nicolás Maduro ("El alma de la derecha es miserable") arremetiera, una vez más, contra ellos.

Dicen que año nuevo , vida nueva, pero Maduro no entiende de refranes. El nuevo hombre fuerte del país volvió a ejercer de malabarista político en el primer parte médico de 2013 sobre la crítica salud de Chávez. Insistió en que el presidente no había abandonado jamás sus funciones, algo imposible dada su gravedad. Incluso anteayer se hizo público un comunicado en el que el jefe de Estado felicitaba a los hermanos Castro y a Cuba por el 54° aniversario de la revolución. En cambio, Maduro sí deslizó en sus palabras la gravedad del mandatario ("Estamos esperando su evolución positiva"), incluso reveló que durante cuatro días sólo pudo visitarlo en dos ocasiones: "Lo vi con una fuerza gigantesca, me apretó con una fuerza gigantesca mientras hablábamos. Nuestro comandante está dando esta batalla".

El segundo parte del año llegó anoche con la firma del ministro Jorge Arreaza, yerno del presidente: "El comandante sigue batallando duro y le envía todo su amor a nuestro pueblo... Su condición sigue siendo estable dentro de su cuadro delicado".

"Es más fácil descifrar los códices mayas que los informes médicos del gobierno", ironizó por su parte el politólogo Trino Márquez.

Y es que el juego mediático del gobierno bolivariano, cargado de eufemismos, genera a diario cadenas de rumores que incendian las redes sociales. El propio Maduro reconoció que Chávez había ordenado contar la verdad al país "sea lo dura que sea", como si en algún momento se hubiera planteado una política informativa distinta.

"Toma a un enfermo y apriétalo, úsalo, estrújalo. Podrás sacarle petróleo, devoción, fama, incluso una presidencia", protestó el escritor Alberto Barrera Tyszka en su cuenta de Twitter.

Maduro también aseveró que el líder revolucionario es "consciente de lo complejo de su estado", aunque oficialmente nadie conoce en el país cuál es la verdadera situación del enfermo: ni la operación realizada ni el tipo de cáncer que sufre ni los órganos afectados. Desde que hace 18 meses se le operase por primera vez, Chávez impuso el secreto de Estado sobre su enfermedad, a imagen del aplicado en Cuba con Fidel Castro.

Más transparente fue su compañero de lucha, Evo Morales, que ayer insistió en la "muy preocupante" situación de Chávez. "Ojalá nuestras oraciones, nuestros ritos puedan ser efectivos para salvarle la vida", pidió el presidente boliviano.

Transcurridos 23 días de la cuarta intervención quirúrgica en el Cimeq habanero y cuando sólo falta una semana para la toma de posesión, Chávez no apareció ni una sola vez en televisión, ni siquiera por vía telefónica. El laberinto político venezolano permanece sumergido en la oscuridad, con un presidente que lucha por su vida y no gobierna y con sus colaboradores diseñando distintos escenarios a conveniencia.

Como paso previo, el próximo sábado la Asamblea debe elegir a su nuevo presidente, que tiene muchas posibilidades de convertirse en jefe de Estado provisional. Todo apunta a que Diosdado Cabello, jefe del ala militar del chavismo, seguirá en el cargo. "Los chavistas tenemos muy claro lo que haremos, ocúpense de lo que harían ustedes", le respondió Cabello a la oposición.

Los escenarios "claros" que maneja el chavismo van desde la juramentación in situ hasta la postergación de la fecha utilizando una ausencia temporal de 90 días del presidente electo. En caso de producirse la ausencia absoluta de Chávez, el titular de la Asamblea asumiría la jefatura de Estado y convocaría a elecciones.

Pero incluso en este escenario existen dudas dentro y fuera del país. El diario Folha de S. Paulo publicó ayer que la presidenta Dilma Rousseff mostró su preocupación ante un "boicot" chavista a la celebración de elecciones si Chávez no asuma el 10 de enero.

El Departamento de Estado, por su parte, reclamó "una transición apegada a la Constitución" en caso de que el mandatario no esté en capacidad de ejercer sus funciones. Que se vayan preparando en Washington. La respuesta bolivariana tronará en las próximas horas.

Del editor: qué significa.

La errática política comunicacional del gobierno tiene con los pelos de punta a un país que no sabe adónde va.

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