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En una cumbre en La Habana, la cúpula chavista definió la transición

Maduro acordó con Cabello, su principal rival, un pacto de gobernabilidad; anoche, un parte médico informó que Chávez sufrió "complicaciones" por una "severa infección pulmonar"
Daniel Lozano
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4 de enero de 2013  

CARACAS.– El chavismo encontró una solución provisional a la ausencia de Hugo Chávez: la bicefalia. Nicolás Maduro y Diosdado Cabello la escenificaron anoche en una fábrica socialista de café, tras regresar de Cuba, la verdadera capital política de Venezuela en los últimos días.

Por la noche, un parte médico emitido en La Habana informó que Chávez sufrió "complicaciones" como consecuencia de una "severa infección pulmonar" que derivó en "insuficiencia respiratoria", un claro agravamiento de su estado.

Horas antes, al llegar a Caracas, Maduro había prometido que el pesidente volvería "más temprano que tarde" al país, una fórmula que está lejos de sintonizar con la información que circula sobre su salud.

La cúpula oficialista permaneció durante un día en La Habana sellando lo que en el mundillo político de Caracas se bautizó como un pacto de gobernabilidad. "Hemos jurado frente al comandante Hugo Chávez que vamos a estar unidos junto a nuestro pueblo", reconoció el vicepresidente, escoltado por el propio presidente de la Asamblea y parte del gabinete revolucionario.

La cumbre chavista en La Habana contó con el tándem Maduro-Cabello; con Adán Chávez, gobernador de Barinas y hermano mayor del mandatario; con Rafael Ramírez, ministro de Petróleo y presidente de Pdvsa; con Cilia Flores, procuradora general de la república y pareja de Maduro, y con Jorge Arreaza, ministro de Ciencia y yerno del enfermo.

Recapitulando: los tres antiguos delfines de Chávez más Ramírez, el político que maneja los 150.000 millones de dólares que recibe Venezuela todos los años, y Arreaza, el hombre emergente dentro del oficialismo gracias a su proximidad con el mandatario enfermo. Sólo faltaba uno, Elías Jaua, que habló a través de las redes sociales: "El comandante Chávez, con igual responsabilidad que en el 4-F [golpe de Estado], nos dirá qué es lo que haremos a partir del 10-E [día de la toma de posesión]" .

El acuerdo de La Habana facilitaría la transición política y los pasos por seguir dentro del oficialismo. Un pacto marcado por el secretismo y la "supervisión" de los hermanos Castro, tal y como denuncia la oposición.

"La transición al socialismo es la única transición que hay aquí, con el presidente Chávez a la cabeza, electo, reelecto y ratificado", respondió Maduro durante su intervención, enredada en diversas ocasiones y que intentó ser un calco, sin éxito, de las habituales que realiza Chávez.

La escenificación del acuerdo de La Habana les llevó incluso a compartir el mismo micrófono. Cabello ratificó la alianza entre los dos herederos de Chávez, fue más allá al afirmar que "pasarán más de 2000 años hasta que eso [una pelea entre los dos] ocurra". El antiguo teniente golpista acabó su arenga como acostumbra, amenazando a la oposición: "No se equivoquen con este pueblo, les va a costar muy caro".

Maduro también participó en la caza y captura contra Ramón Guillermo Aveledo, secretario ejecutivo de la Mesa de Unidad Nacional (MUD), el frente opositor, que anteayer se atrevió a exigir toda la verdad sobre lo que está ocurriendo en La Habana. "El señor Aveledo está detrás de todas las campañas de rumores que se inician" en las redes sociales, acusó el vicepresidente, sin aportar ni una sola prueba.

El regreso de la cúpula chavista no calmó, sin embargo, los ánimos políticos del país. "En La Habana se firmó una especie de armisticio entre Maduro y Cabello. El primero ha construido su base de poder a partir de su lealtad incondicional al caudillo; el otro, hombre ambicioso que basa su fortaleza en la red que ha formado dentro del PSUV, el ejército y varios grupos económicos", argumentó el politólogo Trino Márquez.

El primer punto del pacto de gobernabilidad se conocerá mañana, cuando la Asamblea Nacional vote a un presidente que puede acabar convertido en jefe de Estado provisional. Todo apunta a que Diosdado Cabello seguirá en el cargo, según las fuentes consultadas por LA NACION.

Blanca Eekhout, del grupo de Maduro, será la vicepresidenta.

"Ya basta de misterios. Venezuela no es una colonia de Cuba, lo planteo por la memoria de Bolívar", clamó ayer Antonio Ledezma, alcalde mayor de Caracas, que como gran parte del país se siente un simple espectador del futuro que viene. "El jefe de Estado responsable de asuntos externos, militares y económicos de una nación no puede ser retenido indefinidamente en otra nación. Los venezolanos no vamos a calarnos que nos gobiernen desde Cuba. ¿Qué clase de pacto firman en La Habana?", dijo el alcalde opositor.

Ledezma propuso que una comisión, formada "por autoridades, médicos de solvencia profesional y moral reconocida" y por él mismo viaje a Cuba para constatar el estado de salud del presidente. "No estoy pidiendo permiso. Debemos ir y punto", exigió, pese a ser una iniciativa condenada al fracaso.

Más tarde, Cabello se reía sin disimulo de la ingenuidad opositora, al adelantar que el gobierno cubano no concederá la visa a los miembros de la hipotética comisión.

El tándem Maduro-Cabello defendió la "impecable" política informativa en torno a Chávez. Hubo "26 comunicaciones en 22 días", dijo el vicepresidente. "El comandante volverá a la patria más temprano que tarde", gracias a su "fuerza de gigante", insistió.

En cambio, las noticias que llegan de La Habana no son tan optimistas. Nelson Bocaranda, el periodista venezolano que reveló los detalles del cáncer de Chávez, dijo ayer que existen "discrepancias serias entre altos funcionarios y familiares del presidente en posibles ceremonias y eventos si no recupera su salud".

Luis Vicente León, prestigioso analista político, resumió de forma mordaz para LA NACION el enredado laberinto venezolano: "Sólo hay un tema claro: la situación de Chávez es crítica".

Cristina podría viajar

  • La presidenta Cristina Kirchner tiene intenciones de ir a La Habana a visitar a su par de Venezuela, Hugo Chávez. El Gobierno estaba anoche a la espera de las últimas novedades sobre la salud del venezolano y de la autorización que le den a la jefa del Estado para poder pasar a verlo durante su internación en Cuba.
  • De confirmarse, el viaje de Cristina sería previo a la gira que emprenderá a los Emiratos Árabes, Indonesia y posiblemente Vietnam el próximo viernes, que la tendrá fuera del país más de una semana. El personal de la Casa Rosada estaba ayer a la espera de la confirmación del viaje por parte de las autoridades de Venezuela.
  • Contacto secreto en Cuba

    La cúpula chavista se reunió ayer en La Habana

    Del editor: qué significa.

    En un gobierno lleno de intrigas, el pacto de ayer fue una señal de que nadie tiene espaldas para liderar un chavismo sin Chávez por cuenta propia.

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