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Narcotráfico en el país: aumentan la venta de drogas y también el temor en las villas

Daniel Gallo
Daniel Gallo LA NACION
Un sondeo de una universidad privada reveló que el comercio de estupefacientes preocupa en 7 de cada 10 hogares en asentamientos
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10 de enero de 2013  

Más allá de las acusaciones políticas, dirigentes oficialistas y opositores apuntaron a vendedores de drogas como instigadores de los saqueos, en especial en los sucesos ocurridos en Rosario, lo cierto es que el narcotráfico gana posiciones sociales. Ocupa espacios abandonados por el Estado. Ése es un pensamiento común entre jueces y fiscales que trabajan diariamente contra los puestos de comercialización de estupefacientes.

Un relevamiento realizado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina, de la Universidad Católica, revela que los traficantes se afianzaron en los asentamientos más precarios. El 64,2% de los habitantes de villas afirmó que en sus barrios era visible en 2011 la presencia de narcos. Representa un considerable aumento con relación al 48,5% que en 2010 reconocía la existencia de vendedores de drogas en los asentamientos.

El Observatorio de la Deuda Social Argentina completó esta semana su trabajo al analizar las respuestas de las 20.740 personas que participaron de esa encuesta, en la que fueron consultadas sobre situaciones socioeconómicas vividas durante 2011. El sondeo fue desarrollado en la ciudad de Buenos Aires, el conurbano bonaerense y veinte ciudades del interior. La sensación de inseguridad se mantiene elevada al ser consolidada en ocho de cada diez casos y cobra mayor dimensión el riesgo que significa el comercio minorista de drogas.

Esa problemática vinculada con venta de estupefacientes y delitos conexos afecta en mayor proporción a los ciudadanos más humildes. En los barrios pobres, donde la droga aparece como una compañía permanente, como un condicionante para la vida. En los núcleos residenciales de clase media, a diferencia de lo observado en los asentamientos, se mantuvo constante el porcentaje de personas que indicaron la presencia de narcos en sus barrios, casi sin diferencia entre el 21,8% medido para 2011 y el 21,2 registrado en 2010.

El miedo en las villas afecta a siete de cada diez hogares que declararon venta de drogas en su propio barrio, contra tres de cada diez que dijeron no percibir dicha presencia.

"Asimismo, si se analizan los resultados según aglomerado urbano, se observa que el temor es mayor entre los hogares que perciben venta o tráfico de drogas en todos los casos estudiados, pero dicha relación se profundiza en las ciudades del interior, para colocarse el miedo al delito en torno del 60% en presencia de drogas y bajar al 40% en ausencia de las mismas", se reflejó en el informe elaborado por Agustín Salvia y Carolina Moreno.

Fiscales del conurbano bonaerense encuentran razones para ese crecimiento del narcotráfico en las villas. Tras el análisis de las causas, en los últimos dos años llegaron al convencimiento de la existencia de una "economía narco de subsistencia" arraigada en zonas humildes.

Se trata de formas ilegales de vida de las que toman parte todos los miembros de una familia, cuya fuente de ingreso exclusiva es la venta minorista. Los llamados quioscos de droga. Lejos de los grandes carteles, en las villas se hacen fuertes los clanes familiares en una forma de operar que está en expansión.

Incluso funcionarios nacionales reconocen que hubo algunos intentos de narcos de adaptarse socialmente, con el estilo desarrollado en las favelas brasileñas. Por eso los recientes saqueos pusieron una alerta mayor sobre la acción de los vendedores de drogas.

En Rosario, por ejemplo, el ministro de gobierno de Santa Fe, Rubén Galassi, advirtió que "sectores ligados al narcotráfico aprovechan estas situaciones que les son favorables para sacar partido".

Ajustes de cuentas, liberación de zonas y crecimiento de robos relacionados con la necesidad de comprar drogas impulsan los miedos en los asentamientos consignados en esta encuesta del Observatorio de la Deuda Social Argentina.

Y si bien en todos los niveles sociales se indicó como positiva una mayor presencia policial en los barrios, la sensación de inseguridad continúa como una preocupación importante que afecta la calidad de vida. En ese sentido, el análisis de los resultados de la encuesta expuso que "el sentimiento de inseguridad nunca ha sido un reflejo de los índices de delito y exhibe una autonomía relativa: suele aumentar al incrementarse la victimización, pero una vez instalado como problema social, no baja aunque las tasas de delito sí lo hagan".

De todas maneras, el narcomenudeo se transformó hoy en un problema concreto, situación ratificada por trabajos de campo y experiencias judiciales.

Un peligro real para los más humildes

Según el informe, la venta de drogas impacta en la seguridad

  • "El miedo en las villas afecta a siete de cada diez hogares que declararon venta de drogas en su propio barrio"
  • "El 64,2% de los habitantes de villas afirmó que en su barrio hay presencia de narcos"
  • "El sentimiento de inseguridad nunca ha sido un reflejo de los índices de delito, no baja, aunque las tasas de delito sí lo hagan"
  • "Es mayor el temor en las zonas urbanas en las que se percibe la venta de drogas"
  • Del editor: lo importante

    Este estudio privado revela no solamente la falta de políticas contra el narcotráfico, sino la ausencia del Estado en los lugares más vulnerables.

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