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El orden de San Lorenzo derrotó a un Boca desteñido

Con gol de Claudio Morel Rodríguez, el equipo de Ruggeri ganó 1 a 0; a puro empuje, los locales merecieron empatar.
Christian Leblebidjian
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23 de septiembre de 1999  

La primera pulseada de la semana fue para San Lorenzo. Los méritos podrán discutirse más adelante, pero lo cierto es que el conjunto de Boedo volvió a vencer a Boca por 1 a 0. Como ya había sucedido en el partido de ida por el Grupo C de la Copa Mercosur. Tal vez por eso el loco festejo del final..., tal vez palpitando optimista el nuevo clásico que jugarán en cuatro días por el torneo Apertura. Boca experimenta sensaciones desconocidas bajo la conducción de Carlos Bianchi, como perder dos partidos seguidos, o caer en la Bombonera -no ocurría desde el 5 de agosto de 1998, ante Vélez, por este mismo certamen-, o ver cómo ahora ha quedado comprometida su clasificación en la Mercosur.

Bianchi siguió sorprendido esos primeros 45 minutos. Manos en la cintura como si no pudiese entender qué sucedía en la cancha. Su equipo ofrecía una imagen tan pálida que era casi imposible de digerir. El había optado por modificar todo el medio campo, incluso, dándoles la oportunidad a jugadores comoNavas y La Paglia, que hace tiempo que no tienen continuidad. Pues nada salió bien. Boca fue superado por el orden, el criterio y el atrevimiento de San Lorenzo, que fue más y sacó una ventaja merecida.

Con la dinámica de Guillermo Franco por la izquierda y de Lucas Pusineri por la derecha, los dirigidos por Oscar Ruggeri le agregaron inteligencia a su conocido coraje para crearles mil problemas a los locales. Fundamentalmente a través del movedizo Estévez, que tuvo a muy mal traer al inseguro Matellán. Y así comenzaron a sucederse las situaciones de riesgo ante Córdoba. Y si no se concretaban sólo era porque faltaba una mayor dosis de precisión en los metros finales. Nada más.

La Paglia fracasaba en la conducción de Boca. Y Palermo se retrasaba tanto para tomar contacto con la pelota que parecía un volante más. ¿Conclusión? Los xeneizes eran muy tibios, casi inexpresivos en ataque. El dominio del balón resultaba alternado, pero la profundidad solamente pertenecía a los azulgranas. Hasta que a los 29 minutos, una incisiva proyección de Claudio Morel Rodríguez dejó al lateral izquierdo en posición de gol: atajó Córdoba, pero quedó el rebote otra vez en los pies de Morel Rodríguez. Y esta vez no perdonó. Una ventaja justa.

Después iban a quedar dudas por un posible penal de Michelini sobre La Paglia. Pero un empate nada hubiese tenido que ver con el juego. Sobre el final de la etapa, Matellán salvó en la línea un contraataque que a poco estuvo Romeo de traducir en el segundo gol. San Lorenzo había presionado en todo instante. Y se había aprovechado de tantas ventajas de Boca que se podía pensar en una diferencia exigua...

Pero se despertó y reaccionó Boca en la segunda etapa. Con algo de La Paglia y Basualdo se adelantó y, con decisión, presionó a San Lorenzo. Bianchi apeló de inmediato a Cagna, Riquelme y Guillermo Barros Schelotto, entonces, a puro coraje, comenzó a forzar el desarrollo del juego. Cargó poco fútbol a su arsenal ofensivo, pero sumó los méritos suficientes como para llegar al empate. Un remate de Matellán, un tiro libre de Riquelme, otro disparo de Palermo y un penal de Ameli al propio Palermo que el juez Elizondo no sancionó fueron sus posibilidades.

San Lorenzo se olvidó de atacar y soportó, pero con orden, y ésa fue su virtud. Ganó el primer test y quedó bien posicionado en la Mercosur. Boca, que nunca había desatendido este torneo, ahora mira la tabla y desconfía. Impensado hace un tiempo.

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