Los temores políticos detrás de las reacciones de Cristina

La dura respuesta a Darín y la ráfaga de tuits contra la Justicia exhibieron a una Presidenta más virulenta; el factor Scioli-Massa y la variable emocional
Mariana Verón
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13 de enero de 2013  

La carta de la Presidenta al actor Ricardo Darín por sus declaraciones sobre el crecimiento patrimonial de los Kirchner, así como su metralla de 22 tuits para fustigar la decisión de la Cámara Federal en lo Civil y Comercial contra la anulación de la venta del predio de la Rural , dejaron traslucir un momento especial para la jefa del Estado.

Quienes alcanzan a tener un mayor nivel de confianza con la primera mandataria aseguran que hay dos hechos que motivaron ese tipo de respuestas, más virulentas tanto en su contenido como en su forma.

El primero es el que explican ministros y funcionarios de Balcarce 50, quienes analizan la reacción presidencial desde una mirada más política y atribuyen a la coyuntura pre electoral los mensajes que comenzó a enviar la Presidenta.

En la Casa Rosada está cada vez más extendida la creencia de que el gobernador Daniel Scioli no será nunca el heredero natural del proyecto kirchnerista, y que es él la principal figura sobre la que la Presidenta depositó su bronca.

"No le perdona haberse lanzado a la carrera presidencial apenas un mes después de que asumiera", explicó a LA NACION un ministro. El verano pasado, Scioli rompió su habitual monotonía discursiva y anunció su intención de ser candidato en 2015. "Ella le perdió la confianza", refuerzan en el Gobierno.

Algo similar sucede puertas adentro de la Casa Rosada con el intendente de Tigre, Sergio Massa , otro de los dirigentes que asoma para protagonizar las próximas elecciones legislativas. "Ni Scioli ni Massa serán los elegidos de Cristina", explican desde un ministerio político para dar por tierra con las especulaciones sobre un acercamiento.

Varias de las filosas indirectas tanto de la carta de Cristina a Darín como del discurso que dio al recibir a la Fragata Libertad en Mar del Plata estuvieron destinadas a ambos. Desde aquellos dardos a quienes tenían costosas casas en el Delta hasta las alusiones a los políticos que siempre hablan del amor parecían dirigidos a ellos.

En los últimos días se comenzó a extender en Balcarce 50 una relectura de la pelea del Gobierno con el Grupo Clarín. "Lo que está en juego no es Clarín en sí, sino los medios como voceros de las corporaciones y de los candidatos de las corporaciones, como Scioli y Massa", argumenta un funcionario vinculado al distrito bonaerense que lo habló con Cristina. En una oficina vecina, más relacionada con el clan santacruceño, LA NACION escuchó la misma opinión. En esta lectura, quienes amenazan su poder a futuro funcionan en asociación con las corporaciones.

Los próximos meses serán cruciales para el futuro del kirchnerismo. La Presidenta ya tiene decidido que usará todo su poder en beneficio propio. "Es la última oportunidad en la que la lapicera le pertenecerá sólo a ella", refuerza una fuente oficial para explicar el momento de tensión que se avecina. Ya está decidido: ningún lugar se llevará Scioli para el Congreso y poco o nada para la Legislatura bonaerense.

La Presidenta sabe que de esta elección depende su futuro. Y no desperdiciará su última chance de influir, completamente sola, en las listas. Cada candidato que elija tendrá su impronta. Alicia Kirchner sigue siendo, hoy, la opción más escuchada para el distrito bonaerense. De cómo salga 2013 dependerá cómo y cuánto deba compartir la Presidenta la lapicera hacia 2015.

El factor personal

El segundo motivo que explicaría el especial momento que atraviesa la Presidenta tendría un componente emocional. Cristina tuvo una semana particular en este sentido, según explicó una fuente por fuera de la política que suele verla los fines de semana. Algunas de las personas de su círculo más íntimo, ajenas a la militancia, creen que el fin de año disparó aún más en la jefa del Estado el recuerdo de su marido, que murió hace dos años. El sábado estuvo sola en El Calafate, sin su hijo, Máximo, que suele ser el sostén afectivo y político más fuerte del entorno presidencial cuando ella viaja a Santa Cruz.

En este contexto explican la decisión de responder duramente por carta a los cuestionamientos de Darín, quien había reclamado explicaciones sobre el crecimiento patrimonial de los Kirchner. Por teléfono, con un funcionario, confesó su sensación. "Fue una carta dura, sí, pero lo tenía que hacer. Y no por mí, sino por Néstor. El no está para defenderse". Con esas palabras, Cristina Kirchner justificó en una charla privada lo que sintió en el momento en el que decidió escribir aquella áspera respuesta al actor quizá más popular del país.

En la soledad de su casa de El Calafate, sin más compañía que la de uno de sus secretarios privados, Pablo Barreiro, y el personal habitual de la residencia de Los Sauces, la Presidenta escribió de un tirón lo que con el correr de las horas dijo sentir sobre las declaraciones del actor.

La mayoría de los funcionarios consultados por LA NACION coincidían en advertir que la carta dirigida a Darín no fue otra cosa que un discurso de Cristina, pero plasmado en papel. Por el tono coloquial y lo extenso de la misiva, nadie dudó en la Casa Rosada en atribuirle la total autoría a la Presidenta. Así es su estilo, repiten a menudo los más cercanos colaboradores presidenciales. Jamás Cristina permitiría que nadie dictara siquiera una coma en un texto con su firma. Los únicos que la asisten son sus secretarios.

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