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Humberto Tumini: "En el ERP no se enriqueció nadie, no como La Cámpora"

El líder de Libres del Sur se prepara para ser candidato y repasa su pasado guerrillero
Diego Sehinkman
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13 de enero de 2013  

El señor de remera Lacoste celeste que camina, invisible a los turistas, junto a Victoria Donda y Alfonso Prat-Gay por las playas de Mar del Plata, es sin embargo el que tiene la mejor historia para contar en esta Argentina de hoy, que se sigue mordiendo la cola de los 70. Se llama Humberto Tumini, tiene 63 años y fue protagonista directo. Formó parte del ERP, fundó Patria Libre y hoy es secretario general de Libres del Sur.

— Su historia podría retratar un fenómeno de fines de los 60. Un joven de clase media acomodada de Córdoba que ante las consecuencias de la dictadura empieza a sentirse atraído por la lucha armada para combatirla.

— Creo que es bueno dar un contexto de ese proceso. En el Cordobazo mataron a 14 personas. Todavía yo no estaba muy politizado. Escuché silbar las balas. Eso me impactó profundamente. Llegué a la conclusión de que había que enfrentar a la dictadura. Pero no fue un pensamiento aislado. De mi grupo de amigos murieron más de 30.

— (Interrumpiendo) ¿Me deja hacer una interpretación? ¿Se dio cuenta de cómo necesita insistir en que era relativamente "normal" en esa época tomar la opción armada? ¿Tiene temor a ser rechazado electoralmente por haber estado en ERP?

— Este país sufrió en sus 200 años de historia mucha violencia política. Entre 1820 y 1870 hubo feroces luchas. Los 70 fueron muy agudos, pero están muy cercanos. Tiene que pasar un poco más de tiempo para analizarlos con frialdad.

— Usted tuvo vínculo directo con Santucho, ¿qué recuerda de él?

— Era un gran dirigente, una persona muy formada y sencilla, con muchas características de líder, aunque hablara despacito. Estaba muy convencido de sus ideas, muchas equivocadas.

— ¿Cuáles?

— No sé si esa estrategia de lucha armada era viable en la Argentina de entonces. Santucho no tuvo intereses personales ni materiales. De los dirigentes montoneros o los del ERP no se enriqueció ninguno. Lo que hicieron después ya son decisiones individuales. No es el caso de La Cámpora, que tiene dirigentes que buscan mejoras materiales.

— Espere, ya vamos a llegar a hoy.

— (Sonríe). No tengo problema de hablar de mi pasado.

— Usted estaba preso en Rawson y en el 73 lo indulta Cámpora.

— Cuando aterrizamos había un montón de gente con banderas del ERP esperándonos. Hasta el 25 de mayo del 73, la gente nos vio como la avanzada de la lucha contra la dictadura y había una enorme simpatía. La segunda vez que salí de la cárcel, en el 83, ya era otro país, ya no éramos bien vistos. La dictadura resignificó la mirada hacia nosotros.

— Vamos a apretar el botón de forward. Pasamos por Patria Libre que da origen a Libres del Sur y luego se integra al kirchnerismo. De repente algo se rompe y se van. ¿Qué vieron que no hubieran visto antes?

— Cuando en 2008 Néstor asume la presidencia del PJ en la plenitud de su gestión, con un contexto internacional beneficioso y abandona la posibilidad de construir una nueva fuerza política, decidimos irnos. El PJ fue responsable de la destrucción de la Argentina.

— ¿Cómo ven a Alicia Kirchner para candidata en la provincia?

— (Terminante) Mal. No tiene carisma ni atractivo.

— Pasamos al tema Once. La Cámara confirmó los procesamientos de Schiavi y Jaime y dispuso el del maquinista.

— Es horrible. Lo de Once es una radiografía de este gobierno.

— Un kirchnerista le podría decir que las cosas tardan, pero llegan. Los Cirigliano están procesados, vienen vagones...

— Cuando llevás diez años de gestión y tenés el sistema ferroviario en las condiciones que está es un gran crimen. El anuncio de la Presidenta sobre los trenes es una sanata.

— ¿Usted va para diputado nacional por la ciudad?

— Sí. Queremos constituir una nueva mayoría en la ciudad con Prat- Gay, Donda, Gil Lavedra y Estenssoro.

— ¿Cree que le juega en contra el haber estado en el ERP?

— (Piensa) No creo. De última soy una persona franca y no me arrepiento de lo que hice. Además, dos personalidades de la política latinoamericana, apreciadas por los sectores que podrían tener preocupaciones con mi pasado, son Mujica y Dilma. ¿Y no fueron guerrilleros?

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