En los albores de un nuevo medio

María José Müller
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18 de enero de 2013  

Muchos se equivocaron. No era la TV la que cambiaría el destino de la radio: era Internet. La radio dejará de ser radio para convertirse en otro medio, con reminiscencias de ella, basadas en el sonido, la música, la ubicuidad, el entretenimiento. Se abandonan las ondas, las limitaciones geográficas, la exclusividad sonora y se abrazan las posibilidades que brinda Internet. La radio del futuro está online, en dispositivos multitarea, en una pantalla donde seleccionar un menú "a la carta", en las descargas asincrónicas, en un usuario-oyente y también productor de contenidos. ¿Podemos seguir hablando de radio ante estos cambios?

Los usuarios continuarán necesitando un medio que los entretenga mientras manejan, cocinan o se desplazan en el transporte público. La comunicación sonora seguirá viva, de la mano de un soporte distinto, que brinda las mismas posibilidades que siempre ofreció la radio y más. Quizás entonces el debate sobre si Internet acabará con la radio no tenga sentido, porque la cuestión no es cómo llamarla sino que lo que ella es y la función que cumple son tan importantes como siempre.

La radio online no deja de crecer: en nuestro país el 44% de los internautas consume radio a través de Internet. Hoy ya es mucho más que streaming , y esto puede verse en las páginas de las emisoras, que no son solamente un canal alternativo a las ondas electromagnéticas. Son portales con información, descargas de contenido, propuestas de interactividad a través de redes sociales y, por lo tanto, nuevos medios, por momentos complementarios de las radios tradicionales.

Según el último estudio de Arbitron, en los Estados Unidos los usuarios de radio online pasaron de escucharla durante un promedio semanal de seis horas en 2008 a casi diez horas en 2012. Hoy, el 17% de los oyentes estadounidenses de radio online utiliza su celular para escucharla dentro de sus vehículos. Hace dos años ese porcentaje no superaba el 6%.

Hay también más emisoras solo online, porque el mundo digital crea y desparrama usuarios, pero también "broadcasters caseros". El oyente sigue y seguirá detrás de los contenidos, dejándose llevar por la imaginación, abierto al entretenimiento y a la música. Pero Internet le propone otras posibilidades, ni mejores ni peores que las de la radio tradicional, las mismas y más.

Todavía la radio online es una realidad "en construcción", donde los usuarios marcan el paso, sin límites geográficos ni temporales, y aun con escasas restricciones regulatorias, que propone un dial tan infinito como desafiante. Pero no pasará mucho tiempo para que este medio centenario, originado en las ondas, bien propio del éter, sea una realidad más online que offline, porque allí está su futuro.

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