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Neuquén: el MPN ganaba con una ajustada diferencia

Laura Serra
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27 de septiembre de 1999  

NEUQUEN.- Las de ayer fueron las elecciones más reñidas que recuerde la historia de esta provincia. Con una ajustada diferencia, el candidato oficialista, Jorge Sobisch, del Movimiento Popular Neuquino (MPN), se imponía anoche con el 41,7 % de los votos, sobre su rival de la Alianza, Oscar Massei, que obtenía el 33,96 por ciento.

Rezagada, en el tercer puesto se ubicaba la postulante del Partido Justicialista, la diputada nacional menemista Norma Miralles, con un 15,02 % de los votos.

Estas cifras oficiales corresponden al 58,5 por ciento de los votos escrutados y, al cierre de esta edición, nadie se atrevía a adjudicarse el triunfo debido al ajustado margen de diferencia entre los dos principales candidatos.

De hecho, Sobisch anunció, pasadas las 21, que no haría declaraciones hasta que se haya escrutado el último voto, aunque se esperaba alguna definición posterior.

Hasta el último momento, una sensación de inquietud y suspenso embargaba esta provincia, que por primera vez asistía a una lucha palmo a palmo entre los dos principales candidatos.

De mantenerse estos guarismos, Sobisch se alzaría con un triunfo no acostumbrado por el MPN. "Sería una victoria con sabor amargo", graficaba anoche un importante dirigente del movimiento.

Cautela

Sucede que el MPN, acostumbraba a exhibir resultados que durante años superaron el 50 por ciento de los votos, ahora deberá lidiar con una Legislatura local donde no lograba la mayoría que se esperaba.

Además, la Alianza se alzó con dos de las principales intendencias neuquinas, la capital (donde triunfó el radical Horacio "Pechi" Quiroga) y Cutral-Có. En Zapala, la tercera población en importancia, también se imponía levemente la coalición UCR-Frepaso.

¿Cuál es la razón de esta inédita paridad de fuerzas en Neuquén? La primera explicación apunta al comportamiento que ha mantenido el sector disidente del MPN, que comanda el actual gobernador y veterano caudillo del movimiento, Felipe Sapag, cuyas diferencias con Sobisch son públicas y notorias. Sus gestos de simpatía hacia la Alianza, aunque jamás se han traducido en palabras concretas, fueron suficientes para ajustar los resultados de los comicios y abrir un frente de preocupación en Sobisch, a futuro.

El MPN tampoco lograba alzarse anoche con las dos diputaciones nacionales en juego, tal como esperaba. Según auguraban los cómputos oficiales, ingresarían en la Cámara baja el candidato oficial Adrián Fernández (un dirigente actualmente procesado por la justicia local) y el radical Víctor Peláez. Anoche, los dos partidos preferían mantener una actitud de cautela y los simpatizantes aguardaban resultados más concretos antes de congregarse frente al monumento al general San Martín, un tradicional punto de reunión de los triunfos del MPN.

Sin embargo, una incipiente sensación de triunfalismo se vivía en el búnker de la Alianza que, por primera vez en décadas, lograba arrimarse peligrosamente al MPN.

"Esta paridad en los resultados es un hecho inédito en Neuquén. En elecciones anteriores, yo saludaba a mi adversario a los quince minutos de comenzado el escrutinio. Esta vez, la situación fue diferente", afirmaba Massei.

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