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Los llamativos rumores sobre el papa Paulo VI

Pedro Siwak
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13 de febrero de 2013  

Al finalizar el Concilio Vaticano II en 1965, una de las normas establecidas fue fijar que los obispos presentaran su renuncia a los 75 años. La magna asamblea convocada por Juan XXIII se había iniciado en 1962. Un año después murió Juan "el bueno" y fue sucedido por Paulo VI, que contaba con 66 años.

Cuando en 1972 el papa Giovanni Bautista Montini estaba por cumplir los 75 años, arreciaron los rumores sobre su posible renuncia al papado. La deducción era lógica. Si los obispos estaban obligados a renunciar, ¿por qué no también el Papa?

El periodismo cubrió ese interrogante durante un largo tiempo, en lo que parecía vislumbrarse como un operativo de prensa por la forma persistente en insistir sobre el tema.

El Código de Derecho Canónico establece en su canon 401 que "al obispo diocesano que haya cumplido 75 años se le ruega que presente la renuncia de su oficio al Sumo Pontífice, el cual proveerá teniendo en cuenta todas las circunstancias".

La norma tiene su origen jurídico en el documento del Concilio Vaticano II "Christus Dominus", que establece que por la trascendencia y la responsabilidad del ministerio pastoral de los obispos, aquel que por la edad avanzada u otra causa se sienta menos apto para cumplir su cargo, se le invita a presentar su renuncia.

Lo cierto es que esos rumores permanecieron hasta el día de su muerte, el 6 de agosto de 1978. Lo llamativo del caso es que con Juan Pablo II –murió a poco de cumplir 85 años– no ocurrió lo mismo, y tampoco con Benedicto XVI, que anteayer le dio la sorpresa al mundo católico.

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