Razones de autor que el lector desconoce

Verónica Chiaravalli
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15 de febrero de 2013  

Valerie Miles, neoyorquina de reconocida trayectoria como editora en España, donde vive desde hace veinte años, cuenta que una tarde hizo un descubrimiento prodigioso. Acompañaba a su madre a la biblioteca del pueblo de Cashiers, en Carolina del Norte, y entre el rico acervo a disposición de los lectores encontró el título, publicado en 1942: This is My Best. Over 150 self-chosen and complete masterpieces, and the reasons for their selection . Entre los escritores que habían elegido las mejores páginas de su propia producción y fundamentaban la elección con sus propias palabras, figuraban Faulkner, Hemingway, Willa Cather, John Dos Passos y Dorothy Parker. Miles no dudó en replicar la propuesta, consciente no sólo del atractivo que podría tener para el lector común sino también del valor documental de estos testimonios. El resultado: Mil bosques en una bellota , publicado por Duomo, en Barcelona, a mediados del año pasado, libro que reúne a veintiocho escritores hispanohablantes, entre los que se cuentan Vargas Llosa, Ana María Matute, Rafael Sánchez Ferlosio, Vila-Matas, Bryce Echenique, Jorge Edwards, Sergio Pitol, Javier Marías, Eduardo Mendoza, Carlos Fuentes, Juan Marsé, Muñoz Molina, Castellanos Moya, Rafel Chirbes, Esther Tusquets y los argentinos Elvio Gandolfo, Hebe Uhart, Cozarinsky, Piglia y Aurora Venturini.

La obra depara algunas sorpresas que la propia editora destaca (¿eligió Vargas Llosa como sus favoritas páginas de Conversación en La Catedral o de La guerra del fin del mundo ? No; se inclinó por El Paraíso en la otra esquina y La Fiesta del Chivo ), y pone de manifiesto intimidades reveladoras en el apartado donde Miles invita con preguntas directas a que los autores den precisiones sobre su obra. Allí Goytisolo cuenta cómo el contacto con Jean Genet modificó su relación con la literatura. "Él decía muy claramente que la literatura es una cosa y la vida literaria es otra y hay que saber escoger. Y yo escogí." Y Esther Tusquets sorprende con una confesión: "Siempre se da por supuesto mi entusiasmo por la Woolf, pero aunque reconozco su extraordinario talento, no ha sido nunca una de mis pasiones".

Pero acaso las palabras más risueñas sean las de Juan Marsé. Hijo de familia obrera, publicada su primera novela le aconsejaron que viajara a París. "Pensaron que en París escribiría, pero no escribía nada. Me dediqué a comprar libros o incluso a robarlos al principio, porque no tenía dinero. Me dediqué a vivir. [...] Cuando llegué a Barcelona me dijeron: ?Bueno, tus vivencias en París, ¿qué?'. A Carlos Barral le dije ?no traigo nada'. [...] El viejo Lara me dijo con ese acento andaluz que tenía: ?¿Cómo es posible que no traiga una novela de París con esas mujeres francesas que se lo comen todo, alguna historia con una mujer francesa? Pues se vendería como rosquillas'. Total que los frustré un poco en eso. Y me puse a trabajar en Últimas tardes con Teresa ", del que eligió, claro, sus mejores páginas.

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