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Marcelo Fuentes, un militante kirchnerista dispuesto a dar batalla en el frente judicial

Leal y verticalista, acumula en el Senado un poder que se extiende al Consejo de la Magistratura, donde defiende los intereses del Gobierno
Gustavo Ybarra
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3 de marzo de 2013  

Marcelo Jorge Fuentes es un soldado, un convencido de que la llegada del kirchnerismo al poder en 2003 resucitó al peronismo de la "patria socialista" que con tanta pasión había abrazado a fines de los 60 y principios de los 70, cuando era un ferviente orador en las asambleas universitarias en La Plata, y que Juan Domingo Perón mandó al freezer de la historia cuando expulsó a los "imberbes" y a "los estúpidos que gritan" de la Plaza de Mayo en 1974.

Es esa condición de soldado la que lo ha convertido en un auténtico cruzado del kirchnerismo, un ariete del Poder Ejecutivo en el Consejo de la Magistratura en la batalla que mantiene con el Poder Judicial, con la ley de medios como telón de fondo.

Desde que el conflicto jurídico con Clarín se intensificó, Fuentes cobró un rol protagónico que ya había comenzado a perfilar en abril del año pasado, cuando se convirtió en el responsable de investigar la actuación del juez Daniel Rafecas en la causa de la ex Ciccone Calcográfica, una jugada del kirchnerismo para defender al vicepresidente Amado Boudou.

"Se podrán decir muchas cosas de él, pero no se le puede negar que es genuino. No es un chupamedias, sino que cree en el proyecto", lo definió un compañero del bloque oficialista en la Cámara alta.

Esta convicción también quedó demostrada en medio del conflicto por la ley de medios, cuando durante la cuenta regresiva al finalmente frustrado 7-D, acompañó la denuncia a los representantes de la oposición del Consejo de la Magistratura por la supuesta obstrucción en la selección de jueces y de los magistrados subrogantes que validaron la medida cautelar del Grupo Clarín, que mantiene en suspenso la aplicación de dos artículos clave de la norma.

Senador por Neuquén desde hace seis años -en diciembre se le vence su mandato-, fue hasta el año pasado un hombre de muy bajo perfil, casi ignorado por sus colegas oficialistas, que solían criticarle su fuerte ideologización.

"Cuando habla no se le entiende nada", era la frase más utilizada cuando se pedía una definición de Fuentes a sus compañeros de bloque en los tormentosos días de 2008 en los que la Cámara alta debatió el proyecto que intentó convertir en ley la controvertida resolución 125 de retenciones móviles al campo. Fue en ese debate cuando su nombre cobró cierta relevancia, luego de que Carlos Reutemann lo definiera como un "kirchnerista de paladar negro".

Sin embargo, algo cambió en diciembre de 2011. De pronto, llegó la orden directa de la Casa Rosada y Fuentes se convirtió en un legislador clave para el Poder Ejecutivo. Fue designado miembro por la mayoría del Senado en el Consejo de la Magistratura y presidente de las comisiones de Asuntos Constitucionales y de la Bicameral de Seguimiento de los Organismos de Seguridad y de Inteligencia, una concentración de cargos inédita para una bancada peronista siempre acostumbrada a repartirse el poder de manera equilibrada.

Para sus compañeros de bloque, las razones de tamaño empoderamiento tienen que ver con su lealtad. "Fuentes es un orgánico, un verticalista, eso fue lo que eligió la Presidenta", comentó un legislador kirchnerista. Otro de sus compañeros señaló otra cualidad: la falta de ambición para construir poder propio, que contrasta con muchos de sus colegas. "No le importa armar estructura política, no es como Aníbal Fernández, que siempre está acumulando poder", explicó.

El rol protagónico que adoptó Fuentes en el último año contrasta con el silencio que rigió su vida durante casi 30 años, en los que pasó de líder estudiantil en La Plata, ciudad en la que nació el 6 de octubre de 1948, a anónimo abogado sindical radicado en la provincia de Neuquén. "No vi nada que me gustara en todos estos años", explicó en un reportaje al diario Tiempo Argentino, junto a otros militantes peronistas estudiantiles de inicios de los 70, en ocasión de cumplirse el primer aniversario de la muerte de Néstor Kirchner.

Ostracismo y regreso

Su retorno a la actividad política se produjo con el ascenso de Kirchner al gobierno, de quien fue su jefe político durante el año 71, cuando reemplazó a Carlos Kunkel como secretario general de la Federación Universitaria de la Revolución Nacional (FURN). Ése fue el año en el que el fallecido ex presidente se integró al que por aquel entonces era el brazo universitario de la Juventud Peronista (JP). "Nosotros, con [el actual diputado Carlos] «Cuto» Moreno formamos parte de la segunda generación de la FURN, y Néstor formó parte de la tercera generación, la más joven", sostuvo Fuentes.

Sus compañeros de aquellas épocas lo recuerdan como un orador empedernido, dispuesto a presentar la batalla dialéctica hasta en las condiciones más adversas. "Era un encantador de serpientes, se subía y hablaba", rememoró Moreno.

Recibido de abogado en 1973, la definición de Perón del 1° de Mayo de 1974 por la ortodoxia peronista dejó a Fuentes sumido en una profunda desilusión. Esto, sumado al golpe de Estado de 1976 y la sangrienta persecución lanzada por la dictadura, se tradujo en el abandono de la actividad política y su radicación en Neuquén. Entre 1973 y 2003, Fuentes se dedicó a su profesión de abogado. Fue apoderado de la Federación de Trabajadores Rurales, hasta 1978, y de la Asociación del Personal de la Universidad Nacional del Comahue (1984-1999). También ocupó la vicepresidencia del Colegio de Abogados y Procuradores de Neuquén (1987-1990).

El ostracismo se terminó en el año 2000, cuando Néstor Kirchner visitó Neuquén y en un reportaje televisivo recordó a sus compañeros de militancia en La Plata. La transmisión fue vista por Ofelia Cédola, integrante de aquel grupo, quien se acercó a saludar al entonces gobernador de Santa Cruz. Allí se pactó una reunión en la ciudad de Zapala, en la que Fuentes volvió a encontrarse con aquel flaco de casi 1,90 metros que integraba la denominada "Banda Púrpura" (nombre que parodiaba el de Franja Morada, la agrupación universitaria radical) y que se sumó al FURN bajo su conducción.

A partir de allí, Fuentes pasó a formar parte del Grupo Calafate, el primer círculo de consulta con el que Néstor Kirchner empezó a forjar su sueño presidencial. Corría el año 2002 y el santacruceño "calculaba llegar a la presidencia en 2007, salvo que los tiempos se acortaran", recordó el senador. Los tiempos se acortaron y en 2003 Fuentes ocupó el primer cargo político de su vida: subsecretario de Relaciones Institucionales de la Cancillería.

Pero debieron pasar casi nueve años y tener también la bendición de Cristina Kirchner para que Fuentes se convirtiera en un soldado del frente judicial kirchnerista. "Si esto se llama presionar a la Justicia, bienvenida la presión a la Justicia", fue una de las frases que usó para justificar uno de sus embates contra los jueces que debían entender en la causa contra la constitucionalidad de la ley de medios.

Para Fuentes, este presente es un volver a vivir aquellos agitados días de los 70. Como si todavía fuera un militante universitario, como si no hubieran pasado 40 años.

Quién es

Nombre y apellido: Marcelo Jorge Fuentes

Edad: 64 años

  • Experiencia militante

    Nació en La Plata y allí estudió abogacía. Fue militante peronista y jefe político de Néstor Kirchner en la universidad. Entre 1973 y 2003 vivió y trabajó en Neuquén.
  • Recompensa

    Su primer cargo fue en la Cancillería, en 2002. Tras varios años de perfil bajo en el Congreso, la Presidenta lo bendijo para integrar del Consejo de la Magistratura.
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