Participaron policías en la banda de Ramallo

Lo confirmó anoche el ministro de Justicia y Seguridad bonaerense, Carlos Soria; el juez de la causa, Villafuerte Ruzo, ya trabajaba sobre esa hipótesis.
Gustavo Carabajal
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7 de octubre de 1999  

SAN NICOLAS.- El secretario de Justicia y Seguridad bonaerense, Carlos Soria, confirmó esta madrugada que hubo policías que actuaron como cómplices de los ladrones que asaltaron el Banco de la Nación de Villa Ramallo, hecho que precedió la masacre de dos rehenes y un delincuente durante el intento de fuga.

"Hay, desgraciadamente, y como todos lo imaginábamos, algún personal policial directamente involucrado", dijo anoche Soria en declaraciones a Radio América, informó Télam.

Horas antes, los investigadores de la tragedia habían adelantado a La Nación que los tres ladrones que el 16 de septiembre irrumpieron en la sucursal del Banco Nación contaban con información que fue suministrada por una banda mixta, formada por civiles y policías. Y ésa es la más firme de las tres hipótesis sobre de las que trabaja el juzgado federal de esta ciudad.

La sospecha había surgido a partir del hallazgo en el bolsillo de la camisa de Martín Saldaña, el ladrón que horas después apareció muerto en un calabozo de la comisaría de Villa Ramallo, de un detallado plano de la sucursal situada en la esquina de San Martín y Sarmiento.

La segunda línea investigativa que lleva hacia la complicidad entre policías y ladrones tiene un tinte político, y se refiere a una maniobra urdida por un grupo de uniformados de la zona, que entregaron el banco a los tres delincuentes para emboscarlos con el fin de demostrar la eficacia policial, en un momento en que la ola de violencia castigaba la política de seguridad encarada por el gobierno bonaerense.

La tercera hipótesis se fundamenta en la presunción de que el asalto al banco formó parte de una operación encarada por ex jerarcas de la policía bonaerense marginados de la fuerza por la reforma impulsada por el gobernador Duhalde.

En el entorno del mandatario bonaerense sostienen que varios ex comisarios se habrían ocupado de vender información a bandas de asaltantes sobre medidas de seguridad en diversos bancos de la provincia.

"Por un lado se quedaban con parte del botín y, al mismo tiempo, conseguían vengarse de Duhade al favorecer con los asaltos el crecimiento de la ola de inseguirdad enla provincia", señaló uno de los investigadores.

Mientras, el juez federal Carlos Villafuerte Ruzo espera el resultado de los peritajes de las 170 armas secuestradas a los policías que rodeaban el banco para determinar quiénes fueron los uniformados que dispararon contra el Polo verde, recibirá, a las 9.30, la visita del ministro Soria.

Será el segundo encuentro entre Soria y el magistrado. Según trascendió, el ministro entregará una carpeta con importante documentación. Hace una semana Soria se reunió con el magistrado y le pidió que se apartara de la causa, pero el juez se negó.

El informe surgió a partir del trabajo realizado por un grupo de auditores del Ministerio -abogados sin estado policial- y de los sumarios administrativos internos. Allí figuran los nombres de los policías que habrían disparado contra el Polo verde. En una reunión con un grupo de políticos de la oposición, Soria advirtió que nuevos episodios como la masacre de Ramallo podrían repetirse, con el objetivo de perjudicar a Duhalde.

Ninguno vivo

De acuerdo con las tres hipótesis sobre la existencia de la entrega policial, ninguno de los tres asaltantes debía salir vivo del banco.

Carlos Martínez era el asaltante que aparecía menos comprometido con el plan para asaltar la sucursal. Quien quedó como el único ladrón sobreviviente fue convocado a participar del robo tres horas antes, cuando Saldaña y Javier Hernández lo pasaron a buscar por su casa del barrio Santa Clara, de San Nicolás.

Sin embargo, algunos pesquisas sostienen que su vida corre peligro, debido a que Martínez guarda en secreto el nombre del policía que vendió la información sobre el banco.

"El diagrama era muy preciso y actual. Contenía desde la posición de los escritorios hasta el esquema del sector de atención al público y de aquellas dependencias a las que sólo accede el personal del banco. Había, además, un esquema del departamento del primer piso, donde vivía el gerente, Carlos Chaves", dijo uno de los investigadores.

A partir de ese papel, los cañones de la pesquisa apuntaron a una persona que no forma parte del plantel de empleados del banco que tiene apremios económicos y amigos policías.

Una semana antes de que los tres delincuentes irrumpieran en la sucursal Villa Ramallo del Banco Nación, se produjo un revuelo en la sucursal San Nicolás, situada frente a la plaza Bartolomé Mitre, de esta ciudad. Ese día, la entidad fue rodeada por un puñado de móviles policiales y un helicóptero sobrevoló la zona debido a que un llamado había alertado sobre la presencia de tres sospechosos. Había sido el preludio de lo que ocurrió siete días después en Villa Ramallo.

Los investigadores a cargo de la pesquisa por la masacre analizan la denuncia de un supuesto arrepentido, que aseguró que, originalmente, el blanco era San Nicolás.

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