Alessandra Ferri volverá a bailar

La gran bailarina italiana, que se había retirado en 2006, tiene 49 años
Néstor Tirri
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18 de marzo de 2013  

Mikhail Baryshnikov fue siempre un modelo para Alessandra Ferri, tal vez la más importante bailarina que dio Italia después del retiro de la inolvidable Carla Fracci. Su carrera alcanzó su punto de excelencia en el neoyorquino American Ballet Theatre (ABT) donde, con Julio Bocca, integró una de las parejas de ballet más armónicas y deslumbrantes de la segunda mitad del siglo XX. El público argentino la aclamó en varias de sus giras y deploró que en 2006 Ferri se despidiera de los escenarios. Ahora, un viraje inesperado la impulsa de nuevo al entrenamiento y a la actividad para que su aura renazca.

Poco después del retiro, la étoile milanesa explicaba que su guía en el ABT le había transmitido una consigna: "«No debemos envejecer en el escenario», me decía Misha [Baryshnikov] cuando yo tenía 38 años, y él, 44 y, juntos, ensayábamos Giselle evoca Ferri. En efecto, poco después él se retiró". Por su parte, Bocca, que había sido su partenaire ideal, también cumplía con su propósito de abandonar la profesión tempranamente, a los 40. Alessandra se rindió a la evidencia del paso del tiempo: siguiendo los pasos de sus pares, a los 43 años, se bajó del tren. Su despedida, con La dama de las camelias , de John Neumeier, en pareja con su compatriota Roberto Bolle, fue en el Met de Nueva York, en la Scala de Milán y en el Bunka Kaukan de Tokio.

Sus fans habían quedado descolocados cuando en aquel 2006, en plena forma, Ferri decidió alejarse de la escena y asumir plenamente su rol de madre de Matilde y Emma, fruto de su unión con el fotógrafo Fabricio Ferri, el hombre al que se unió súbitamente con lazos más vibrantes que los de la proverbial coincidencia de apellido. Pero ocurrió que Baryshnikov en cierto momento volvió a bailar; no ya Giselle , por cierto, pero, con un repertorio un poco más contemporáneo y más accesible a sus posibilidades físicas, volvió al ruedo. Alessandra Ferri, fiel a su mentor, adhiere al arrepentimiento de Baryshnikov y, también, ha buscado una vía de expresión acorde con sus actuales 49 años.

Así es que en Nueva York, donde reside, Ferri ensaya un espectáculo en el que, además, debutará como coreógrafa. Se trata de una pieza que incluye una dramaturgia y que dirigirá el metteur en scène italiano Giorgio Ferrara, The Piano Upstairs (El piano del piso de arriba), en la que Alessandra alternará con tres bailarines, más una figura dramática que encarnará el actor de Broadway Boyd Gaines, ganador de cuatro premios Tony, y que dirá su texto en inglés con subtítulos en italiano.

"Los primeros años de retiro fueron para mí de duelo total –declaró la bailarina en un estudio de Manhattan hace unos días–. No me entrenaba, no tomaba clases, y esto no respondía a la realidad; mi cuerpo estaba en forma como para trabajar, si bien había que dar con el proyecto justo. Hasta que conseguí liberarme de la idea de componer heroínas del repertorio romántico. En The Piano Upstairs, asumiré un personaje adulto, con la madurez que me da la edad."

Historia de tres

En el doble plano expresivo del texto y del movimiento bailado, la pieza plantea la crisis de una pareja en la que el hombre (Gaines) se cierra para no aceptar el conflicto, y ella, en cambio, se decide a dejarlo, a fin de que él asuma la falsedad en la que viven. Alessandra se desdoblará en dos roles: el real (la esposa) y el de la conciencia del hombre, incapaz de amar. Los tres bailarines encarnarán la música de un piano, que viene del piso superior, con obras de Arvo Pärt y Philip Glass, además de tres temas de Fabrizio Ferri, compuestos para la ocasión.

El estreno será en el Festival di due Mondi, de Spoleto, el 28 de junio próximo. Hasta entonces, habrá tiempo para rastrear correspondencias entre la trama de The Piano Upstairs y episodios autobiográficos de la misma Ferri, una artista que a los 49 años se reencontrará con sus pasos y, además, vivirá su debut como autora.

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