Regina Spektor: "Quería volver con estas canciones"

Antes de regresar a Buenos Aires para tocar en GEBA, la cantante devela el proceso de producción de sus temas, el mecanismo de selección de covers, la vida en Nueva York y más
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19 de marzo de 2013  • 11:29

Ninguna suerte: la admiración y el reconocimiento no se dan de la nada, no para Regina Spektor. Atrás quedó su momento de quiebre, cuando pegó el salto a una multinacional y sacó Soviet Kitsch (2003). Fue así que comenzó a despedirse del under neoyorquino, de esa escena casi situacionista que fue el anti-folk. Y el mundo, claro, supo de ella. De su formación clásica y su enorme talento con el piano. De su voz amplia y su abanico de estados de ánimo. De su vuelo lírico. De sus orígenes rusos. Y claro, de sus canciones: portentosas, sentidas, melódicas e impredecibles.

Se puso más pop y más luminosa en Begin to Hope (2006), que terminó de catapultarla. Y le fue bastante bien con las variantes de Far (2009). Pero nunca logró un disco tan completo como What We Saw from the Cheap Seats (2012). El repertorio, los arreglos, la producción: todo suma y nada sobra. Del otro lado del teléfono, Regina acentúa sus ganas de presentarlo en vivo, acá en Buenos Aires. Aún tiene el recuerdo latente de su primera visita ("Es un público realmente increíble. Son muy apasionados. Y tan dulces. Y tan divertidos", dice). Y no duda de su entusiasmo: sabe que, el próximo sábado 6 de abril, en GEBA, le espera otra noche mágica.

Esta vez vas a tocar en un lugar más grande y al aire libre. ¿Cómo será el show?

Es algo distinto a la vez pasada… Aquella vez me acompañaban un baterista, un chelista y un violinista. Ahora seguimos siendo un cuarteto, pero con una variación: en lugar del violinista hay un tecladista. Y yo sigo sentada al piano, pasando a veces a la guitarra. Es diferente, porque muchas de las canciones de What We Saw from the Cheap Seats requieren otros arreglos. Es hermoso tocar con ellos. Y todos estamos muy entusiasmados con este show en Buenos Aires. Para muchos, será la primera vez. Y para mí será muy especial: quería volver con estas canciones.

Ya que mencionaste lo de los arreglos: ¿cómo fue que llegaste a trabajar con Mike Elizondo? Porque a él se lo conoce más que nada por producir hip hop...

Eso fue antes de arrancar con Far. En ese momento, yo le pedí al sello que me presentaran a diferentes productores, porque quería hacer un álbum con diversas participaciones, visiones y métodos de trabajo. Y bueno, Mike fue uno de ellos. Se vino hasta Nueva York, y enseguida quise conocerlo porque soy una gran fanática de Eminem. Lo bueno es que, cuando me puse a hablar con él, descubrí todos los tipos de música que conoce. Como instrumentista, además, es extremadamente virtuoso. Estudió contrabajo en la escuela, al punto que terminó tocando como profesional en una orquesta. Puede tocar música clásica, jazz, rock and roll… ¡De todo! Encima compone y toca muy bien el piano. Es algo así como un músico del Renacimiento. Así fue que, cuanto más trabajaba con él, más me maravillaba con su forma de aproximarse a los sonidos. Después, cuando llegó el momento de hacer What We Saw from the Cheap Seats, quise continuar con él, para seguir profundizando esta búsqueda de sonidos y de técnicas de grabación. Es un gran ingeniero, y nos entendemos perfectamente: todo sale muy rápido. Estamos en total sincronía.

Parece que comparten un mismo lenguaje musical...

Totalmente: tenemos un entendimiento absoluto en lo que se refiere al sonido y al sentimiento que lleva cada canción. Mike sabe dar con lo que busco. Si tengo una canción que me remite al vidrio, él se las ingenia para crear y meter un sonido que suene justamente como el vidrio. Ese tipo de cosas. Logra que todo suene exactamente igual a lo que hablamos. Por otra parte, yo adoro la combinación de lo electrónico y lo orgánico; y a él también le fascina eso: se preocupa tanto por los sonidos procesados como por los instrumentos reales. Estamos muy conectados.

La canción "Oh Marcello" tiene un tratamiento inusual. La voz roza lo teatral, y en una parte imita a una batería. ¿Cómo se te ocurrió todo eso?

Ja. ¡No lo sé! La verdad es que se dio de casualidad. Porque se trata de un tema viejo. De hecho, estábamos buscando un sonido para otra canción, y Mike sacó un sonido muy copado para la parte de la estrofa… Eso me hizo acordar de "Oh Marcello", que es una canción que no tocaba hace mucho tiempo. Ni siquiera me acuerdo de cuándo la compuse. Y definitivamente no tenía pensado incluirla en el disco. Pero ese sonido nuevo era perfecto para la canción, así que tuve que cambiar de planes y hacerlo.

¿No la habías grabado antes?

No. Lo que pasa es que tengo muchas canciones. Compongo todo el tiempo. Pero no siempre se dan las condiciones para grabarlas o incluirlas en un disco. Hay muchas canciones que escribo y guardo en alguna parte de mi cabeza; se quedan ahí esperando, hasta tener la chance de salir a la luz y aparecer en un álbum. "Oh Marcello" fue una de esas canciones.

Hay otra canción que también es vieja, pero que sí habías grabado antes: "Don't Leave Me (Ne Me Quitte Pas)". ¿Por qué decidiste rescatarla y regrabarla?

La versión que existía de ese tema está en Songs, un disco de escasa tirada que edité por mi cuenta en 2002. Forma parte de unas grabaciones que hice en el estudio de un amigo, en un solo día; son más que nada primeras tomas a las que no pude regrabarles nada. Y eso fue todo. Pero lo cierto es que, inicialmente, cuando compuse ese tema, había pensado en una producción más grande, con otros instrumentos y ciertos arreglos. En ese momento, entonces, no se los pude dar. Ahora pude hacerlo realmente como lo escuchaba en mi cabeza. Fue una deuda pendiente.

Cuando eras chica, tuviste que migrar y adaptarte a una cultura diferente. ¿Cómo es tu vida hoy en los Estados Unidos? ¿Hubo momentos en los que sentiste que no encajabas?

Bueno, sí. Cuando te encontrás con algo un poco diferente, sobre todo cuando estás creciendo, es inevitable pasar por esos momentos en que sentís que no encajás. Pero no creo que pase tanto por mi procedencia: la verdad es que conozco a un montón de estadounidenses que experimentaron lo mismo en su propio país. Para mí, definitivamente, fue muy bueno entender que eso era normal, sobre todo en una ciudad como Nueva York, donde hay tantas historias de migraciones y todos se interesan por tus orígenes. No importa de dónde vengas, si es de Honduras o de Etiopía, los neoyorquinos van a respetarte. Porque ellos, o sus antepasados, pasaron por lo mismo. Y así fue siempre, generación tras generación. Es parte de su cultura.

Hiciste temas de John Lennon, Leonard Cohen, Madonna y Radiohead. ¿Cómo elegís tus covers?

Hay muchas canciones de otros que me gustaría versionar. Pero lo cierto es que me cuesta decidir, sobre todo si estoy muy metida con mi música. Si elijo hacer un tema de otro, trato de encontrarle la vuelta, de agregarle algo mío. Necesito sentir que le hice algo distinto. Sin ir más lejos, en What We Saw from the Cheap Seats, me di el gusto de versionar a uno de mis cantautores rusos favoritos: Bulat Okudzhava. Hice dos covers suyos que aparecen en la edición especial del disco. Fue muy bueno para mí, porque nunca canto en ruso, y además siento que le puse mi toque. Me interesa eso: hacerle justicia a la versión original y, a la vez, sentir que le puse algo mío.

¿Y qué pasa cuando versionan un tema tuyo? Como fue el caso de Peter Gabriel...

Sí, versionó "Après Moi" para su disco Scratch My Back... Eso fue asombroso, realmente increíble. El año pasado, de hecho, me presenté en uno de los festivales del verano europeo, en Portugal, y resulta que Peter también estaba ahí... Entonces me invitó al escenario para hacer esa canción junto a él y su orquesta. ¡Hice el cover que Peter Gabriel hace de mi tema! ¡Eso fue muy divertido!

Por Santiago Delucchi

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