La cumbia de los Andes

La banda que generó un fenómeno musical en Chile abrió El Vecinal a puro baile, días antes de ser la revelación del Vive Latino
Gabriel Plaza
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22 de marzo de 2013  

El Vecinal fue creado por Kevin Johansen para formar una suerte de comunidad musical amistosa más allá de las fronteras que dividen a los países. Llevado por su buen gusto, el músico aglutina en estos conciertos aquellas propuestas que mueven el avispero en su región y tienen hambre de renovación sin perder el espíritu festivo. Esta nueva edición de El Vecinal, que comenzó hace dos semanas con la presentación de Chico Trujillo, el nuevo fenómeno de la cumbia chilena, continuará hoy y mañana en el Konex con Andrea Echeverri (Colombia), Paulinho Moska (Brasil), Ulises Hadjis (Venezuela) y Sol Pereyra (ver nota).

El opening del festival con los chilenos de Chico Trujillo fue el aperitivo perfecto para este fin de semana. Los chilenos encendieron el alma festiva de El Vecinal en el patio del Konex, con sus cumbias urbanas y ese sonido explosivo de orquesta popular latina que revolucionó la escena musical del otro lado de la Cordillera. Al otro día del show, Juanito Gronemeyer, uno de sus integrantes fundadores, cuenta la historia de este combo, con seis discos editados, que nació durante un viaje a Berlín como desprendimiento de la banda de punk y ska La Floripondio y se transformó en una orquesta capaz de seducir a los jóvenes con su mezcla de cumbia tradicional, bolero, salsa y reggae. "Creo que representamos un renacimiento del estilo musical de la cumbia de una manera inconsciente, natural y lúdica, que siempre ha estado presente en Chile desde los años 40 y 50. En el tiempo de Pinochet esa expresión de fiesta fue coartada y quedó relegada al segmento de los adultos. Nosotros tomamos la cumbia e hicimos nuestra versión para ponerle algo de rock. Como los integrantes fundadores somos de La Floripondio, que es una banda más contestataria y psicodélica, se dio una mezcla natural en nuestro sonido. No fue algo de laboratorio", apunta el percusionista.

Los chilenos de Chico Trujillo fueron los pioneros en fusionar hace más de una década el pulso cumbiero con las historias urbanas; el frenético ritmo psicodélico de la chicha peruana con el sabor clásico de La Sonora Palacios, y la influencia tradicional de Los Gaiteros de San Jacinto con la escucha de bandas argentas como Los Palmeras y Los Pibes Chorros. Ese cóctel, que se reafirma en su último disco, Gran Pecador (S-Music) , incentivó el baile en un público que solía despreciar el género. "Chico Trujillo representa el renacer de la cumbia y también el compromiso con las causas sociales de los mapuches y los sectores estudiantiles. Eso nos metió en otro público que no escuchaba cumbia y empezamos a explotar en lugares como el Galpón Víctor Jara, que hoy es nido de muchas bandas cumbieras, y La Maestra Vida, que es un lugar chiquito en el que nos gusta tocar en días de semana".

El sabor popular de Chico Trujillo y la escena de su cantante, "El Macha" (frontman y autor de las letras, al que no le gusta dar entrevistas), hizo explosión en una escena en la que se inscriben otras bandas como Juana Fé, Banda Conmoción y Villa Cariño. "La verdad es que se ha propagado mucho este sonido que los medios bautizaron nueva cumbia chilena. Todas están produciendo fiestas y haciendo bailar a Chile. Incluso la escena rockera se siente un poco desplazada por esta explosión cumbiera. La gente tiene muchas ganas de bailar, celebrar y cantar, y eso está muy bueno."

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