"Yo pensaba si el padre éste era consciente de lo que se estaba jugando"

El uruguayo Gonzalo Mosca, perseguido tanto por la dictadura de su país como por la argentina, relató cómo Bergoglio lo ayudó a escapar de la amenaza de la represión
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23 de marzo de 2013  

MONTEVIDEO (AFP).– Dos testimonios, desde Uruguay y Paraguay, se sumaron ayer al grupo de personas que afirman haber sido salvadas del terrorismo de Estado en la Argentina de los años 70, por el entonces superior provincial de los jesuitas Jorge Bergoglio.

El uruguayo Gonzalo Mosca, de 63 años, dijo que el papa Francisco demostró ser "valiente personal e institucionalmente" y que gracias a su ayuda logró escapar de la dictadura argentina (1976-1983).

Como integrante del izquierdista Grupo de Acción Unificadora (GAU) de Uruguay, Mosca fue advertido en su momento que la dictadura de su país (1973-1985) buscaba capturarlo, y decidió entonces huir a la Argentina.

Allí, su hermano mayor, que era sacerdote jesuita, se puso en contacto con Bergoglio, superior de la orden entre 1973 y 1979. "El le dijo: ‘Venite con tu hermano, que vamos a ver de qué forma lo puedo ayudar’", recordó Mosca.

Esa misma noche el propio Bergoglio los llevó a un convento jesuita en San Miguel, a unos 30 kilómetros de Buenos Aires.

"En 1977 la represión en la Argentina era fortísima", recordó Mosca. "Yo iba pensando si el padre éste era consciente de lo que realmente se estaba jugando."

Mosca pasó varios días recluido en el convento, donde fue presentado como alguien que estaba haciendo un retiro espiritual.

"De noche me visitaba en el cuarto y me llevaba novelas para que me distrajera, me llevó una radio portátil para que escuchara música. Yo llevaba como cuatro días sin dormir y él veía que yo estaba sumamente tenso. Todos vivíamos con mucha tensión", relató.

Después de varios días, Bergoglio lo llamó y le reveló el plan: Mosca y su hermano volarían a la ciudad de Puerto Iguazú, en la frontera con Brasil y Paraguay, desde donde la meta era cruzar a territorio brasileño.

"Nos llevó al aeropuerto y me acompañó prácticamente hasta el avión para darme todo el respaldo y las garantías que podía con su investidura", contó.

El plan funcionó. Mosca logró cruzar a Brasil y viajar a Río de Janeiro, donde estuvo durante meses en una casa de los jesuitas hasta que pudo viajar exiliado a Europa.

Desde entonces, Mosca no volvió a tener contacto con Bergoglio, pero quiso contar su historia tras la lluvia de críticas que recibió por el papel que habría desempeñado durante la dictadura argentina.

Bergoglio fue acusado de haber colaborado en el secuestro y detención de dos misioneros en la década de 1970 por la junta militar.

"Cuando lo eligieron papa, hubo muchísimas acusaciones que se hicieron con respecto a él, la más benigna era como que él no había sido valiente como para enfrentar la dictadura", explicó Mosca.

Aunque admite que lo conoció durante muy poco tiempo, Mosca recuerda al ahora papa Francisco como un hombre de gran sencillez.

"Era una figura tan humilde, tan discreta, que me parecía que no ocupaba el puesto que realmente ocupaba", confesó. Era "un tipo muy sereno y que me quería transmitir paz, y un tipo de un humor muy fino", recordó.

Desde Paraguay

También desde Asunción el sacerdote español José Caravias relató de qué forma el padre Bergoglio lo salvó del grupo paramilitar Triple A en 1975, en los últimos meses del gobierno democrático (1973-1976).

"Cuando el provincial, que era Bergoglio, me dijo «Tengo noticias de que la Triple A decretó tu muerte y del padre Francisco Jalics», yo consideré que no valía la pena hacerse el héroe", relató Caravias a la prensa en su actual parroquia Cristo Rey, de Asunción.

"A mí ya me habían expulsado de Paraguay en 1972. Conocía la ferocidad de la dictadura. En cambio, Jalics se hizo el valiente y se quedó en Buenos Aires, y casi le cuesta la vida. No quiso irse y la pasó muy mal. Lo torturaron mucho. Bergoglio lo salvó. Se empeñó en averiguar dónde estaba. Si no lo reclamaba, lo mataban. También salvó al argentino Orlando Yorio [que murió en el año 2000]", recordó.

"Yo puedo dar testimonio de la advertencia que nos hizo a Jalics y a mí, pero no de Yorio", aclaró Caravias. "Ambos trabajábamos en las villas miseria", de la capital argentina.

"Gracias a Bergoglio estoy con vida y hoy estoy aquí", manifestó Caravias con convicción.

El sacerdote jesuita, autor de unos 40 libros y ensayos vinculados al área social, se confesó socialista y atribuyó las "calumnias" contra el Papa al "gran capitalismo internacional".

"Es muy peligroso para ellos que un papa denuncie la pobreza mundial", enfatizó Caravias.

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