Roberto Baradel, el líder de la protesta docente que recalienta la interna bonaerense

El titular del Suteba está al frente del reclamo que más desvela a Scioli, y que podría ocultar una trama de intereses políticos y personales
Jesús Cornejo
(0)
31 de marzo de 2013  

LA PLATA.- Ese tipo macizo, de pelo largo y barba tupida, hombre fuerte del sindicalismo docente bonaerense, es el que en estos días no deja dormir al gobernador Daniel Scioli; el que está detrás de los recurrentes paros y marchas que impiden que el ciclo escolar 2013 despegue, de una vez por todas, en la provincia. Este hombre, sin embargo, no es docente. Roberto Baradel , aliado estratégico del gobierno de Cristina Kirchner, es en realidad abogado, egresado de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ).

Quizá por eso algunos legisladores bonaerenses afirman que el secretario general del Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de Buenos Aires (Suteba) está haciendo campaña con sus medidas de fuerza. Que hace una demostración de su poder de movilización para obtener algún cargo político o un lugar en las listas de cara a octubre, quizá en el sabbatellismo. "Un dirigente sindical debería representar a sus afiliados y no a una postura política. Si quiere ser candidato, que sea candidato en octubre, pero que no tome como rehén a los chicos", opinó el diputado sciolista Martín Miguel Consentino.

Baradel desmiente: "Nunca fui parte del partido Nuevo Encuentro. Tengo una relación de diálogo con Martín Sabbatella desde que era intendente de Morón. No tengo ningún proyecto político personal o alguna aspiración electoralistas. Y menos que el conflicto docente lo utilice para eso", dijo en diálogo con Enfoques.

La posición intransigente de Baradel en el conflicto docente también alimentó la idea de que el dirigente gremial está jugando a favor del kirchnerismo en la disputa política entre el gobierno nacional y la administración bonaerense. Es así como esta semana hubo declaraciones contradictorias en el seno del gobierno bonaerense, reflejo de una interna que trasciende largamente las fronteras provinciales.

Baradel, o Roby, como lo llaman sus amigos, no sólo es titular del gremio docente: también es el secretario general de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) provincia. Quedó al frente del Suteba en 2004, cuando Hugo Yasky dejó el cargo provincial para desempeñarse como titular de la Ctera. Desde entonces, Baradel comandó los reclamos de los docentes bonaerenses y se alzó con un triste récord: los paros y movilizaciones desarrollados durante los nueve años de su gestión le hicieron perder a la provincia 90 días de clases, la mitad de un ciclo escolar. El dato fue revelado en un reciente informe del Centro de Estudios de Políticas Públicas (CEPP).

La actual postura inflexible del dirigente gremial no sólo está circunscripta a afinidades partidarias y eventuales aspiraciones políticas; también responde, naturalmente, a la lógica de la interna sindical: el 22 de mayo se celebran elecciones en Suteba y, frente a la oleada de críticas de la oposición interna, debe mostrarse como un líder decidido, capaz de transmitir el mandato de las bases en los reclamos al gobierno.

Baradel divide las aguas en el plano gremial, entre los maestros y en el resto de la comunidad educativa. Por un lado, están los docentes y los dirigentes gremiales que respaldan su gestión y creen en sus cualidades de caudillo sindical. "Roby es un dirigente de raza. Lo que más se percibe en sus recorridas por las escuelas es esa conexión que tiene con las bases. La gente siempre pide sacarse fotos con él", comentó Raúl Calamante, secretario de Interior de Suteba. Por el otro, están los que lo ven como un traidor a la causa docente: los que piensan que ha priorizado sus vínculos con el kirchnerismo y con Nuevo Encuentro por sobre las reivindicaciones docentes.

"Baradel ejerció una conducción que se apartó de las líneas de lucha histórica de Suteba. Nosotros nos separamos porque hay muchos docentes que no acuerdan con sus modos de plantear los reclamos", señaló a su vez Darío Periyo, un dirigente histórico del Suteba que ahora es parte de la facción disidente del gremio.

Baradel tiene 45 años y hace 22 que empezó su carrera gremial. Sus primeras armas las obtuvo como militante del centro de estudiantes del Colegio Nacional Luís Piedra Buena (actual escuela media N° 8) de Lanús, donde cursó sus estudios secundarios entre 1980 y 1984. Eran tiempos en que los caciques peronistas consolidaban su poder en el sur del conurbano y enfrentaban al gobierno de Raúl Alfonsín.

Al terminar sus estudios Baradel se anotó en la carrera de Biología en la UBA. Quería ser biólogo marino, pero la plata no le alcanzaba y se buscó un trabajo: entró como pañolero (encargado de los depósitos de útiles y herramientas) en la Escuela Media N° 22 de Villa Urbana, en el distrito de Lomas de Zamora. Al poco tiempo ingresó en Escuela Media N° 1 de Valentín Alsina, en Lanús, donde fue nombrado preceptor. El cargo le serviría como plataforma para comenzar su carrera gremial. Fue así como en 1991 empezó a trabajar en la Secretaría de Prensa del Suteba de Lanús. Por aquella época, el sindicato, fundado en 1986, no tenía el aparato de movilización con que cuenta en la actualidad. Mucho menos lo tenía una delegación distrital. Pero Baradel era ambicioso. En sólo tres años llegó a número uno de esa seccional.

La última etapa de Baradel como dirigente de Lanús coincidió con una de las medidas de fuerza más importantes del sindicalismo docente de la Argentina: la Carpa Blanca, instalada frente al Congreso Nacional en reclamo de una reforma educativa y de la aprobación de una ley de financiamiento. "Baradel estuvo en la primera tanda que ayunó en la Carpa Blanca. Muchos recuerdan que durante esa lucha fue una de las personas que más se preocupaban por los maestros que venían del interior", recordó Hugo Yasky, ex secretario general del Suteba y hoy titular de la CTA.

Gracias a su desempeño en la protesta nacional de la Carpa Blanca, Baradel pudo escalar posiciones y saltar al consejo directivo provincial del Suteba. Primero fue secretario de la Rama Privada de los docentes, donde pudo desplegar sus conocimientos de abogado, título que había obtenido en 1995. En 2000 fue designado secretario de la organización, cargo que ocupó hasta 2003. Comenzó entonces a interesarse por la gestión del presidente electo, Néstor Kirchner. En 2004, Yasky dejó la conducción de Suteba para asumir la secretaria general de la Ctera y Baradel quedó al frente del gremio provincial. A partir de entonces, su política marcaría un lento y sostenido acercamiento al proyecto nacional. "La verdad es que en 2003 estaba en una etapa en que descreía de la política. Pero Néstor llevó adelante los reclamos que veníamos sosteniendo los docentes desde la carpa blanca. Era imposible no celebrar los logros obtenidos", dijo Baradel.

En 2010, Baradel fue confirmado nuevamente como secretario general de Suteba y ahora se volverá a postular en las elecciones gremiales del 22 de mayo próximo. Quizá allí pueda hallarse alguna explicación para su intransigencia. Según dijo a Enfoques, mientras el gobierno de Daniel Scioli no mejore la propuesta salarial del 22,6 % de aumento, las medias de fuerza podrían continuar. Y todavía más: "No descartamos la instalación de un campamento docente frente a la gobernación. Si no hay una solución, el conflicto continuará durante todo el año".

Quién es

Nombre y apellido Roberto Baradel

Edad 45 años

Trayectoria laboral Quería ser biólogo marino, pero nunca pudo comenzar sus estudios por falta de recursos. Fue encargado de depósito en una escuela y después preceptor.

En la Carpa Blanca Estuvo entre los primeros que ayunaron en la Carpa Blanca. Hoy es, además, el titular de la CTA en la provincia de Buenos Aires.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.