0

En 15 años se hizo sólo una obra del Plan Director Hidráulico

En 2012 se completó el aliviador en el arroyo Maldonado; los del Vega y los del Medrano se terminarán en cuatro años
Laura Rocha
0
15 de abril de 2013  

Cada lluvia copiosa seguirá siendo una pesadilla en la ciudad de Buenos Aires, por lo menos en el corto plazo. El Plan Director Hidráulico, diseñado hace más de 15 años para paliar los efectos de las precipitaciones y sudestadas, sólo cuenta con una obra completa de las cinco programadas: los aliviadores del arroyo Maldonado.

Aunque las últimas inundaciones, que dejaron un saldo de seis muertos y decenas de miles de damnificados, aceleraron los tiempos de ejecución –según las promesas oficiales– se necesitarán por lo menos cuatro años para concretar la renovación de entubamientos y aliviadores construidos en la ciudad entre 1930 y 1940.

El plan oficial contempla, en primera instancia, concretar los aliviadores para los arroyos entubados que desembocan en el Río de la Plata. La obra del Maldonado, que finalizó en 2012, fue la primera que se concluyó; le sigue, en relación con la cantidad de vecinos afectados, la de los túneles que les darán un descanso a los vecinos de Belgrano, Saavedra y Coghlan. Se trata de los trabajos para la cuenca del arroyo Vega, que acaba de obtener el aval de un crédito internacional y que podría realizarse en un plazo de 28 meses.

Hoy está en ejecución la obra del aliviador Monroe, en esa misma cuenca, cuya finalización está prevista para agosto. Con respecto a los aliviadores, que requerirán de una tecnología de tuneladora similar a la del Maldonado, este mes se llamaría a licitación pública. Después de transcurridos los plazos que demandan estos trámites, los trabajos demorarán otros dos años. El costo asciende a 120 millones de dólares.

Paralelamente se analizan cuáles serán los trabajos para la cuenca del Medrano. Es que sólo después de estas inundaciones se decidió realizar una obra conjunta entre la Ciudad y los municipios de Vicente López, Tres de Febrero y San Martín, ya que el arroyo empieza a cargarse de agua en la provincia, donde nace. "Toda cuenca necesita de aliviadores y redes de captación. Tiene más sentido un aliviador en conjunto", sostuvo Daniel Capdevila, director general de Obras e Infraestructura porteño.

Sobre las cuencas que vuelcan sus aguas en el Riachuelo, explicó que se está trabajando en los proyectos ejecutivos para aliviar su carga. La solución para ese conjunto de arroyos le costará a la Ciudad unos 100 millones de dólares, según las estimaciones oficiales.

"Aunque son de menor prioridad, es necesario hacer esos trabajos. Y sólo después deberíamos revisar las obras que se hicieron en el radio antiguo", agregó Capdevila, que no descartó una revisión del plan hidráulico en vista de los nuevos registros de lluvias y tormentas, así como también de su recurrencia.

Sin reevaluación

En ese sentido, el funcionario porteño reconoció que el cambio climático es una realidad y que el plan, que ya tiene más de 15 años, debería ser revisado.

Enrique Viale, miembro de la ONG Abogados Ambientalistas de la Argentina, sostuvo: "Eso ya debería haber sucedido".

Es que en septiembre de 2011 la Legislatura porteña sancionó una ley por la cual se establecían los pasos por seguir para la adaptación y la mitigación del cambio climático en Buenos Aires. Esa ley, la 3871, establece, entre otras cosas, la "reevaluación de los planes actuales para determinar la solidez de infraestructura existente en la ciudad, y la preparación de la administración pública y de la población en general ante las posibles catástrofes climáticas".

"A la luz de las trágicas inundaciones de principios de este mes, queda claro que nada de esto se hizo. La ley establecía un plazo de 180 días para poner en marcha un plan; pasó más de un año, y nada. La falta de reglamentación también es una muestra de ausencia de voluntad política. Hay una falta de conciencia, una minimización del tema. El cambio climático se menciona para ir a congresos internacionales, pero no existe ningún plan concreto", opinó Viale.

La norma hace referencia tanto a las obras de mitigación del cambio climático como a la adaptación. E incluso incorpora la creación de un equipo interministerial de trabajo para la comunicación y difusión de alertas tempranas.

"El cambio climático tiene que atravesar todas las áreas. No se puede planear una obra de urbanización o de poda o de instalación de un nuevo transporte público, como el Metrobus en la 9 de julio, sin tenerlo en cuenta. No se pueden quitar más espacios verdes en la ciudad sin analizar cuáles serán las consecuencias", agregó el ambientalista.

Del editor: qué significa.

Otra vez la urgencia motoriza los trabajos postergados. Lo necesario ahora es que, a la luz de lo ocurrido, se ejecuten sin pausa ni dilaciones.

ADEMÁS

temas en esta nota

0 Comentarios Ver

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.