Surgen indicios que unen a Fariña con el Ministerio de Planificación

El supuesto valijero se reunió con ejecutivos privados con documentos que sólo manejaba el equipo de Julio De Vido; invocó financiamiento chino por US$ 4000 millones
Francisco Jueguen
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17 de abril de 2013  

Con jeans gastados, incluso con algunos agujeros, saco de gamuza y botas texanas, Leonardo Fariña entró a la oficina. Corría noviembre de 2010 y lo recibieron dos analistas de una importante firma vinculada con la multimillonaria obra hidroeléctrica Condor Cliff -hoy rebautizada Néstor Kirchner - y La Barrancosa -ahora gobernador Jorge Cepernic-. Sin mayores vueltas, les reiteró el posible y multimillonario negocio que les había adelantado días atrás en un lugar sensible: dentro del estratégico Ministerio de Planificación.

La reunión en la empresa duró 45 minutos y Fariña se presentó como un representante del Banco de Desarrollo de China, a través de su consultora Andrómeda, según reconstruyó LA NACION a través de varias fuentes y copias de correos electrónicos que el supuesto "valijero" cruzó con personal de esa empresa.

Lo que más impactó a sus interlocutores, sin embargo, fue su "manejo de detalles de los consorcios oferentes [para esa obra] que no eran públicos", y que sólo conocían algunos funcionarios del ministro Julio De Vido. "Por ejemplo, tenía un prospecto de la empresa, que si bien no era un documento de oferta, era material comercial presentado a Planificación", contó un informante.

Aquella vez, el hombre que este domingo involucró al fallecido ex presidente Néstor Kirchner en supuestas transferencias millonarias de dinero al exterior a través del empresario Lázaro Báez, les reiteró que podía conseguir US$ 4000 millones para financiar ese megaemprendimiento proyectado en Santa Cruz.

El primer contacto entre Fariña y los ejecutivos se había producido un mes antes, en un "evento" celebrado dentro del Ministerio de Planificación. Allí, el hoy esposo de Karina Jelinek llamó la atención por haber jugado sobre una mesa con las llaves de un Audi, les pidió una tarjeta de presentación y les prometió comunicarse a la brevedad. El no les dejó tarjeta alguna.

"Tenemos para ofrecerles"

El domingo 31 de octubre de 2010 les llegó a los ejecutivos un mail, al que accedió este diario, desde la dirección de correo directoriocscconsulting@gmail.com . Estaba encabezado con la leyenda: "Financiación Energías Renovables". Le adjuntó la presentación institucional de su consultora que reveló ayer la nacion, y pidió un encuentro con los analistas. "Nos urge tener una reunión con ustedes para explicarles el proyecto que tenemos para ofrecerles." Volvió a nombrar a Condor Cliff y firmó con su nombre y su celular, con prefijo platense.

Los intercambios por mails y llamadas continuaron. En otro correo, del 11 de noviembre, Fariña dijo haberse reunido con "la gente de China" y les reiteró, dados los reclamos de los analistas, que no había problemas en "entregar una carta de intención" para avalar la supuesta representación de los empresarios orientales y los millones que ofrecía. Esa carta nunca llegó, recuerdan sus interlocutores. Sin embargo, ante la insistencia de Fariña, sí hubo una reunión en la nada y el olvido.

El multimillonario proyecto de Condor Cliff se inició a comienzos de 2007. Primero se licitó como emprendimiento privado, en el que los oferentes debían aportar el 51% del financiamiento. Pero la crisis económica mundial de 2008 y 2009 forzó a que se pasara a un esquema de obra pública, en el que los oferentes podían o no tener financiación.

Esa segunda licitación la ganó el consorcio integrado por Impsa (Pescarmona), Corporación América (Eurnekian) y el grupo brasileño Camargo Correa, con una oferta de $ 16.400 millones y financiamiento privado por $ 2000 millones. Se adjudicó el proyecto y se firmó el contrato.

En abril del año pasado, sin embargo, el Gobierno anuló ese contrato y abrió una nueva licitación. Encumbradas fuentes del sector empresarial vinculadas con la licitación fueron contundentes cuando LA NACION preguntó quién tomó la decisión y por qué. "No me hinchen más los huevos; esto es política", afirmaron que le escucharon decir al secretario de Obras Públicas, José López.

Antes, en febrero de 2010, la oposición había denunciado que Lázaro Báez había adquirido por US$ 30 millones -entre 2006 y 2008- unas 182.000 hectáreas de tierra que se inundarían tras la construcción de Condor Cliff. Así, según la titular del ARI santacruceño, Mariana Zuvic, el empresario buscaba cobrar una indemnización millonaria del Estado.

Ésa no es la única relación de Báez con el megaproyecto. En la última licitación presentada en abril, por $ 24.358 millones, casi el doble del cálculo original, se presentaron cinco oferentes. Entre ellos, empresas fuertemente ligadas al Gobierno: Electroingeniería, Cristóbal López y también Báez (en un consorcio con la china Synohydro e Iecsa, conducida por Ángelo Calcaterra, el primo de Mauricio Macri, entre otras).

Con la nueva licitación -dispuesta por el Gobierno-, la megaobra arrancaría en 2014, pero ambas con sus nuevos nombres: Gobernador Jorge Cepernic y Presidente Néstor Kirchner.

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