El "Loco" Pablo, el árbitro al que la AFA le soltó la mano

Lunati, un estilo
Lunati, un estilo Fuente: Archivo
El mediático Lunati fue el preferido de Grondona y compañía en los últimos años, pero, tras los problemas con la AFIP, le dieron la espalda; canchallena.com te cuenta anécdotas imperdibles del divo referí, dueño de un humor peculiar
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18 de abril de 2013  • 16:01

Faltan dos horas para el partido y Pablo Lunati llega al estadio. Está impecable. Luce un traje sin una arruga, gel en el pelo, un arito que brilla a varios metros y un bronceado producto de la combinación perfecta entre el sol y la cama solar. Baja del auto sonriente, se lo ve feliz. Su actitud, más cercana a una estrella de cine que a un árbitro del fútbol argentino, encanta a los presentes: periodistas, trabajadores del club y colegas. Saluda uno por uno y hasta se da el lujo de bromear a un conocido con algún exceso de caricias. El divo entra al vestuario.

Lunati, un estilo
Lunati, un estilo Fuente: Archivo

Esta anécdota no tiene fecha. Se da (o se daba) en cada partido que Lunati es (o era) asignado. "Afuera de la cancha soy como me muestro adentro. Soy de una manera y es difícil separar la persona del árbitro. Siempre creí en mi estilo y en mi forma de ser", se definió hace unos meses el referí, en una entrevista con canchallena.com. Eso se percibe, es la mediatización de los hombres de negro.

Lunati nació el 5 de junio de 1967 en la ciudad de Buenos Aires. A los 37 años, tras varias temporadas en el fútbol del ascenso, le llegó la oportunidad que tanto esperaba: comenzó a dirigir en primera división. Por su llamativo estilo, rompió rápidamente con el estereotipo del árbitro argentino. Ganó aliados, pero también enemigos. Críticas y elogios. En 2007, nombrado internacional, comenzó su escala mediática. No tardó mucho en ganarse el apoyó Julio Humberto Grondona, el presidente de la AFA.

Así, con Horacio Elizondo y Héctor Baldassi retirados y otros árbitro de renombre envueltos en polémicas, se convirtió en el máximo referente del arbitraje argentino. Los partidos importantes no tardaron en llegar: el encuentro que condenó a River a jugar la Promoción, su primer superclásico y la final de la Copa Argentina, entre otros.

Siempre se consideró una víctima de los medios de comunicación. "Yo tuve enfrentamientos con una parte del periodismo y me ensuciaron con cosas que tuve que darlas vuelta con el correr de los años. De eso no me olvido. Igual, no creo que antes fuese un desastre ni que hoy sea un fenómeno", aseguró. "Haberme enfrentado a periodistas y a grandes monopolios no contribuyó a que yo tuviera buenos comentarios. Nunca le di pelota. Yo sabía cómo dirigía y lo que debía corregir", agregó.

Lunati, un estilo
Lunati, un estilo Fuente: Archivo

Además, nunca toleró las críticas de nadie. Ni de los protagonistas: "Siempre estás expuesto a las críticas de los jugadores. Antes me importaba, ahora estoy más viejo, con 200 partidos en primera, así que ya ni me preocupa el que dirán. Antes tenía idas y vueltas con Verón en la cancha, pero ahora no entro más en polémicas. Verón debería acostumbrarse a que se puede perder un partido", se quejó.

Ni de los hinchas: "Andá a la c... de tu madre, andá. Andá a la c... de tu madre. Andá a la c... de tu madre. Pedazo de p... P...", le gritó a un transeúnte mientras realizaba una nota radial. Luego, entre risas, aclaró: "Discutí con uno de acá, por la primera fecha". El audio es estremecedor:

Quienes lo conocen aseguran que el sentido del humor es una de sus grandes virtudes. En una oportunidad, le pidió encarecidamente a un periodista de campo de juego que, en plena transmisión, se refiera a uno de sus asistentes como Flavio Mendoza, por el parecido físico. También es dueño de una improvisación descolocante. Minutos antes del último superclásico oficial, el primero tras el descenso millonario, avisó: "Decidí hacer un minuto de silencio porque hace dos años murió Néstor. Creí necesario hacer un minuto de silencio y lo voy a hacer". Luego, se conoció que el motivo del homenaje era otro y que la decisión la había tomado la AFA.

Como publicó el diario Perfil, Lunati vive en una casa con pileta, quincho y gimnasio, en Tres de Febrero, y se mueve en un BMW de su propiedad. Esos lujos que ostentaba llevaron a que hace unos años pidieran que lo investigaran. "La verdad, los árbitros cobramos muy poco. Yo dirijo partidos de 50 millones y me llevo apenas cuatro o cinco lucas. ¿A vos te parece", aclaró el hombre de negro, que, según reveló, tiene un lavadero y una franquicia de la firma Havanna. Esto fue lo que despertó la investigación de la AFIP, que detectó un desvío de fondos por cerca de 3 millones de pesos.

Lunati, un estilo
Lunati, un estilo Fuente: Archivo

Mientras que se aclaraba este asunto, la AFA decidió no dejarlo dirigir. Esto despertó un reclamo del árbitro, que no actúa desde la fecha 6 del torneo inicial, cuando impartió justicia en el duelo entre Arsenal y San Martín de San Juan. Hoy, según trascendió, no le renovarán el contrato a partir de julio por "razones físicas y mentales", aunque él mismo había aclarado que se retiraría en este certamen.

Aquella anécdota ya se puede escribir en pasado. Los días de Lunati como referí llegaron a su final. Pese a su deseo, difícilmente la AFA le de el partido despedida soñado. Le soltaron la mano.

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