Flamenco de estirpe gitana

El bailarín viene de un linaje de bailarines flamencos a los que rinde homenaje en su nuevo espectáculo, Abolengo
Gabriel Plaza
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20 de abril de 2013  

Escaleras abajo está el tablado Cantares (Rivadavia 1180), un refugio del arte flamenco desde 1901, por donde pasaron desde Federico García Lorca a Carmen Amaya. El lugar tiene la misma atmósfera de esos espacios reservados sólo para la afición flamenca y los gitanos. Farruquito se siente a su aire en el tablado y a pesar de estar rodeado de seguidores (aprendices de bailarines que concurren a la escuela del lugar) se muestra de buen talante. Acaba de llegar de Montevideo, donde hizo un alto de su gira Abolengo, el nuevo espectáculo que esta noche presenta en el teatro Gran Rex.

Por el espacio también deambula Karime Amaya, sobrina directa de la legendaria Carmen, de sólo 26 años, que tiene el andar de una veterana de las tablas. Farruquito y Karime Amaya vienen de un linaje del baile. Será por eso que en el nuevo espectáculo hay homenajes al abuelo Farruco y a Carmen. "Sé que mi tía pisó estos tablados y me emociona estar acá. Mi abuela, la madre de mi mamá y de mi tía Carmen, vivió 20 años en la Argentina, así que esta tierra es muy cercana para mí", dice la bailaora principal del elenco que trae Farruquito, en este nuevo espectáculo, donde hay cante y baile.

"Cuando nos contaron la historia del lugar teníamos que venir", comenta Farruquito. Por eso, a pesar del cansancio, se puso sus zapatos de baile y le dio su bendición al tablado. Arranca por seguiriyas. El taconeo marca el compás, mientras la cantaora se desgarra con su quejío. El encuentro entre Farruquito y Karime Amaya es explosivo. Un anticipo, en corta dosis, del espectáculo, que deja sin respiración. Cuando Farruquito hace su solo, taconeando a diez mil por hora, sobre el tablao y todo termina con un tran-tran, da ganas de partirse la camisa, como los gitanos.

Una vez abajo del escenario, el bailarín prodigio (a los cinco años ya formaba parte de la compañía flamenca que viajó a Broadway donde estaban leyendas como Manolo Caracol y el Pepe Habichuela), se saca fotos y exhibe una energía arrolladora. "Cuando empiezas de pequeño estás aprendiendo a bailar, al mismo tiempo que aprendes a hablar y caminar–cuenta el bailarín–. No es lo mismo ir a una academia de grande y que te enseñen. La ventaja es que esto forma parte de tu personalidad y se convierte en algo tuyo. No es algo que haces sino algo que eres, y esa es una diferencia muy grande", afirma el líder del clan flamenco. Esa forma de vida es lo que busca transmitir en su espectáculo Abolengo. "La filosofía del espectáculo es guardar la tradición del flamenco. Por eso, nos acordamos de mi abuelo Farruco, Carmen Amaya y la Perla de Cádiz, pero redescubriendo cosas dentro del mismo flamenco y sin cruzarlo con otras danzas. Queremos que la gente vea el flamenco auténtico, con una mirada joven", dice Farruquito.

A pesar de venir de una familia tradicional, su generación recibió otras influencias. "Creo que rítmica y estéticamente me ha influenciado el genio de Michael Jackson desde pequeño. Algunos amigos me han dicho que alguno de mis movimientos le recuerdan a Michael y a mí me da risa, pero quizá de tanto verlo hay cosas que se te quedan. Su baile y su cante era muy de verdad y yo al flamenco lo identifico así. Para mí, el flamenco es verdad, espontaneidad y tiene ese punto salvaje, que no se puede perder".

  • Abolengo

    Nuevo espectáculo de Farruquito con Karime Amaya.

    Teatro Gran Rex, Corrientes 857. Hoy, a las 21.

    Entradas, $ 160
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